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viernes, 3 de abril de 2020

Coronavirus. Los bulos con piernas largas,

Ayer se lo iba diciendo a Tamara, compañera de fatigas a la que, mientras más conozco, más me doy cuenta lo que nos parecemos en muchas cosas... (me desvío del tema)...le decía que no sabía si la siguiente entrada iba a ser sobre tratamientos o sobre los bulos que corren (por eso lo de las piernas largas) por internet, WhatsApp y otras mensajerías.

Luego pensé que os iba a hacer más falta la de los bulos...
Así que allá vamos.

De verdad que da asco y rabia la cantidad de bulos que corren por internet. ¿Por qué hace la gente eso? ¿Qué clase de enfermiza mente encuentra disfrute en engañar a sus congéneres, en esta situación de miedo?

Uno de los más antiguos: el de que el virus sobrevive en el aire más de lo que nos dicen las autoridades. Ese bulo lo he visto ya en dos publicaciones diferentes, y está basada en una deficiente, o torticera, interpretación de la información de la OMS.
El virus sale del organismo vechiculado en gotas, y, como dijimos en la primera entrada de esta serie dedicada al Coronavirus, por su peso caen la suelo y a las superficies. Quedan más tiempo suspendidas en el aire si el tamaño de esas gotas se reduce, es decir, se "generan aerosoles", como explicamos hablando de las mascarillas, durante maniobras realizadas sobre la vía aérea del paciente: intubación, tratamientos, recogida de muestras de tracto respiratorio inferior... Pero no en circunstancias normales, en las que pudiera afectar la convivencia y el contacto social.
Uno de los más recientes, el de la vitamina D. Se trata de un audio en el que un tipo le cuenta a otro que su amigo Carlos, que tiene un amigo cirujano en un hospital en el epicentro de la pandemia en Madrid, le ha contado un hallazgo en los pacientes.
Primera cosa para no fiarse: el intento de dar un baño de credibilidad al asunto diciendo que la fuente es un médico. Ah, un médico anónimo, de una especialidad lejos de los que tratan a los enfermos de Covid19. Y las autoridades no se enteran.
Mezcla un poco de jerga científica con conocimientos populares, y algunos ejemplos que según él, hacen que todo cuadre.
¡Falacia! Nada cuadra en unas afirmaciones llenas de falsedades, como la diferencia de casos entre el norte y el sur del pais asociada a la iluminación, cuando la diferencia de latitud no lo justifica... hay diferencia entre Suecia y Egipto, pero no entre Bilbao y Málaga.
Luego, la vitamina D inactiva que comemos con los alimentos que la contienen, se almacena en el hígado, con lo que con las horas de luz que tenemos en España hace bastante difícil creer que haya tantas personas con deficiencia... porque es la exposición a la luz natural, a la luz ultravioleta, no al sol, lo que activa esa vitamina D y la hace eficaz para sus funciones. Que efectivamente son entre otras mediar en los mecanismos de inflamación.
Claro que eso no quiere decir que su suplemento tenga eficacia como tratamiento.
Tampoco es cierto que se esté midiendo la vitamina D en estos pacientes. No se nombra en ningún estudio sobre la evolución de los parámetros analíticos de ningún país.
Tampoco hay ningun ensayo clínico específico respecto a la utilidad de la Vitamina D.

Así que, no hay ninguna indicación para usar vitamina D para Covid19 ni como tratamiento ni de forma preventiva.
El consejo de exponerse diariamente a la luz solar ya era un buen consejo de salud antes de la pandemia. La exposición excesiva al sol se relaciona con el melanoma y otras lesiones de la piel.
El consejo de beber vino mientras se expone al sol es jocoso en el lenguaje coloquial, y espero que no haya salido del amigo cirujano anónimo.

Tampoco funciona tomar vitamina C en suplementos, ni Omega3, ni agua de hervir ajos (viejo remedio chino, dice el texto que anda por WhatsApp... no fastidies, si fuera un viejo remedio chino y funcionara, ¿se las habrían visto en Hubei como se han visto? Son ganas de dar donde duele...)
Tampoco funcionan la dieta cetogénica, ni la dieta alcalina. Bueno, la dieta alcalina es que no existe, como ya hace muchos años os expliqué, gracias a Dios tenemos un mecanismo fisiológico que se llama homeostasis que impide que nos pongamos "alcalinos" ni "acidóticos" así de fácil, porque eso MATA.
Ni beber cosas calientes, aunque el virus sea sensible a la temperatura. De nuevo, la homeostasis se encarga de mantener nuestras constantes dentro de rangos que no matan ni al bicho, ni a nosotros.

KEEP CALM and ENJOY HOMEOSTASIS 👑

Otro de bulos recientes, esta vez con una enfermera de uno de los grandes hospitales de Sevilla como avalista de la verdad: el de la Residencia de Ancianos que ha sido tomada por los coronavirus con foco en el supermercado de al lado. Que no pienso decir el nombre de la cadena, para no alimentar más la historia.
Ciertamente hay un foco de la infección en la residencia de ancianos. De bastante magnitud, pero es que es la única residencia de Andalucía donde se ha testado a todos los residentes y a todo el personal. Pero...¿de dónde sale que el foco de tal infección sea el supermercado porque compren allí sus víveres y los visitantes también hagan allí sus compras? Ahí está el bulo y la habladuría. Probablemente medio barrio o más compre también en ese supermercado, dónde está el resto de los infectados que debería haber?
Pero hay focos en otras residencias de ancianos, de la misma Sevilla y de otras provincias. Normal, son lugares donde conviven muchas personas vulnerables, en gran cercanía con sus cuidadores. El contacto es cercano por la necesidad de cuidados, y son muchas personas. ¿Vamos a echarle la culpa a todos los supermercados, o vamos a dejar de decir tonterías?

Hay toda una montaña de bulos sobre la normativa que rige el estado de alarma nacional.
Ni se van a grabar las llamadas, ni se cierran las aduanas, ni hay toque de queda a las 15h.
Es cierto que la hermana de Dolores de Cospedal es Directora de un Laboratorio que hace tests de coronavirus, pero no es cierto que no se los estén comprando por ese motivo. De hecho, no es cierto que no se los estén comprando. Se los están comprando.
Tampoco es cierto que el seguro del coche no cubra un eventual siniestro a menos que justifiques que ibas al trabajo. No se modifican las coberturas durante el estado de Alarma Nacional. Ni siquiera si ocurre durante un desplazamiento no autorizado. Eso te puede suponer una multa o detención porque es un delito, pero no altera la cobertura del seguro contratado.

Veis que la imaginación humana es tan ilimitada que no se le ve el fin.
¿Conoceis otras historias que os han llegado y dudais de su veracidad? ¿Quereis compartirlas?


martes, 11 de octubre de 2016

Primer dia en #SAMFyC2016, #nosinevidencia y taller del adolescente

Bueno, saliente de guardia y después de un breve paso por Arcos de la Frontera, por un motivo que aquí no viene al caso, salí rumbo a PuntaUmbría. Nunca antes había estado allí, he de decir que el pueblo es un bonito pueblo de costa onubense como casi todos ellos, lindo, sí. Y con una zona turística que no veas cómo está montada, aunque he de decir que a mí no me gustan mucho esos resorts, que me va más lo de estar en el pueblo mismo.
Rápidamente instalarme, comer algo, para aprovechar la tarde. No tenía nada previsto, pero tuve la suerte de poder acceder al Taller del Adolescente, que se dividió en 3 bloques: Déficit de Atención e Hiperactividad, al que por desgracia llegué tarde; Trastornos de la Conducta Alimentaria, que es un tema ciertamente preocupante, pero sobre el que no se aportó nada novedoso. Está bien mantener el tema en la conversación, pero realmente fue más de lo mismo.
El tercer tema era las adicciones a Internet y Redes Sociales.
Eso sí fue más novedoso, y ciertamente preocupante. Ya se le encoge a una el corazón cuando se empieza la disertación preguntando al público "¿cuántos de ustedes podrían dejar el móvil apagado 24 horas?"
Bonita forma de enfrentarnos a nuestra realidad. Nos hemos hecho a ese aparatito que nunca está muy lejos de nosotros. Hasta nos vale para hablar, aunque la función teléfono ha pasado a ser sólo una más entre todas ellas. Navegadores de internet, mis almacenes en la nube (nótese el plural), mis redes sociales (existe el hiperplural?), múltiples aplicaciones que simplifican (¿seguro?) mi vida diaria personal y profesional, las cuentas de correo electrónico (de nuevo, otro plural)...
No. Yo no soy de las que dejaría 24 horas el móvil apagado. ¿Adicta? No lo sé, no creo. Simplemente le saco utilidad. Sustituye al portátil en muchas ocasiones, lo que mi espalda agradece. Si algún día lo hago, os contaré si apareció síndrome de abstinencia.
Pero ciertamente es un problema para algunos, cuando la tecnología sustituye algunas otras facetas buenas y saludables de la vida, o necesarias incluso: amigos, familia, trabajo, estudios. Cuando alteran el comportamiento, la alimentación, el descanso. Cuando condicionan nuestras decisiones.
En resumen, cuando es el juego, la red social, la que DOMINA y CONTROLA la vida.
Internet en sí mismo no es malo, ni los móviles, ni las aplicaciones. Es el uso que se haga de ellos, que son simples herramientas.
Se supone que somos los adultos los que hemos de ayudar a los adolescentes y niños en el buen uso de estos recursos, pero la realidad es que no todos están/estamos preparados para ellos. Nos faltan conocimientos, o interés. Por desgracia, a veces, falta conciencia de la importancia.
Así que chicos, a ponernos las pilas.
Somos los padres, educadores, sanitarios, los que hemos de liderar el control en el uso de las tecnologías. Hemos de aprender sobre su existencia, su utilidad, su seguridad. Precauciones sobre identidad, geolocalización, delitos telemáticos, que hemos de conocer para advertir sobre ellas a nuestros menores para que naveguen, nunca mejor dicho, en aguas mansas.

Para finalizar, ¿por qué me refiero de nuevo a #nosinevidencia?
Recordareis que hace unos meses os hablé de esta inciativa que se desarrollaba en Twitter, liderada por Vicente Baos para defender el rigor científico y luchar contra el avance de las pseudociencias.
Con gran decepción me encuentro en el programa del congreso una mesa sobre "medicina integrativa".
No entré. Me niego a dar visibilidad y público a una mesa que creo que no ha de tener cabida en el congreso autonómico de una sociendad científica.
 
Porque no hablamos de terapias no farmacológicas, ni de técnicas psicológicas, hablamos de una corriente que pretende obviar el método científico que legitima la toma de decisiones en la medicina tradicional, y encima tiene la desfachatez de proclamar que los que los rechazamos lo hacemos debido a nuestra ignorancia.
Si al menos hubiera sido un debate, y no una mesa de "escucha y acata"... pero los que almacenan la sabiduría no parecen nunca estar dispuestos a enfrentar un tú a tú con los ignorantes que nos ceñimos al método científico y sus garantías.
Aprovecho para invitarles a leer la noticia del niño inglés autista que está ingresado en la UCI con serias alteraciones metabólicas debidas a tomar al menos 12 suplementos alimenticios indicados por un naturópata (me niego a poner el título de médico delante)





martes, 3 de mayo de 2016

Quiero presentaros a Gloria Mestre

¡Buenos días!

Hoy tenemos una invitada en el blog. Se llama Gloria Mestre, es médico de familia, y está participando (con gran éxito, ahora que ella no me lee, lo digo) en el curso "Desenredándote en la web 2.0" que estamos impartiendo desde el grupo de Nuevas Tecnologías de SAMFYC, eSAMFYC.

Entre tantas y tantas cosas de las que hablamos en los foros, se habló de blogs, y Gloria quiere profundizar en su vocación literaria. Doy fe de que es una buena comunicadora, y le ofrecí la posibilidad de escribir como invitada para vosotros y así comprobar cómo se sentía al escribir una entrada, pues está pensando en abrir blog propio.

Estoy segura de que para ella va a ser toda una experiencia, y me gustaría que la animarais con vuestros comentarios y opiniones.

Por anticipado, ¡muchas gracias a todos!

Os dejo con lo que Gloria Mestre quiere deciros.



Actualmente vivimos en una sociedad en la que se intenta que todas las personas sean iguales, que todas actuemos en función de un “guión predeterminado”, nos comparamos con los demás o nos regimos por los cánones de la sociedad sobre qué aspecto debemos tener, cómo debemos vivir nuestras vidas o incluso qué rasgos de personalidad tenemos que tener. De esta manera, conseguimos integrarnos y ser aceptados.
Debido a ello, las personas que no encajan con esto estándares, se sienten mal, no se aceptan como son o se sienten inferiores. Si no tienen pareja, si tienen pocos o ningún amigo, si tienen altibajos emocionales, si tienen algún trastorno o problema psicológico, si son homosexuales o pertenecen a cualquier otra minoría, si no les gusta lo que parece gustarle a la mayoría…son considerados como “bichos raros” que no se integran en nuestra sociedad.
Pero esto es paradójico porque son precisamente todas estas cosas las que hacen que una persona sea única, especial y diferente, aportando esa diversidad tan necesaria para una sociedad que es ya, de por sí, demasiado conservadora, demasiado resistente al cambio. Todas estas diferencias  deberían enorgullecerles  y no hacerles sentir mal, esa falta de autoaceptación que sienten muchas personas cuando no son como “deberían” según los estándares sociales predominantes, tendrían que  servir como acicate para ellas. Lo cierto es que no existen diferencias negativas o positivas, aquellos rasgos que  parecen ahora tan negativos no lo son en realidad; no son ni buenos ni malos, o son buenos y malos simultáneamente, depende con el cristal con que se miren.
El “quid” de la cuestión está  en convencerles de que deben aceptarse tal y como son, con sus inseguridades,  sus trastornos emocionales, o su físico, porque todo eso es lo que les hacen ser  personas especiales y diferentes. Y las diferencias son las que salvan a la humanidad de convertirse en robots clónicos. Esas diferencias nos hacen pensar, nos incomodan porque nos hacen despertar del sueño de la inmovilidad cómoda, nos sorprenden y nos hacen pensar, nos hacen cuestionarnos nuestras propias ideas y nuestras propias vidas, nos hacen vivir toda la variedad de emociones humanas, tan necesarias para crecer como personas.
Y parafraseando a Samuel Johnson: “El éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante”.

domingo, 6 de marzo de 2016

Aparición en televisión







Bueno, con esta presentación, se inaugira una serie de participaciones por mi parte en el programa "El Club de la Buena Gente" de la cadena comarcal 8Tv Sierra de Cádiz, en las que iremos hablado de diferentes temas relacionados con la salud, espero que os guste! 
Como muchos de mis lectores no pueden ver este programa por su lugar de residencia, desde aqui os la voy compartiendo para que podais comentar y sugerir.
¡Seguro que José Antonio Velasco, como también es seguidor, tomará buena nota de las mismas!

¡Un abrazo!

sábado, 30 de enero de 2016

A la atención de @isanidad y de Lola Granada

Toda la tarde llevo irritada, aunque no sólo por este motivo, sino por otro que no viene al caso.
El caso es que ha volado en Twitter el artículo escrito por Lola Granada.
En iSanidad, que es una web que presume de defender al médico y de darlo a conocer.
Pues se han cubierto de gloria, digo de mierda, digo de gloria. Que me lío.

Porque, si habeis leído el articulito, pone en entredicho la profesionalidad de los médicos de familia tuiteros. Que no soy una crack del Twitter, ahí ando defendiendo un Klout en el que no termino de creer, y ganando poco a poco corazones y seguidores, compartiendo vida e intereses; por lo tanto no me doy por aludida cuando la autora atenta contra los "gurús".

Pero soy médico de familia. Y soy usuaria habitual de Twitter. Tuiteo diariamente. Varias veces al día: ventajas de los pocos caracteres, y de la inmediatez. Ahí sí me doy por aludida, por cabreada y por ofendida.

Mira, Lola Granada. Voy de frente. En Twitter, soy @donterceo. Tuiteo a diario sobre lo que me parece, y me la repanflinfa si consideras mis 8.402 tuits para 508 seguidores un rendimiento aceptable. Según tus cuentas, y suponiendo tuits a tope de caracteres, me hubiera dado también para escribir un libro, no tan largo como el de otros, pero desde luego mayor al libro medio de Amazon. No he valorado nunca cuántas horas he dedicado a tuitear, desde que abrí mi cuenta en 2008. Tampoco me parece un dato importante, por lo que tampoco entiendo que te preocupe si perdemos por esto horas de sueño, o de ocio. A veces cae un tuit en horario laboral, algunos programados, algunos retuits, algunos tuits, habitualmente volviendo en ambulancia de trasladar a algún paciente al hospital, o desde el cuarto de baño. Porque a veces orino. Inexplicable, porque no me da tiempo a parar a beber. Pero ocurre, es así. Espero que a ti y a mi empresa os parezca bien, y que también querrais rastrear mis visitas al baño. Si estás interesada, subo las pruebas de la evidencia a Instagram, y te etiqueto en la imagen de mis desechos. Vas a tener una experiencia escatológica inolvidable. Dame tu usuario, y el de Twitter, porque para querer ser tan sabiondona, no te identificas como yo hago. Aunque, como muchos de mis compañeros, tengo mis sospechas, que, de confirmarse, deberían hacerte renegar de la birria de bio y de actividad que tienes.

Espero que sigas preocupada por mi salud, ahora que estoy restando horas a mi sueño para contestar a tu articulito, y que sigas preocupada mañana cuando siga estudiando para un curso obligatorio, consultando por correo electrónico con el psiquiatra sobre algunos casos que no deben esperar, organizando las intervenciones para revalidar la acreditación de mi unidad, o leyendo artículos científicos interesantes para mi práctica diaria, todo ello en sábado, en mi tiempo libre, y por mi elección, porque creo que debo hacerlo y quiero hacerlo.Y algunos de ellos los tuitearé, porque me parecerán interesantes y a lo mejor a algún compañero también le valen.
No necesito tu reconocimiento ni tu agradecimiento. Me la trae al pairo si lo haces o no. Tengo ambos por parte de los pacientes que a diario ponen su confianza en mí y su salud en mis manos, y me defenderían a muerte si lo necesitara, porque es para ellos para los que hago lo que hago, incluido tuitear.
Cualquiera escribe en internet, prueba de ello es que tú lo haces. Mal, además, revisa por favor tus conocimientos de sintaxis y puntuación, que dejan mucho que desear, más aún para una "profesional" de la palabra. Yo me uno a tu hábito de desprestigiar en la ocupación laboral, porque profesional no te considero. Eso sí, yo me baso en hechos objetivos comprobables por cualquiera que te lea, mientras que tú te basas en suposiciones.
Eres difamadora cuando das por supuesto que Twitter es una debilidad, que su uso resta dedicación a los pacientes, y eres atrevida cuando osas deducir si es una afición (usa palabras en español, que existen) o no, a qué hora o desde dónde se redactan y publican los tuits, o cuando retas a las Consejerías a perseguirnos.
Estaré muy orgullosa de que incluyas mi blog entre los difamatorios y sectarios. "Ladran, Sancho".

Para finalizar, ya que te gusta tanto echar las cuentas de los demás: tu artículo tiene 295 palabras. Te ha rendido 12 "me gusta" de Facebook y 0 Tuits desde el origen. Lo que más lamento de esta entrada es colaborar a aumentar el número de tus lectores, que espero tengan el buen gusto de no repetir. No sales muy bien parada en cuanto al rendimiento de tu trabajo, debe ser que no eres muy buena en ello.

martes, 1 de diciembre de 2015

Cuando las alertas saltan a las redes sociales

Se ha dado el caso. Esta semana pasada ha venido a la consulta una mamá, con un bote de jarabe de Ibuprofeno de un laboratorio concreto, para que le compruebe que no pertenece al lote peligroso.

Porque ha leído en Facebook que el jarabe de Ibuprofeno (del "normal", no del "doble concentrado", y es que es para comérselas con las expresiones que usan) de ese laboratorio, que ella acaba de comprar, tiene una alerta farmacéutica porque ·el bote está lleno de cristales".

Así que la tranquilizo con el mensaje de que esa alerta farmacéutica ni siquiera es actual, ni reciente, es del año pasado. Le explico que tampoco fue "que el bote estuviera lleno de cristales". Y efectivamente, compruebo que el lote no tiene alertas.

Y es que la relación de las alertas sanitarias y farmacéuticas en redes sociales tiene dos lecturas.

Por un lado, es frecuente que me lleguen alertas sanitarias por Twitter que gracias a las comunicaciones de mi empresa. Es lo que tiene seguir a las cuentas adecuadas. El defecto es del procedimiento de comunicación de mi empresa, claramente. Lo que me lleva a pensar de cómo, y cuándo, llega esa información a mis compañeros que no participan en redes.

Por otro lado, Facebook, que es otro mundo. Facebook tiene más habitantes que muchos países del mundo. Con más o menos habilidad, casi todo el que tiene un smartphone tiene una o más cuentas de Facebook. Es una fuente de comunicación, y de información. Y desinformación.
Porque no sé si esas alertas saltan de nuevo de forma intencionada, con el consiguiente daño económico y de prestigio a la empresa; o son el fruto de que haya quien comparta lo que le llega sin siquiera mirar la fecha.
Por ignorancia, o por malicia, pero ocurre.
Por ello, el consejo de hoy es, de nuevo, que leais, analiceis y os formeis vuestra propia opinión antes de dar visibilidad a una noticia en redes sociales. Así evitaremos ser marionetas al servicio de intereses de otros, sin siquiera saberlo.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Reflexiones playeras

¡Buenos días a todos de nuevo!
El blog se ha quedado de vacaciones algunas semanas más que yo, ya que he estado dedicada a poner en orden algunas cosas de mi cabeza y de mi vida 1.0, y con esto la inspiración ha estado también a la fuga.
A la fuga, pero yo corro más, así que ya estamos de vuelta. Durante todas estas semanas ha estado rondando por mi cabeza esta entrada que ahora escribo, en la que os quiero contar ideas, pensamientos que he ido atesorando durante mis muchos y largos paseos por la playa.
Me gusta andar, los que me conocen saben que soy una andarina habitual aunque confieso que he dejado de monitorizar, y debería volver a hacerlo porque es motivador. Y andar por la playa lo hace doblemente placentero. Durante esos paseos ha lugar a observar a nuestro alrededor. No sólo el mar, las gaviotas, el paisaje del pinar protegido, sino las personas.
La playa va cambiando conforme avanzan las horas. Si sales bien temprano, sólo encuentras a los que pasean a sus perros y a los muchos deportistas, todos sorteando las máquinas y el personal de mantenimiento municipal de la playas y el paseo marítimo. Andarines, corredores, ciclistas, la mayoría; los menos, haciendo katas de alguna disciplina de artes marciales, o ejercicios de resistencia. Los andarines van a buen paso, los corredores tienen buena técnica, y se los ve mayoritariamente muy bien equipados de ropa deportiva y dispositivos de monitorización.
Los hay de todas las edades, y confieso que me resultan más admirables los niños que aceptan levantarse temprano para hacer deporte, y las personas mayores que superan sus dificultades físicas para mantenerse en forma.
A media mañana va apretando el calor, y ya no es hora de ejercicio intenso. Los deportistas escasean, y son sustituidos por los turistas, y veraneantes. Muchos pasean por la orilla, otros se van distribuyendo por la arena. Y yo los miro.
Miro a los paseantes, y pocos de ellos llevan un ritmo como para poder llamarlo deporte. Y me pregunto si ellos creen que están haciendo deporte, si se han informado sobre cómo hacer ejercicio; o si a la contra, simplemente están dando un placentero paseo. Recuerdo a mis pacientes paseantes, y cómo algunos se sorprendían cuando les preguntaba cuánto recorrían y la duración de sus paseos, para aproximar la velocidad; mientras otros me sorprendían a mí enseñándome sus aplicaciones de monitorización en el móvil, incluso algún monitor de frecuencia cardiaca. Si es que los setentañeros de la sierra están de los más “in”…
Los hombres mayores tienden a caminar solos o en pareja, y las mujeres con amigas o en pareja. Me resulta curioso. Me pregunto cuántos de esos hombres han sido andarines desde siempre, y cuántos de ellos han comenzado a andar después de sufrir un evento cardiovascular. Se va formando en mi cabeza la idea del paseo en prevención primaria y en prevención secundaria.
He observado la diferencia del brillo satinado del que lleva actualizada su protección solar. Con satisfacción de que la mayoría de las personas la usan, con el desespero de que no se vuelve a aplicar conforme avanza la jornada. Mamás que embadurnan a sus niños hasta que parecen muñecos de nieve, pero luego ellas no se ponen protección solar. Sin valor estadístico, y sin querer generalizar, observo que a los pelirrojos es a los que menos les brilla el protector solar en la piel, siendo como es una piel de alto riesgo.
Pienso que aún no lo estamos haciendo suficientemente bien en cuanto a prevención y cuidados de la piel.
Veo a una embarazada untándose la enorme barriga con aceite de bebés, y me entran ganas de correr hacia ella gritando ¡insensata!…pero me contengo. Está bien que a mi edad empiece a aprender a contenerme.
Veo como con los cambios de quincena las historias se repiten…definitivamente, no lo estamos haciendo bien.
Veo abuelos cuidando a sus nietos pequeños: los vigilan en la orilla mientras se bañan, juegan con ellos a las palas, y hacen castillos. Veo abuelas que, además, embadurnan de blanco a los niños con crema y les dicen que se bañen pero que el agua no les cubra más que a medio muslo. Lo que me hace sonreir recordando mi propia infancia…
Y veo nietos mayores cuidando a sus abuelos. Los acompañan bajo la sombrilla estratégicamente orientada para que no se quemen , les ofrecen su brazo mientras se acercan a la orilla para remojarse, les traen agua fresca del chiringuito. Algunos tienen suerte de tener un nieto lo bastante fuerte como para cargarlos en peso hasta meterlos en el agua y darse un auténtico baño con pelo y todo. Me parece muy emotiva la dedicación de esos jóvenes a sus mayores, que no todos y no siempre andan con los amigos y de botellón.
Veo algunas personas con graves minusvalías físicas, ante las que no se rinden y a pesar de las dificultades buscan la manera de poder disfrutar de la playa. Con lo difícil que es rodar sobre la arena, andar con muletas por la arena. O siendo ciegos. Admiro su espíritu de superación, de corazón.
Siempre me ha gustado jugar a inventarme la historia de los desconocidos que veo desde la distancia. Una mezcla de imaginación e interpretación del lenguaje corporal. Veo parejas que se sonríen y charlan entre ellos, o hacen crucigramas a medias, juegan a algo como parchís y eso sobre una tumbona. Sus sillas tienen una orientación convergente, o paralela en el peor de los casos. Y veo otras que sus sillas divergentes hablan por ellos, ya que ellos no lo hacen y probablemente no lo harán en el resto del día, salvo para acordar recoger y subir a comer. Si uno lee, el otro dormita; uno al sol, otro a la sombra; a veces una silla vacía dice mucho, una vez tras otra. Silencios playeros en unos días que sólo les recuerda lo que les separa y diferencia, y dicen las estadísticas que algunos de ellos no se comerán juntos el turrón.
Veo muchos lectores, muchos. Más mujeres que hombres, hay que decirlo. Lectores de libros, no de periódicos o revistas, me refiero. Y libros de papel, pero muchos más libros electrónicos que en los años pasados. La tecnología ha llegado a la playa para quedarse, los móviles también están presentes, pero la verdad, menos de lo que creí. Al menos no parecen tener a la población playera alienada y ausente de sus semejantes. Me pregunto cuántos de ellos están geolocalizados en redes sociales, publicando fotos de sus hijos en bañador o “avisando” a los cacos del día que vuelven a casa porque se acaban las vacaciones; cuántos de los chicos de las pandillas se han conocido por internet, cuántos dejan público su número de teléfono para socializar por whatsapp sin pensar que a la vez se están exponiendo a cualquier desaprensivo que, con suerte, sólo quiera gastarle una mala jugada aunque lo que se merezcan, por temerarios, sea que les den un buen susto que les valga de escarmiento.
Pero algunas cosas no cambian, como la megafonía llamando a los familiares de los niños perdidos, dando la hora y los avisos de bandera amarilla.
Personalmente, me encanta la playa. Y las personas.
Y creo que, de todas estas cosas que he visto en la playa, podremos ir hablando en las entradas sucesivas. ¿Os parece?

sábado, 10 de mayo de 2014

Cómo me da tiempo a hacer tantas cosas

Eso me pregunta @moncayo_sonia, que es una habitual seguidora de mis andanzas 1.0 y 2.0, además de una buena amiga.
Eso me decía el otro día, que cómo me da tiempo a hacer tantas cosas. Lo que me lleva a pensar si de verdad hago tantas cosas… y creo que sí, la verdad, que hago bastantes cosas aunque no soy la única.
¿Cómo lo hago? La verdad, me parece tontería contaros mi día a día, no me parece tan interesante. Pero sí me parece más importante compartir mis planteamientos, que al final son lo que me guía.
No por orden de importancia, pero lo primero que quiero destacar es la planificación. Soy una habitual planificadora. Me gusta el orden y la organización. Me ahorra mucho tiempo no tener que buscar cosas ni ideas perdidas. Tomo muchas notas, en papel o en el móvil: contraseñas largas, tareas pendientes, ideas para entradas a este blog que surgen en cualquier momento, listas de la compra. Hasta en las manos, y luego Paco y mi hija me dicen que soy una niña chica. Dentro de esa planificación entra la flexibilidad de manejar la improvisación, hay que prever tiempo para los incidentes. Porque a veces las cosas no son como una las había previsto. Eso es una realidad de la que hay que ser consciente.
Después, es importante manejar las herramientas adecuadas. Llegar a conocerlas es fundamental, para no perder tiempo y para aspirar a conseguir buenos resultados. A esto, pese a quien pese, se llega desde el estudio casi siempre, o desde la casualidad o el instinto en ocasiones.
Por ejemplo, sin ir más lejos, uso dispositivos electrónicos continuamente. Ordenador en la consulta, mi inseparable portátil, móvil, tablet, kindle, son parte de mi equipaje habitual. Aprender a manejarlos bien es fundamental. Reconozco que no soy capaz ni de encenderlos sin leer primero los manuales. Puedo tardar más que otros, más intuitivos, que no lo hacen, pero a la postre conoceré todas las funcionalidades de mis maquinitas. Si he de reescribir un texto una  otra vez, me lo guardo en un documento y copio/pego. Tengo las hojas informativas en el ordenador, tardo menos en imprimirlas que en buscar una fotocopia, y es más ecológico. Además no necesito tantas carpetas a mi alrededor, y mi mesa está más ordenada.
Es cierto que otras veces averiguas que lo que haces es lo correcto. Por ejemplo para el estudio. Después de trabajar unas 240 horas al mes, llevar una casa con la ayuda de mi imprescindible Aurori, criar una hija adolescente y mantener unas aceptablemente sanas relaciones sociales, escribir dos entradas semanales para éste mi blog, no me da tiempo a estudiar ni leer sobre todo lo que se publica relacionado con mi profesión, y debo hacerlo para prestar la mejor asistencia posible a mis pacientes. Así que desde hace años me suscribí por correo electrónico a Medscape, una web que aglutina las publicaciones más actuales en los diferentes campos de la medicina. Luego llegó Twitter, y tras acudir a los talleres que cambiaron mi vida virtual, comprendí cómo usarlo profesionalmente. Comencé a seguir a profesionales médicos, enfermeros, farmacéuticos, gestores… que son mis referentes por calidad, por actitudes, por ideología, por diferentes motivos son un modelo para mí. Los leo a ellos, y procuro leer lo que ellos leen, aspirando a un día acercarme a su nivel.
A veces las circunstancias de la consulta diaria me hace estudiar sobre algo concreto, para profundizar según las necesidades que surjan. Como hace poco, que necesité una actualización en profundidad sobre el Reflujo Gastroesofágico en el lactante.
Y resulta que ha sido hace poco cuando me entero que todo eso, que he ido haciendo a lo largo de los años de forma más o menos intuitiva, se llama “crear mi PLE” (Personal Learning Environment, significa “entorno personal de aprendizaje”). Me parece que, si mi formación autodidacta tiene un nombre, y se ha sistematizado, no lo habré estado haciendo tan mal.
Pero todo esto parece muy frío. ¿O no? A mí me parece frío, falta que os cuente lo fundamental. La pasión. Poner el corazón en todo lo que hagas. Estudiando, trabajando en la consulta, pintando puertas o haciendo mermelada de calabaza, todo lo que hago lleva lo mejor de mí, y lo hago con ganas. Si doy un abrazo, lo doy con ganas. Si friego platos pongo todas mis energías. Como con apetito, y duermo profundamente.
Las cosas hechas con corazón no pesan tanto, no llevan al hastío. Se hacen antes y mejor. Sonreir usa más músculos que fruncir el ceño, y no salen patas de gallo. El entusiasmo es contagioso, y si no lo encuentro a mi alrededor, lo busco dentro de mí. Y lo saco para compartirlo con los que me rodean, si se dejan (eso ya es cuestión de cada uno, quien quiera seguir viviendo como una seta es muy libre de hacerlo, pero luego no quiero oir lloriqueos).
Al fin y al cabo, la vida no es un proyecto para el futuro. Es mi día a día, y los mejores son los que amanecen agradeciendo lo mucho que tengo y la oportunidad de crear un buen día con ello; y acaban con un suspiro de satisfacción mientras se me cierran los ojos.
Claro que me canso, por eso duermo profundamente. Y algunas veces salgo dañada, porque la vida no siempre va por la parte soleada del sendero. Si me toca llorar, también lloro hasta la deshidratación, pero luego me levanto, me sacudo la ropa, acepto la lección y sigo BUSCANDO LA MEJOR VIDA QUE SEA CAPAZ DE CONSEGUIR. La de la satisfacción por el trabajo bien hecho, y que no me falten retos de cosas por mejorar. La de tener personas significativas en mi vida que me “saben llevar”, y no sólo toleran sino que dan aliento a mis desbordes de energía tanto como al “zapateao” por mis frustraciones. La de los días de descanso para recargar las pilas y los días que me quedo sin pilas. La del amor de las pequeñas cosas, de lo cotidiano, sin despreciar los días excepcionales.
Me da tiempo a hacer de todo porque no renuncio a nada.

sábado, 22 de febrero de 2014

lectura crítica, o cómo no zamparse lo primero que nos pongan por delante #nosinevidencia

Internet está lleno de información sobre salud. Demasiado lleno, en mi opinión. ¿Demasiado? ¿Es posible que sea demasiada? Pues sí. Porque se pierde una en un mar de noticias, que a veces son contradictorias. Y eso da lugar a más dudas de las que uno trae, y a desconfianza.
Cuando es cuestión de opiniones, es más que aceptable, incluso deseable, hallar desencuentros. Pueden ser enriquecedores, porque al haber diferentes puntos de vista, podemos mejor formarnos nuestra propia opinión sobre el asunto.

Pero cuando hablamos de información... los datos no son opinables, lo que es, es, no se puede matizar, adaptar o tunear para que se adapte a nosotros.

Y en internet podéis encontrar información en salud útil, contrastada, fiable, y otra no tanto. ¿Cómo distinguirlas? No siempre va a resultar fácil, sobre todo porque si lo que quieres es aprender, es que no sabes lo bastante como para criticar.
Y no todo el mundo está preparado o dispuesto a leer literatura científica. Es muy larga a veces, llena de términos médicos y de datos estadísticos que hacen la comprensión casi imposible.
Pienso... ¿qué haría yo si yo no pudiera recurrir a la literatura científica?

Y de eso os quiero hablar hoy. Voy a utilizar un ejemplo, el más reciente. Un artículo que me manda Paco, mi enfermero. Mi enfermero me refiero al enfermero de familia del cupo del que yo soy médico, no soy su paciente: mi compañero, mi amigo y la mitad más importante de mi equipo.

http://www.saludterapia.com/articulos/generales/a/1702-las-mentiras-del-colesterol.html#axzz2sKtXvF00


Para empezar, la web: una web sobre medicina natural y terapias alternativas. No se les conoce por seguir el método científico, precisamente, así que mal comienzo. No se identifica a la persona o personas que dirigen la página, su formación, no hay datos de contacto.
Si te asomas a conocer el perfil del autor del artículo, encontramos información sobre el número de visitas a sus artículos, cifra a la cual lamento haber contribuido a aumentar. Encontramos un vínculo a un perfil profesional en Jimdo, donde vemos que este señor es de Alemania, de edad incierta, de signo solar Libra, y un currículum de formación plagado de faltas de ortografía que me hacen dudar que haya podido aprender algo en Cambridge.
Me he parado un rato a pensar cómo debe ser ese analizador de sangre no invasivo, y por qué el SAS no lo tiene, con lo bien que debe ir eso sobre todo para los niños, con la penita que da pincharlos, y esos mayores con las venas tan malas...
No satisfecha, lo googleo, y no hallo actividad alguna fuera de su propia web.
Hummmm
Empiezo a leer el artículo, y en una segunda lectura comienzo a hacer búsquedas.
1.- No hallo constancia de la celebración en 2010 de ninguna Feria Internacional de la Dieta Mediterránea.
2.- Este señor tiene conclusiones propias sobre el colesterol, pero no sabemos en qué las basa.
3.- La afirmación sobre el colesterol bueno y el colesterol malo no es una opinión de él, ni un hallazgo propio. Es una realidad. Esas denominaciones no son más que una simplificación para la población general de la acción de la hidroximetilglutarilcoenzimaAreductasa, o sea, del metabolismo de las grasas en el organismo, que a ningún lector no profesional interesa lo más mínimo, y menos con semejantes nombres impronunciables. Quizás no sean las denominaciones más acertadas, pero desde luego son mejores que "el corazón más grande que la caja" y lo de "limpiar las lentillas de las cataratas con láser".
4.- La inflamación de las arterias no puede ser una creencia. Si tiene una hipótesis, debe demostrar que es correcta.
5.- Tampoco se sabe exactamente qué fases de qué procesos ni qué deficiencias orgánicas se inician por esa supuesta acidificación del organismo. Por suerte, el organismo ni se acidifica ni se alcaliniza salvo en gravísimas y excepcionales ocasiones, gracias a un mecanismo regulador del pH que viene de serie en todos nuestros cuerpitos, y que es francamente exacto.
Desde luego, comer pizza precocinada congelada, que no es que sea la dieta ideal tampoco, en absoluto acidifica el organismo. Como mucho, que dé ardores.
6.- Una vez reafirmado en su "conciencia" sobre el colesterol, nos remite a los muchísimos estudios sobre los omega3 de foca concretamente. No valen los omega3 del aceite de lino, no los del pescado... ¿no huele un poquillo a intereses comerciales? Me hace sospechar más aún...
7.- He interrumpido en este punto la lectura para rezar pidiendo que nada ni nadie me impermeabilice las membranas de mis células. Son permeables porque hay cosas en mi cuerpo que deben entrar y salir por ella. Eran permeables cuando nací, mucho antes de saber que existían las focas, cuando mi fuente de omega3 era la leche materna, y desde entonces mis arterias nunca han sido más flexibles. Con X.
8.- Aparece un referente médico: un prestigioso cirujano cardiovascular, del que, una vez googleado, aprendo que perdió su licencia para ejercer la medicina en 2008 después de casi una década de avisos, advertencias, apercibimientos, denuncias y juicios por mala praxis. Se le reconocen más de 5000 intervenciones cardiovasculares, la mayoría de las cuales podrían haberse evitado.
9.- Las dietas no son anti-colesterol. Las dietas, en todo caso, serán pobres en grasas, y prefiriendo las insaturadas a las saturadas, y con omega3 y omega6 equilibrados. Los huevos no son el enemigo. El enemigo es el exceso, como en todo. Las personas que desayunan huevo ingieren menos alimentos a lo largo de las siguientes horas (no del día entero) porque las proteínas son más saciantes que los hidratos de carbono ya que su digestión es más laboriosa. Y la clara de huevo es proteína, básicamente. Pero 2 yemas de huevo contienen casi 800 mg de colesterol, y que hace 10 años fueran 900 mg no lo hace bueno. Sólo menos malo. Comiendo las claras de los huevos nos enriquecemos con sus excelentes y baratas proteínas sin atiborrarnos de colesterol. Contiene triptófano, sí, pero también otros alimentos como la leche, por ejemplo; y tirosina, también presente en muchos otros alimentos.
Son conocidas las propiedades antioxidantes de estos nutrientes. Pero: no se toman sólo en los huevos, de hecho la tirosina la fabrica el propio organismo, así que vamos a no obsesionarnos con ella, y el exceso de proteínas, como en exceso de antioxidantes, también pueden resultar perjudiciales.
10.- La medicina convencional no recomienda dietas ricas en omega6. Recomienda dietas equilibradas entre omega3 y omega 6.
11.- Azúcares refinados y harinas refinadas son hidratos de carbono. No aportan proteínas, ni colesterol ni ninguna otra grasa. No sé cómo han caído en este saco. Si se deben evitar, es por otros motivos.
12.- Aceites vegetales hay muchos, unos más ricos en omega3 y otros en omega6. En general, más saludables que las grasas animales, más aún si no están fritos y refritos.
13.- El problema de las patatas chips y las galletas no son tanto las grasas saturadas, que también como las grasas trans; que como hemos referido en otras entradas, son grasas manipuladas industrialmente, hidrogenadas o parcialmente hidrogenadas de forma que aporten textura y consistencia, así como retraso en la fecha de caducidad, en los alimentos a los que son incorporadas.
14.- Esa ideación paranoide sobre las autoridades sanitarias y el negocio de la enfermedad se lo deben hacer mirar ambos, el Dr. Lundell y el Sr. Ruiz. La información sobre los alimentos está ahí. Las elecciones personales sobre alimentación no son responsabilidad de su caótico sistema de Seguridad Social, sea cual sea; para ser un negocio, les está saliendo un poco deficitario.


Me ha quedado la entrada un poco larga, pero como veis, analizando un poco se separa la paja del grano. Y recuerda siempre, que ante las dudas, tu médico te puede ofrecer respuestas esclarecedoras. Y a lo mejor, con suerte, encima escribe un blog.