Buenos días!
¿Recordais a Irene? Irene Estrada hizo conmigo hace unos años (el tiempo vuela!) su rotatorio de Medicina Rural durante su residencia de Medicina de Familia, y desde entonces, como ambas deseamos, hemos mantenido contacto y una buena amistad. Como debe ser, la vida nos ha volteado a las dos, pero nuestra amistad y compañerismo permanecen inalterables.
Por cierto, no os creais su bio en Twitter. Ya no es residente, es especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, "especialista en personas", y completó su master en Medicina Estética. Irene, actualiza, que así no te van a encontrar!
Me disperso. En una de esas charlas, me dice Irene que le preguntan bastante en consulta por el uso de terapias distintas a la convencional. Ay... "ahí me has dao".
Los que vierais el programa La Mirada de Bea de Canal Sur en el que participé sabeis ya mi actitud ante la homeopatía, que es extensible al resto de terapias, alternativas, por llamarlo como se le llama en la calle.
Medicina no hay más que una: la que utiliza el método científico para avalar sus propiedades, su eficacia, eficiencia, efectividad, y seguridad. Por tanto, sus indicaciones. Su fin último es el mejor beneficio para el paciente, o su no maleficio si no es posible otra cosa, respaldados en el Juramento Hipocrático
Por supuesto, en el proceso médico, sanitario en general, hay beneficio económico para algunas personas. Todos, desde Hipócrates, Hygia... gustaban de comer a diario, tapar sus cuerpos con vestimenta y tener un techo bajo el que dormir. También es verdad que hay quien desea obtener un beneficio desmesurado y para ellos no miden las consecuencias, pero ello no desvirtúa la naturaleza principal del acto médico/sanitario. En todas las profesiones hay piratas.
¿Tanta introducción para qué? Para establecer la diferencia con las pseudociencias.
Porque eso es lo que son la mayoría de las llamadas terapias alterantivas. Son procedimientos, corrientes de pensamiento, filosóficas... que ofrecen una opción curativa basándose en conocimientos anticuados, ya desechados por la ciencia, o directamente erróneos, o inventados... cuya validez y seguridad además no se demuestra por el método científico, porque sus seguidores no lo acatan, y cuando se intenta, no se obtienen resultados positivos.
Hasta ahí, si se pararan ahí al obtener malos resultados bajo el prisma de la evidencia, serían hasta respetables. Al fin y al cabo, la ciencia avanza a base de ensayos, descartando los fallidos y avanzando por los aciertos.
Llega el problema con el empecinamiento en constituirse en todo un paradigma de conocimiento que lleva a sus fundadores a dar un revestimiento de jerga científica ininteligible para hacerse creíbles, y a ofrecer la curación de lo incurable a los desesperados, y la curación de lo curable a precios desorbitados a cambio de ninguna eficacia, con los riesgos que ello conlleva: alejarse o retrasar el acceso a un tratamiento realmente eficaz, con riesgo de empeoramiento o muerte, porque no todo es reversible.
Hay tantas de esas mal llamadas terapias alternativas... podemos enumerar algunas:
Homeopatía: el primero de los caballos de batalla. Por algún motivo ha ganado una gran cantidad de adeptos, tanto entre profesionales como entre la cuidadanía por todo el mundo, por suerte en nuestro país no es donde esté más generalizado, y además cada vez menos. Supongo que eso de debe a su supuesta inocuidad, ya que sus prescripciones son de productos que no contienen medicamentos (basan su eficacia en la MEMORIA DEL AGUA que ha estado en contacto con el medicamento y ha sido diluido infinitesimalmente); pero contienen excipientes, incluso alcohol, lo que puede dar problemas, aparte del ya nombrado problema general de retrasar el cumplimiento de un tratamiento contrastado. Para su eficacia, hay que creer en ello, en la memoria del agua. Sólo cinco de los productos comercializados son legales. No tienen indicación concreta, no han demostrado para qué sirven por el método científico. Sus adeptos se respaldan en la experiencia personal, como yo con mi detergente. Entre los ciudadanos, sus usuarios hablan maravillas. Claro que yo, depués de pagar 120€ por consulta también le diría a mis cuñados y mis vecinas que me va genial, sobre todo para no pasar por tonta. No es lo mismo, pero sí relacionado por algunos conceptos, el uso de Flores de Bach, que diluye y trata con sustancias vegetales en combinaciones inexplicables, y con la Homotoxicología, que basa sus creencias en que todas las enfermedades son el reflejo de la lucha del organismo contra las toxinas que nos rodean, y que la salud es la ausencia de toxinas en el entorno (de los gérmenes ni hablamos...)
Naturopatía: su terapia se basa en los hábitos de vida saludable: dieta, rechazo de tóxicos, ejercicio físico y contacto con la naturaleza. Estoy muy a favor de las actividades saludables: reducen las posibilidades de enfermar de determinadas patologías: no de todas, no con una certeza 100% (ni si me dedicara todo el tiempo del resto de mi vida a comer acelgas mientras paseo en bicicleta por el campo me salvaría de todas las enfermedades), pero no es curativo. Los buenos hábitos de vida son saludables, pero nada más.
Reiki: se supone que esta terapia, por la que te acercan las manos sin tocarte, te puede movilizar las energías del cuerpo y sanarte. Después de que ningún estudio haya conseguido demostrar que se movilice ninguna energía, y mucho menos que haya ninguna clase de beneficio para la salud, es increíble cómo se ha colado ladinamente en algunos hospitales de los países más avanzados del mundo. Desde luego, comprendo que tenga un fuerte efecto placebo, porque a mí tambien me gusta que alguien dedique un montón de minutos a mi bienestar.
PERO TENEMOS QUE RECORDAR QUE NO TODO EN LA VIDA TIENE QUE SER CURATIVO. A VECES, CON QUE SEA AGRADABLE ES SUFICIENTE PARA QUE SEA ACEPTABLE, CADA COSA EN SU SITIO.
Biomagnetismo: es una de las corrientes que basan su eficacia en un supuesto reequilibrado del organismo. Éste lo intenta con un par de imanes (si eso hiciera algún efecto en el cuerpo no se podrían hacer las resonancias), otros con manipulaciones de la columna (quiropraxia) o de cualquier hueso (osteopatía), elección de alimentos (dieta alcalina), que obvia un concepto ampliamente conocido y aceptado, que es la HOMEOSTASIS: la capacidad intrínseca del organismo de mantenerse estable ante los envites del entorno. Curiosamente además, el pH de la sangre es ligeramente alcalino, dentro de que cada órgano mantiene diferentes niveles de alcalinidad o acidez para trabajar adecuadamente y cumplir su función. No hace falta comer pensando en alcalinizarlos, hagamos lo que hagamos, el cuerpo siempre va a tender a mantener su pH natural, ya que mínimas desviaciones del mismo dan lugar a graves enfermedades o la muerte misma.
Hidroterapia de colon: tremendos enemas de agua sola o con sustancias para lavar las tripas por dentro. No olvidemos que en el colon se absorbe agua (de forma natural, se recupera el agua y se solidifican las heces), por lo que una absorción extrema de agua puede perjudicar gravemente el organismo, y desde luego afecta a la flora natural del colon (mientras que otros toman yogures de bifidus y lactobacillus para mimar su flora colónica, qué mal repartido está el mundo). Por no hablar de la dependencia a los enemas para la defecación, y del riesgo de perforación en la manipulación.
Tambíén se ha administrado Ozonoterapia por vía rectal, que se creía podía tener capacidades bactericidas, pero finalmente se sabe que no tiene ninguna utilidad, y que con facilidad se alcanzan niveles tóxicos a nivel pulmonar, y por la formación de radicales libres en la sangre.
Tóxico es también el MMS, de moda total gracias al respaldo del estafador Pamiés (o cómo llamar a un tipo que quiere vender crecepelo y es calvo, que quiere curarlo todo pero lleva gafas, y promociona el consumo de Stevia, mientras que su comercialización para uso humano es ILEGAL en nuestro país, porque además de su uso como edulcorante apto para diabéticos tiene otros compuestos con actividad farmacológica hipotensora, y afecta a la fertilidad). OJO, que sea un edulcorante apto para diabéticos no quiere decir que cure la diabetes! El aspartamo también es apto para diabéticos y nadie lo apoya como la cura de la diabetes, al contrario, es atacado como si fuera el enemigo mundial de la Salud Pública. El MMS es clorito de Sodio al 28%, que al natural es blanqueante, y acidificado es desinfectante. LEJÍA. Tóxico. Vete al super y lee la botella de lejía amarilla de limpiar el baño, pero no te la bebas.
Psicobiodescodificación: propugna que todas las enfermedades son el resultado de conflictos psicológicos no resueltos. Las Constelaciones Familiares (por cierto, nombre tan poético como inapropiado por una mala traducción del alemán), dice que son el resultado de los conflictos familiares que hasta saltan de generación, un poco esotérico e incomprensible todo. La Programación Neurolingüística dice que son las palabras las que nos enferman. La Dianética te cura mediante la exposición a los más mínimos detalles de tus recuerdos traumáticos. Estas cuatro corrientes, encima de que no te curan todas las enfermedades, y rapidito, como prometen, y retrasan más o menos tiempo el acceso a una terapia eficaz, es que encima son bastante culpabilizantes, porque somos nosotros y nuestra inmadurez psicológica para procesar nuestras experienciasvitales lo que nos enferma. Ideal de la muerte todo.
Aunque para esotérico... esotérico... la Angeloterapia. No daba crédito cuando estudiaba al respecto: la curación mediante la comunicación con los ángeles. Ángeles que sólo existen en la fe de una parte de los humanos que habitan el planeta, cada vez menos por cierto. El primero que hable con ellos, por favor, que les pregunte por lo del sexo, para salir ya de dudas y perder el tiempo hablando de otra cosa. Ah, y dice un amigo mío adventista, que si saben ya cuándo van a bajar a la Tierra a caballo al son de las trompetas para que empiece el Juicio Final. Es lo bueno que tiene poder comunicarse con los ángeles, que tienes información privilegiada.
No creo que cure nada ni siquiera el intento, ya que se demostró científicamente, esta vez sí, que la oración colectiva tampoco era útil para la curación a distancia.
Cierro esta narración ya, porque me está entrando ya el arrebato sarcástico, con la misma idea que ya adelanté en las medianías: chicos, no todos teneis que curar. La medicina cura. Otras cosas se hacen por bienestar físico, psicológico o espiritual, y está bien así.
Otras cosas no se deben siquiera hacer, por peligrosas sin aportar beneficios.
Vistas de página en total
Mostrando entradas con la etiqueta ejercicio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ejercicio. Mostrar todas las entradas
martes, 27 de junio de 2017
miércoles, 18 de mayo de 2016
Operación bikini... ¡cuidado!
Cuidado, porque depende de los objetivos que te marques de cara al verano, igual no solo es inútil, sino peligroso. Pérdidas excesivas y rápidas, dietas milagro, medicamentos... Son malas para la salud.
Igual que no apreciarse. Eso también es malo para la salud.
El objetivo es tener un cuerpo que uno pueda disfrutar, en el que uno se sienta bien, cumpla o no con el canon físico que sea imperante en la sociedad.
Recordemos que, además, las modas son cambiantes... hasta para el cuerpo. Y más que seguir las modas, hemos de buscar la salud, la alegría, desde el sentido común.
miércoles, 20 de agosto de 2014
Reflexiones playeras
¡Buenos días a todos de nuevo!
El blog se ha quedado de vacaciones algunas semanas más que yo, ya que he estado dedicada a poner en orden algunas cosas de mi cabeza y de mi vida 1.0, y con esto la inspiración ha estado también a la fuga.
A la fuga, pero yo corro más, así que ya estamos de vuelta. Durante todas estas semanas ha estado rondando por mi cabeza esta entrada que ahora escribo, en la que os quiero contar ideas, pensamientos que he ido atesorando durante mis muchos y largos paseos por la playa.
Me gusta andar, los que me conocen saben que soy una andarina habitual aunque confieso que he dejado de monitorizar, y debería volver a hacerlo porque es motivador. Y andar por la playa lo hace doblemente placentero. Durante esos paseos ha lugar a observar a nuestro alrededor. No sólo el mar, las gaviotas, el paisaje del pinar protegido, sino las personas.
La playa va cambiando conforme avanzan las horas. Si sales bien temprano, sólo encuentras a los que pasean a sus perros y a los muchos deportistas, todos sorteando las máquinas y el personal de mantenimiento municipal de la playas y el paseo marítimo. Andarines, corredores, ciclistas, la mayoría; los menos, haciendo katas de alguna disciplina de artes marciales, o ejercicios de resistencia. Los andarines van a buen paso, los corredores tienen buena técnica, y se los ve mayoritariamente muy bien equipados de ropa deportiva y dispositivos de monitorización.
Los hay de todas las edades, y confieso que me resultan más admirables los niños que aceptan levantarse temprano para hacer deporte, y las personas mayores que superan sus dificultades físicas para mantenerse en forma.
A media mañana va apretando el calor, y ya no es hora de ejercicio intenso. Los deportistas escasean, y son sustituidos por los turistas, y veraneantes. Muchos pasean por la orilla, otros se van distribuyendo por la arena. Y yo los miro.
Miro a los paseantes, y pocos de ellos llevan un ritmo como para poder llamarlo deporte. Y me pregunto si ellos creen que están haciendo deporte, si se han informado sobre cómo hacer ejercicio; o si a la contra, simplemente están dando un placentero paseo. Recuerdo a mis pacientes paseantes, y cómo algunos se sorprendían cuando les preguntaba cuánto recorrían y la duración de sus paseos, para aproximar la velocidad; mientras otros me sorprendían a mí enseñándome sus aplicaciones de monitorización en el móvil, incluso algún monitor de frecuencia cardiaca. Si es que los setentañeros de la sierra están de los más “in”…
Los hombres mayores tienden a caminar solos o en pareja, y las mujeres con amigas o en pareja. Me resulta curioso. Me pregunto cuántos de esos hombres han sido andarines desde siempre, y cuántos de ellos han comenzado a andar después de sufrir un evento cardiovascular. Se va formando en mi cabeza la idea del paseo en prevención primaria y en prevención secundaria.
He observado la diferencia del brillo satinado del que lleva actualizada su protección solar. Con satisfacción de que la mayoría de las personas la usan, con el desespero de que no se vuelve a aplicar conforme avanza la jornada. Mamás que embadurnan a sus niños hasta que parecen muñecos de nieve, pero luego ellas no se ponen protección solar. Sin valor estadístico, y sin querer generalizar, observo que a los pelirrojos es a los que menos les brilla el protector solar en la piel, siendo como es una piel de alto riesgo.
Pienso que aún no lo estamos haciendo suficientemente bien en cuanto a prevención y cuidados de la piel.
Veo a una embarazada untándose la enorme barriga con aceite de bebés, y me entran ganas de correr hacia ella gritando ¡insensata!…pero me contengo. Está bien que a mi edad empiece a aprender a contenerme.
Veo como con los cambios de quincena las historias se repiten…definitivamente, no lo estamos haciendo bien.
Veo abuelos cuidando a sus nietos pequeños: los vigilan en la orilla mientras se bañan, juegan con ellos a las palas, y hacen castillos. Veo abuelas que, además, embadurnan de blanco a los niños con crema y les dicen que se bañen pero que el agua no les cubra más que a medio muslo. Lo que me hace sonreir recordando mi propia infancia…
Y veo nietos mayores cuidando a sus abuelos. Los acompañan bajo la sombrilla estratégicamente orientada para que no se quemen , les ofrecen su brazo mientras se acercan a la orilla para remojarse, les traen agua fresca del chiringuito. Algunos tienen suerte de tener un nieto lo bastante fuerte como para cargarlos en peso hasta meterlos en el agua y darse un auténtico baño con pelo y todo. Me parece muy emotiva la dedicación de esos jóvenes a sus mayores, que no todos y no siempre andan con los amigos y de botellón.
Veo algunas personas con graves minusvalías físicas, ante las que no se rinden y a pesar de las dificultades buscan la manera de poder disfrutar de la playa. Con lo difícil que es rodar sobre la arena, andar con muletas por la arena. O siendo ciegos. Admiro su espíritu de superación, de corazón.
Siempre me ha gustado jugar a inventarme la historia de los desconocidos que veo desde la distancia. Una mezcla de imaginación e interpretación del lenguaje corporal. Veo parejas que se sonríen y charlan entre ellos, o hacen crucigramas a medias, juegan a algo como parchís y eso sobre una tumbona. Sus sillas tienen una orientación convergente, o paralela en el peor de los casos. Y veo otras que sus sillas divergentes hablan por ellos, ya que ellos no lo hacen y probablemente no lo harán en el resto del día, salvo para acordar recoger y subir a comer. Si uno lee, el otro dormita; uno al sol, otro a la sombra; a veces una silla vacía dice mucho, una vez tras otra. Silencios playeros en unos días que sólo les recuerda lo que les separa y diferencia, y dicen las estadísticas que algunos de ellos no se comerán juntos el turrón.
Veo muchos lectores, muchos. Más mujeres que hombres, hay que decirlo. Lectores de libros, no de periódicos o revistas, me refiero. Y libros de papel, pero muchos más libros electrónicos que en los años pasados. La tecnología ha llegado a la playa para quedarse, los móviles también están presentes, pero la verdad, menos de lo que creí. Al menos no parecen tener a la población playera alienada y ausente de sus semejantes. Me pregunto cuántos de ellos están geolocalizados en redes sociales, publicando fotos de sus hijos en bañador o “avisando” a los cacos del día que vuelven a casa porque se acaban las vacaciones; cuántos de los chicos de las pandillas se han conocido por internet, cuántos dejan público su número de teléfono para socializar por whatsapp sin pensar que a la vez se están exponiendo a cualquier desaprensivo que, con suerte, sólo quiera gastarle una mala jugada aunque lo que se merezcan, por temerarios, sea que les den un buen susto que les valga de escarmiento.
Pero algunas cosas no cambian, como la megafonía llamando a los familiares de los niños perdidos, dando la hora y los avisos de bandera amarilla.
Personalmente, me encanta la playa. Y las personas.
Y creo que, de todas estas cosas que he visto en la playa, podremos ir hablando en las entradas sucesivas. ¿Os parece?
El blog se ha quedado de vacaciones algunas semanas más que yo, ya que he estado dedicada a poner en orden algunas cosas de mi cabeza y de mi vida 1.0, y con esto la inspiración ha estado también a la fuga.
A la fuga, pero yo corro más, así que ya estamos de vuelta. Durante todas estas semanas ha estado rondando por mi cabeza esta entrada que ahora escribo, en la que os quiero contar ideas, pensamientos que he ido atesorando durante mis muchos y largos paseos por la playa.
Me gusta andar, los que me conocen saben que soy una andarina habitual aunque confieso que he dejado de monitorizar, y debería volver a hacerlo porque es motivador. Y andar por la playa lo hace doblemente placentero. Durante esos paseos ha lugar a observar a nuestro alrededor. No sólo el mar, las gaviotas, el paisaje del pinar protegido, sino las personas.
La playa va cambiando conforme avanzan las horas. Si sales bien temprano, sólo encuentras a los que pasean a sus perros y a los muchos deportistas, todos sorteando las máquinas y el personal de mantenimiento municipal de la playas y el paseo marítimo. Andarines, corredores, ciclistas, la mayoría; los menos, haciendo katas de alguna disciplina de artes marciales, o ejercicios de resistencia. Los andarines van a buen paso, los corredores tienen buena técnica, y se los ve mayoritariamente muy bien equipados de ropa deportiva y dispositivos de monitorización.
Los hay de todas las edades, y confieso que me resultan más admirables los niños que aceptan levantarse temprano para hacer deporte, y las personas mayores que superan sus dificultades físicas para mantenerse en forma.
A media mañana va apretando el calor, y ya no es hora de ejercicio intenso. Los deportistas escasean, y son sustituidos por los turistas, y veraneantes. Muchos pasean por la orilla, otros se van distribuyendo por la arena. Y yo los miro.
Miro a los paseantes, y pocos de ellos llevan un ritmo como para poder llamarlo deporte. Y me pregunto si ellos creen que están haciendo deporte, si se han informado sobre cómo hacer ejercicio; o si a la contra, simplemente están dando un placentero paseo. Recuerdo a mis pacientes paseantes, y cómo algunos se sorprendían cuando les preguntaba cuánto recorrían y la duración de sus paseos, para aproximar la velocidad; mientras otros me sorprendían a mí enseñándome sus aplicaciones de monitorización en el móvil, incluso algún monitor de frecuencia cardiaca. Si es que los setentañeros de la sierra están de los más “in”…
Los hombres mayores tienden a caminar solos o en pareja, y las mujeres con amigas o en pareja. Me resulta curioso. Me pregunto cuántos de esos hombres han sido andarines desde siempre, y cuántos de ellos han comenzado a andar después de sufrir un evento cardiovascular. Se va formando en mi cabeza la idea del paseo en prevención primaria y en prevención secundaria.
He observado la diferencia del brillo satinado del que lleva actualizada su protección solar. Con satisfacción de que la mayoría de las personas la usan, con el desespero de que no se vuelve a aplicar conforme avanza la jornada. Mamás que embadurnan a sus niños hasta que parecen muñecos de nieve, pero luego ellas no se ponen protección solar. Sin valor estadístico, y sin querer generalizar, observo que a los pelirrojos es a los que menos les brilla el protector solar en la piel, siendo como es una piel de alto riesgo.
Pienso que aún no lo estamos haciendo suficientemente bien en cuanto a prevención y cuidados de la piel.
Veo a una embarazada untándose la enorme barriga con aceite de bebés, y me entran ganas de correr hacia ella gritando ¡insensata!…pero me contengo. Está bien que a mi edad empiece a aprender a contenerme.
Veo como con los cambios de quincena las historias se repiten…definitivamente, no lo estamos haciendo bien.
Veo abuelos cuidando a sus nietos pequeños: los vigilan en la orilla mientras se bañan, juegan con ellos a las palas, y hacen castillos. Veo abuelas que, además, embadurnan de blanco a los niños con crema y les dicen que se bañen pero que el agua no les cubra más que a medio muslo. Lo que me hace sonreir recordando mi propia infancia…
Y veo nietos mayores cuidando a sus abuelos. Los acompañan bajo la sombrilla estratégicamente orientada para que no se quemen , les ofrecen su brazo mientras se acercan a la orilla para remojarse, les traen agua fresca del chiringuito. Algunos tienen suerte de tener un nieto lo bastante fuerte como para cargarlos en peso hasta meterlos en el agua y darse un auténtico baño con pelo y todo. Me parece muy emotiva la dedicación de esos jóvenes a sus mayores, que no todos y no siempre andan con los amigos y de botellón.
Veo algunas personas con graves minusvalías físicas, ante las que no se rinden y a pesar de las dificultades buscan la manera de poder disfrutar de la playa. Con lo difícil que es rodar sobre la arena, andar con muletas por la arena. O siendo ciegos. Admiro su espíritu de superación, de corazón.
Siempre me ha gustado jugar a inventarme la historia de los desconocidos que veo desde la distancia. Una mezcla de imaginación e interpretación del lenguaje corporal. Veo parejas que se sonríen y charlan entre ellos, o hacen crucigramas a medias, juegan a algo como parchís y eso sobre una tumbona. Sus sillas tienen una orientación convergente, o paralela en el peor de los casos. Y veo otras que sus sillas divergentes hablan por ellos, ya que ellos no lo hacen y probablemente no lo harán en el resto del día, salvo para acordar recoger y subir a comer. Si uno lee, el otro dormita; uno al sol, otro a la sombra; a veces una silla vacía dice mucho, una vez tras otra. Silencios playeros en unos días que sólo les recuerda lo que les separa y diferencia, y dicen las estadísticas que algunos de ellos no se comerán juntos el turrón.
Veo muchos lectores, muchos. Más mujeres que hombres, hay que decirlo. Lectores de libros, no de periódicos o revistas, me refiero. Y libros de papel, pero muchos más libros electrónicos que en los años pasados. La tecnología ha llegado a la playa para quedarse, los móviles también están presentes, pero la verdad, menos de lo que creí. Al menos no parecen tener a la población playera alienada y ausente de sus semejantes. Me pregunto cuántos de ellos están geolocalizados en redes sociales, publicando fotos de sus hijos en bañador o “avisando” a los cacos del día que vuelven a casa porque se acaban las vacaciones; cuántos de los chicos de las pandillas se han conocido por internet, cuántos dejan público su número de teléfono para socializar por whatsapp sin pensar que a la vez se están exponiendo a cualquier desaprensivo que, con suerte, sólo quiera gastarle una mala jugada aunque lo que se merezcan, por temerarios, sea que les den un buen susto que les valga de escarmiento.
Pero algunas cosas no cambian, como la megafonía llamando a los familiares de los niños perdidos, dando la hora y los avisos de bandera amarilla.
Personalmente, me encanta la playa. Y las personas.
Y creo que, de todas estas cosas que he visto en la playa, podremos ir hablando en las entradas sucesivas. ¿Os parece?
miércoles, 2 de julio de 2014
La diabetes del embarazo
También llamada diabetes gestacional, es una forma de diabetes que aparece en algunas mujeres durante el embarazo, y puede dar lugar a problemas de salud tanto en la mujer como en su futuro bebé.
Sin embargo, su detección es fácil, y su control resulta muy eficaz.
Hoy vamos a hablar de ello.
Por esto que decimos, es muy importante para la salud de la mujer y del bebé que se hagan las pruebas para detectar la diabetes en el embarazo. Es un análisis de sangre, en ayunas, en el que se mide el nivel de azúcar.
Se hace en todos los embarazos. Ahora, en determinadas circunstancias (edad, sobrepeso, diabetes en embarazos anteriores, hijos nacidos anteriormente con peso superior a 4 kg, familiares de primer grado con diabetes…) o si este análisis resultase alterado, te pueden hacer otra prueba de sobrecarga de glucosa, en la que se hacen análisis antes y después de tomar una bebida con una cantidad de glucosa controlada.
Tu médico o tu matrón (o médica, o matrona… que luego me riñen) serán los indicados para decirte si has de hacerte esta prueba a la vista de tu estado, y cuándo es el momento más adecuado. A ellos es a quien debes preguntar en primera instancia ante cualquier duda.
El el caso de que las pruebas dieran positivas y se diagnosticara una diabetes gestacional, estos mismos profesionales te orientarán en lo que se refiere a las medidas a tomar en cuanto a alimentación, ejercicio, controles y tratamiento en caso de ser necesario (cosa que no siempre ocurre).
¿Y después del parto?
En la mayoría de los casos la diabetes del embarazo desaparece tras el parto. Pero se puede repetir en siguientes embarazos, o que quede como una diabetes estable, inmediatamente o al cabo de unos años. Es por eso que se te hará un seguimiento, para que en caso de que la diabetes persistiera o apareciera, su detección fuera lo más precoz posible.
Los hábitos de vida saludables pueden ayudar a evitar o retrasar la aparición de la diabetes, además de mejorar el estado de salud:
Conseguir y mantener un peso adecuado
Una dieta rica en verduras y fruta, controlada en grasas y calorías, sobre todo en grasas saturadas.
Ejercicio físico habitual. Caminar a paso ligero media hora diaria es suficiente, pero no obligatorio: ¡puedes elegir el tipo de ejercicio que más te guste! Eso facilitará que seas constante en el desempeño.
¡Cuídense!
Sin embargo, su detección es fácil, y su control resulta muy eficaz.
Hoy vamos a hablar de ello.
Por esto que decimos, es muy importante para la salud de la mujer y del bebé que se hagan las pruebas para detectar la diabetes en el embarazo. Es un análisis de sangre, en ayunas, en el que se mide el nivel de azúcar.
Se hace en todos los embarazos. Ahora, en determinadas circunstancias (edad, sobrepeso, diabetes en embarazos anteriores, hijos nacidos anteriormente con peso superior a 4 kg, familiares de primer grado con diabetes…) o si este análisis resultase alterado, te pueden hacer otra prueba de sobrecarga de glucosa, en la que se hacen análisis antes y después de tomar una bebida con una cantidad de glucosa controlada.
Tu médico o tu matrón (o médica, o matrona… que luego me riñen) serán los indicados para decirte si has de hacerte esta prueba a la vista de tu estado, y cuándo es el momento más adecuado. A ellos es a quien debes preguntar en primera instancia ante cualquier duda.
El el caso de que las pruebas dieran positivas y se diagnosticara una diabetes gestacional, estos mismos profesionales te orientarán en lo que se refiere a las medidas a tomar en cuanto a alimentación, ejercicio, controles y tratamiento en caso de ser necesario (cosa que no siempre ocurre).
¿Y después del parto?
En la mayoría de los casos la diabetes del embarazo desaparece tras el parto. Pero se puede repetir en siguientes embarazos, o que quede como una diabetes estable, inmediatamente o al cabo de unos años. Es por eso que se te hará un seguimiento, para que en caso de que la diabetes persistiera o apareciera, su detección fuera lo más precoz posible.
Los hábitos de vida saludables pueden ayudar a evitar o retrasar la aparición de la diabetes, además de mejorar el estado de salud:
Conseguir y mantener un peso adecuado
Una dieta rica en verduras y fruta, controlada en grasas y calorías, sobre todo en grasas saturadas.
Ejercicio físico habitual. Caminar a paso ligero media hora diaria es suficiente, pero no obligatorio: ¡puedes elegir el tipo de ejercicio que más te guste! Eso facilitará que seas constante en el desempeño.
¡Cuídense!
sábado, 30 de noviembre de 2013
Calentamiento dinámico previo al entrenamiento
Como una imagen vale más que mil palabras, pues imaginad lo que vale un video!!
Por eso he seleccionado éste, de mi canal favorito de ejercicio en youtube, Sí, sí, que está en inglés, pero está subtitulado en español. Rápido y eficaz, para antes de salir a andar, correr, hacer ciclismo o ir al gimnasio a levantar algunos kilos.
Para balillas que no tienen tiempo de nada, en este mismo canal, eso sí, sin subtítulos, pero en serio, ni falta que hacen, ya que las imágenes son muy explicativas, hay otros videos de rutina completa de ejercicios en 7 minutos, ejercicios para hacer en la silla de la oficina, en fin, que el tiempo no es excusa. Hasta el rato de los anuncios durante tu programa favorito de televisión es un tiempo válido aprovechable.
Un saludo, y que aproveche
Por eso he seleccionado éste, de mi canal favorito de ejercicio en youtube, Sí, sí, que está en inglés, pero está subtitulado en español. Rápido y eficaz, para antes de salir a andar, correr, hacer ciclismo o ir al gimnasio a levantar algunos kilos.
Para balillas que no tienen tiempo de nada, en este mismo canal, eso sí, sin subtítulos, pero en serio, ni falta que hacen, ya que las imágenes son muy explicativas, hay otros videos de rutina completa de ejercicios en 7 minutos, ejercicios para hacer en la silla de la oficina, en fin, que el tiempo no es excusa. Hasta el rato de los anuncios durante tu programa favorito de televisión es un tiempo válido aprovechable.
Un saludo, y que aproveche
martes, 17 de abril de 2012
Consultoría electrónica
Después de tantos meses de inactividad, debida a diferentes circunstancias, "Vitanimas" se reactiva con la salida del invierno, y esta vez para comunicaros que desde el Distrito de Atención Primaria de la Sierra de Cádiz se ha puesto en marcha un nuevo servicio de consultoría electrónica relacionada con el programa Forma Joven, de forma que anónimamente y por correo electrónico podeis consultar dudas que os surjan a raiz de una charla en el instituto, o en una conversción con amigos, o después de escuchar algo en televisión... o lo que se os ocurra. ¡El caso es que no os quedeis con dudas que podamos resolver!
La dirección es formajoven1.dsc.sspa@juntadeandalucia.es
En breve encontrareis un vínculo a este correo en la pestaña de Forma Joven del Portal del Distrito Sanitario Sierra de Cádiz. ¡Utilízalo!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)