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miércoles, 1 de abril de 2020

Coronavirus. ¿Por qué para unos es leve y para otros mortal?

Allá vamos con la tercera entrada del tema coronavirus.
Esta infección Covid19 va a hacer el 2020 inolvidable... en el mal sentido de la palabra.

Este es otro tema que preocupa a las personas, y a priori no es fácil de entender.
¿Qué ocurre?
Pues la variabilidad tan grande que hay en cuanto a la gravedad de la presentación de los síntomas. Y más aún, personas que estaban con aceptable buen estado general y bruscamente sufren un empeoramiento que pone sus vidas en peligro.

¿De qué depende la severidad de los síntomas?
Depende de varios factores, que vamos a explicar de uno en uno.
Por un lado, la edad. Ya lo dijimos en la primera entrada, parece que a los menores de 20 años, más a los menores de 10 años, este virus ataca con menor agresividad. Hay muchos menos casos, muchos menos casos graves y apenas mortalidad en estas edades.
A la contra, muchos más casos en la vida adulta, y mucha más mortalidad en personas mayores. Eso, independientemente de que encima tengan más enfermedades crónicas debilitantes, o afectación de la inmunidad, por enfermedades, o por medicamentos... hay medicamentos que enlentecen la eliminación del virus, o que disminuyen las defensas, con lo que el organismo se defiende menos de la infección.
Por otro lado, otro factor es la carga viral. La carga viral es la cantidad de virus que una persona tiene en su organismo replicándose, es decir, multiplicándose. Mientras más virus, peor. Esa parte sí es fácil de entender.
Una persona puede tener una carga viral más alta si ha estado más expuesto a personas enfermas (lo que le pasa al personal sanitario sobre todo), o si por una inmunidad disminuida su organismo no frena esa multiplicación de virus.
Y luego está el factor que resulta más complejo de entender, vamos despacio con él. Es el que ocurre a esas personas que no estaban demasiado mal y de repente empeoran... ¿qué ha pasado? pues ha pasado una cosa que se llama "tormenta de citoquinas".
La tormenta de citoquinas es una reacción brutal de los mecanismos de defensa que provoca una gran inflamación del tejido pulmonar, sobre todo, con lo que ocurre la insuficiencia respiratoria, la persona empieza a ahogarse hasta incluso necesitar ir a la UCI y conectarle por un tubo a un respirador, y detrás esa reacción inflamatoria descontrolada empieza a afectar al resto de órganos fundamentales (corazón, cerebro, riñones);
en estos casos, es la propia excesiva reacción del organismo lo que resulta peligroso, y en esas situaciones el tratamiento se orienta al control de la reacción inflamatoria e inmunitaria, aparte de sostener las funciones vitales.
A base de concienzudos estudios que se han ido desarrollando durante estas semanas de pandemia, se ha conseguido averiguar qué parametros de los análisis nos pueden anticipar esta clase de respuesta tan desproporcionada; ya es algo para poder ir algunos pasos por delante de la enfermedad.
Pero aún no hay una información clara de por qué unas personas sí y otras no.

Espero haber podido aclarar algunas de vuestras dudas.
Seguiremos informando!

lunes, 9 de marzo de 2020

Coronavirus, la gran epidemia del 2020

Bueno... hace mucho que no pasaba por aquí, pero vaya, otro día os cuento qué he estado haciendo!

Hoy de momento a ver si soy capaz de despejar algunas dudas sobre la gran epidemia del 2020, la infección COVID-19.
Mi intención es explicar qué es esta infección, el por qué de algunas decisiones que se están tomando, y qué podemos hacer al respecto. En resumen, acabar con el miedo en la medida de lo posible, porque es aún más contagioso que el mismo virus.

Para empezar: ¿qué es un coronavirus?
Pues es una familia de virus de cadena ARN (no es pijada mía contarlo, es importante más adelante), que ya era conocida previamente a esta epidemia actual. Virus de esta familia fueron los responsables, además de otras epidemias menores, de las grandes epidemias de SARS en 2003 (síndrome de distrés respiratorio agudo) y MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio) en 2009. Importantes, con alta mortalidad ambas.

Esta familia de virus habitualmente infecta animales. Pero de alguna manera, facilitado por circunstancias favorables (para el virus) y tal vez alguna mutación, el virus de transmite a los humanos. Y después empieza a transmitirse entre humanos, lo que multiplica los contagios. Básicamente esto es lo que ha pasado.
Pasó en Wuhan, provincia de Hubei, en China Continental, en diciembre del pasado año 2019. De repente, empiezan a aparecer más casos de los esperados de neumonías graves (varios focos infecciosos en ambos pulmones, eso es lo que significa intersticial multilobar, que es como se describe la neumonía), y encima mortales, y resulta que no se averigua qué microbio las causa.

Saltan todas las alarmas. Consiguen encontrar el bicho, y entonces a la vez se ponen en marcha los mecanismos para encontrar el origen, el foco, pues mientrás antes se controle, mejor se para el contagio. Pero los casos se multiplican, y eso es porque no se contagia uno desde los animales, sino los humanos entre ellos también.
Se transmite a través de las gotas que se generan con la tos y los estornudos de las personas enfermas (no hay pruebas de que se contagie durante la incubación), y por el contacto con estas secreciones que emiten los enfermos y se posan sobre los objetos. 
Parece que se elimina por heces, aunque no termina de saberse de momento, si también se transmite por esa vía.
Esto también es importante recordarlo a la hora de comprender las medidas de prevención.
Y todo eso, a pesar de las medidas que se tomaron (hospitales nuevos, mascarillas, cierre de fronteras y medios de transporte...) ¿Es que fue demasiado tarde? ¿Se les fue de las manos? Pues quién lo sabe, porque en los primeros días la información china salía con cuentagotas. Recordemos que es una infección nueva hasta ahora, por lo que la capacidad de reacción no puede ser mucha...

Se localiza el foco. Pero la diseminación ya es importante. A la vez, con el microbio identificado, se pone en marcha la tecnología para reconocer su cadena de ARN, y con ella tratamientos y/o vacunas (y en eso seguimos, por cierto. Pero todo a su tiempo). Empiezan a aparecer casos fuera de China, mientras que los de dentro se multiplican exponencialmente. Con la diseminación internacional, empieza a hablarse de alerta internacional, de pandemia, la OMS toma cartas en el asunto, que es serio: tenemos una infección respiratoria altísimamente contagiosa, que en pocas semanas está esparcida por el mundo con un reparto desigual, para la que no hay tratamiento curativo, ni vacuna.

En España nos parecía que esto estaba lejos, cuando teníamos un par de casos aislados e importados: se diagnostican en España, pero vienen infectados desde otros países.
Ahora que, cuando empiezan a aparecer casos en Italia, que crecen más y más cada día, con fallecidos, le empezamos a ver las orejitas al lobo... empieza el pánico, el acopio de mascarillas, el llamamiento sanitario en contra de ello, la sensación de desinformación.
A fecha de hoy, más de mil casos en España, 28 fallecidos, menos de 40 recuperados. Se han cerrado los colegios en la Comunidad de Madrid. En el mundo, más de 113.500, en 11 países diferentes de los 5 continentes.

¿Pero qué hace este virus?
Causa una infección respiratoria llamada COVID-19. Habitualmente es una infección respiratoria leve, de vías altas, como los catarros. En ocasiones puede dar cuadros algo más sintomáticos, parecidos a la gripe (y hasta ahí la similitud con la gripe). En personas frágiles por edad, o por padecer enfermedades crónicas debilitantes, o cáncer, o estar en tratamiento inmunosupresor (quimioterapia, tratamientos de enfermedades reumáticas o autoinmunes...) puede ocurrir con más probabilidad que la infección respiratoria sea más grave (neumonía bilateral) y que llegue a ser mortal.
Sí, la inmensa mayoría de las personas que están muriendo de COVID-19 son personas mayores y enfermas.
Apenas hay casos descritos en niños. O lo están pasando de esa forma leve catarral que, a menos que hayan estado en contacto con enfermos, o hayan viajado a zonas de riesgo, no provoca que estén consultando y por tanto no se están diagnosticando. Es posible. El 30% de los catarros corrientes están causados por otras cepas de coronavirus, ¿por qué no iba a ser? lo cierto es que parece que los niños no son especialemente susceptibles ni más gravemente afectados. ¡Bien! Por una vez, nuestros pequeños no están en la diana de la enfermedad.
Tampoco parece que tenga influencia sobre el desarrollo del embarazo, ni que cause malformaciones en los fetos. Pero siempre prudencia, que aún conocemos poco el bichito.
Hemos hablado de zonas de riesgo. Se establecieron 7, a las que irán sumándose otras cuando la transmisibilidad haga que se dispare el número de casos: China, Japón, Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, Irán, norte de Italia. Son zonas donde la velocidad de aparición de numerosos casos hace más probable el contagio en la comunidad. Digamos, sitios donde es más probable contagiarse de este coronavirus.
Entonces os estareis preguntando, si casi todos son casos leves, ¿a qué viene tanta preocupación?
Pues, primero, a la transmisibilidad tan alta que tiene. Mayor que la gripe. Es decir, se contagia con mucha facilidad.
Segundo y tercero, a que no hay tratamiento curativo eficar, ni vacuna.
Las consecuencias de esta alta transmisibilidad es que se hace fácil que llegue a estas personas frágiles que nombrábamos: es decir, que no es preocupante tanto que se contagie una persona joven sana, sino que esa persona lo contagie a los mayores y enfermos de su entorno. Por eso es importante impedir en lo posible los contagios de forma individual, por eso las medidas de aislamiento (domicilio, mascarillas, higiene de manos y de la tos). ¿A que se comprende?
Luego, es importante las pruebas que se están haciendo para conocer cada vez mejor la forma en que se comporta el microbio. ¡Para poder desarrollar una vacuna y un tratamiento eficaz!
Ponerle cerco a los contagios es una forma de intentar evitar que esto se convierta en una epidemia estacional, que se quede el coronavirus circulando entre nosotros y nos ataque periódicamente en forma de epidemia.

Por eso: el riesgo para cada individuo no es alto, pero sí es una infección importante desde el punto de vista de la Salud Pública. 

Direis, entonces, ¿por qué se está muriendo tanta gente en Italia? Pues os voy a decir, que tendrá algo que ver la esperanza de vida tan alta del país, igual que sucede en España, hay muchos ancianos, por lo tanto al población frágil susceptible es grande... Pues sí que tienen un porcentaje de mortalidad más alto que en otros países, pero también más personas mayores, y razonablemente, con enfermedades crónicas debilitantes. Este patrón sería esperable que se repitiera en nuestro país, y lo digo ya para irnos anticipando a un escenario de miedo...

¿Y qué hacemos?
Lo primero, no sucumbir al pánico. No caer en el acopio de mascarillas. No vale para nada: las mascarillas se las han de poner los enfermos para no echar gotas, pero como también se contagia por contacto, una persona sana con mascarilla se puede contagiar tocando objetos contaminados por las gotas de un enfermo. También las necesitan los enfermos inmunodeprimidos (cáncer, leucemias...), los que padecen tuberculosis, y el personal sanitario para operar en los hospitales. Es a todas esas personas a las que les están faltando las mascarillas porque las tienen los que no las necesitan.

Hay que leer, estar informado. Aconsejo suscribirse al Telegram del Ministerio de Sanidad, o seguir en Twitter a @sanidadgob o a la consejería de Salud de tu comunidad. Ellos serán siempre fuentes fiables y actualizadas de información.

LAVARSE MUCHO LAS MANOS. Antes y después de comer, después de toser y estornudar. Y también sin motivo, sólo porque hace ya un rato que no nos las lavamos. Con agua y jabón si se ven sucias, con solución hidroalcoholica si no.
No olvidemos, como cuando hace ya años hablamos de la gripe común, y en El Club de la Buena Gente, la importancia de usar pañuelos de papel desechables (y desecharlos), y toser y estornudar en el hueco del codo; y si ponemos las manos porque es imprevisto, enseguida lavárnoslas con agua y jabón. ¡Nuca con agua sola!

QUEDARSE EN CASA SI TIENES SINTOMAS LEVES. Y si has estado en zonas de riesgo o en contacto con contactos, llama al 112 y dilo, que harán seguimiento telefónico para que hagas aislamiento domiciliario y se observe la aparición de síntomas de gravedad que hagan necesario acudir a un hospital.

EVITAR IR A SITIOS CONCURRIDOS y HOSPITALES. Si es posible, claro. Porque mientras más gente, y más gente mala, más peligro de que alguien nos contagie.
Concretamente a los sanitarios se nos han anulado todas las actividades formativas (Jornadas, Congresos) para que no nos contagiemos entre nosotros. La intención es que no caigamos antes y más que la población general.
Vale hasta ahí, pero es que los sanitarios no debemos enfermar, y la población tampoco, con lo que eso no tiene sentido pero luego se mantienen los partidos de fútbol, y las manifestaciones del 8M. Y ahora me voy a meter en un jardín... mucho canguelo político en todos los colores del espectro, miedo a enfrentarse a las críticas de los organizadores de las manifestaciones, a que se les acuse de machistas bajo el paraguas del coronavirus... Yo, que ya sabeis que no soy feminista de manifa, sino más bien de ganarme mi prestigio trabajando, creo como todos los sanitarios, que en unos días empezaremos a ver el gran despunte de casos después de los festivales morados del sábado. Que hay que tener prioridades, ¡joder!

Y qué pasa con el tratamiento? Que no se conoce ninguno de eficacia demostrada. Se ha usado de forma experimental un tratamiento combinado contra el SIDA, basándose en que el VIH también es un virus de cadena ARN y parece lógico pensar que pudiera ser eficaz (por esto era importante saber aquello de la cadena ). Aún no hay datos suficientes para esclarecer la eficacia. El tratamiento que se hace es el de los síntomas, el aislamiento preventivo, y el tratamiento de soporte cuando la situación del paciente es crítica y lo precisa.

¿Y la vacuna? No está disponible, ni lo estará a corto plazo. Una vacuna de calidad requiere sus estudios de eficacia y seguridad, y eso no es como hacer una tortilla.

Así que de momento, el principal objetivo es evitar el contagio, repetimos, higiene de manos, higiene de la tos, higiene de manos y más higiende de manos. Evitar tocar superficies expuestas a muchas personas, y mantener una distancia social razonable. Evitar el hacinamiento en espacios concurridos, aún más si son cerrados y con mala ventilación (nunca fue peor idea meterse en un antro, jeje). No viajar a zonas de riesgo, no visitar a los enfermos.
Sobre todo si tú mismo tienes edad o enfermedades que te hagan más susceptible. 

Y mantenerse informado...
Seguiremos transmitiendo

martes, 29 de noviembre de 2016

También es noviembre el mes de... "deja a mi próstata en paz"

No, técnicamente es el mes de la concienciación sobre el cáncer de próstata, el mes de la salud masculina, le llaman eufemísticamente.

Pero por desgracia, acogidos a esta campaña de concienciación, se plantean actitudes e intervenciones con las que no concuerdo, por ser más dañinas que beneficiosas.

Una, el "análisis de la próstata". Así llaman de forma coloquial al PSA, antígeno específico prostático. El uso de este marcador tiene su sitio, y no es la detección precoz o cribado del cáncer de próstata.
Porque puede estar normal, y aun así haber un cáncer de próstata. Y puede estar elevado, y no haberlo. En hombres sin síntomas, estamos hablando.
Con eso, si del resultado no voy a deducir nada firme, ¿para qué vale hacerlos? Para nada. Por eso han dejado de hacerse. O deben dejar de hacerse, en hombres asintomáticos, con intención de detección precoz. Ya hace un tiempo os hablaba sobre esto. Y también hace más tiempo todavía.

Dos, "chequeos" de salud. Los chequeos de salud son cosa del siglo pasado, chicos. Ni previenen nada, ni curan nada, ni anticipan nada. Pero un chequeo preventivo que incluya un tacto rectal es el colmo de los colmos. Porque en líneas generales, es desagradable para los hombres, incluso lo perciben como una cosa agresiva (ojo, que a las mujeres tampoco les gusta, pero estamos hoy con la próstata); y su utilidad es bastante cuestionable, ya que es poco sensible y específico (detecta poco un tumor que esté, y en demasiadas ocasiones detecta como patológicas próstatas normales), y eso en condiciones óptimas, lo que no siempre ocurre ya que hay una alta dependencia de la pericia del médico explorador.

¿Qué tiene todo esto de malo?
Bueno, efectivamente es posible que se retrase el diagnóstico de un cáncer de próstata hasta que comience a dar síntomas, lo que no suele tener tantas consecuencias ya que es un tumor de crecimiento lento, que responde muy bien a los tratamientos quirúrgicos y de radioterapia, cuando son necesarios, ya que, en ocasiones, lo adecuado es una actitud expectante: vigilar síntomas antes de decidirse por un tratamiento u otro.

Pero también puede ocurrir que estas exploraciones y pruebas den lugar a una sospecha que dé lugar a hacer más pruebas, más agresivas, con más riesgos, algunos de ellos de cierta gravedad, para llegar al final a comprobar que no había ningún cáner de próstata. Incluso, a operarse de tumores que nunca le iban a dar problemas a su portador a lo largo de su vida.
Es lo que se llama sobrediagnóstico, y sobretratamiento. Y puede ser tanto o más dañino que el retraso diagnóstico.
Por eso, ya hace muchas entradas, os contaba qué es la Prevención Cuaternaria,  y la importancia de no dañar por excedernos en nuestros cuidados.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Se va acabando #SAMFyC2016 con Taller de Visibilización de la VG en la consulta

Los congresos son intensos, mucho, y se viven en ellos grandes momentos, si uno se implica.
Me enorgullece decir que, tras la formación en Violencia de Género que hice el año pasado y que mucho os nombro, porque realmente ha supuesto un antes y un después en mi vida profesional y personal, animé a las formadoras a preparar alguna actividad en el seno de un Congreso, y les aceptaron para SAMFyC, lo que me dio mucha alegría.
Aunque en principio no pensaba ir para no ocupar una plaza que otro quisiera, Pilar, sabiendo que estaría allí, solicitó mi colaboración. Querían desarrollar un role-playing sobre el que debatir los aspectos prácticos de la entrevista bio-psico-social orientada a la visibilización de la Violencia de Género que pueda existir tras la consulta por otra causa.
Es lo que llamamos la demanda oculta.




Ahí os muestro algunas fotos. Tenemos un video también, que por motivos técnicos aún no está disponible.
Antes del role-playing estuvimos haciendo una puesta en común sobre los aspectos sociales, sanitarios y legales de la Violencia de Género, sobre la realidad del día a día de estas mujeres, y sobre la importancia de nuestro papel como médicos para ellas.
Desde este taller, y además recientemente sobre un caso que se ha dado en la consulta, he estado reflexionando sobre estos cursos y esta preparación que hacemos; la conversación con mi compañero y con algunas otras personas que me ayudaron en esta ocasión han dado lugar a estos pensamientos.

Porque los cursos no son sólo sobre los aspectos prácticos de cara a la atención en el caso de la Violencia de Género. Siempre lo decimos: cuando viene diciendo que el morado del ojo se lo ha hecho su pareja, en uno más de sus ataques, es muy fácil saber qué hacer.
Lo difícil, lo que es un arte, es ver más allá de una consulta, o varias consultas, por otro motivo. La suerte de los médicos de familia es tener un arma que se llama tiempo, y continuidad (quien la tenga). Tener puestas las GAFAS de VER, y la mente abierta al cuadro que, más o menos intuitivamente, se nos dibuja delante. Hacer, a veces con pocos datos, una valoración lo más exacta posible del riesgo de la situación, para no exponer a la mujer maltratada a más peligros de los que ya corre. Y luego poner en marcha todas las medidas necesarias para ello, a veces luchando contra lo establecido, o peor, contra lo no establecido, con la falta de coordinación y los muchos déficits que aún adolece la Ley.

Pero antes que eso es necesario un paso previo: el de la sensibilización. Así le llaman al curso inicial en Violencia de Género, la "lección cero"; aunque después de haber pasado por ello, creo que hay que cambiarle el nombre.
Le llamamos sensibilización, pero es como decirle a los que lo reciben que no son sensibles. Todo el mundo se cree sensible y empático, y cuando se trata de un tema como éste, con el trasfondo cultural y social que tiene, más todavía, porque no es bonito no ser sensible al drama de la vida de estas mujeres y sus familias.
De hecho, creo que todos somos demasiado sensibles, y que estos cursos lo que nos deben hacer es desensibilizarnos: enfrentarnos a nuestras creencias previas (yo no conozco ningún caso, en mi cupo no hay de eso,tampoco es para tanto, siempre ha sido así), a nuestros miedos (y si le digo y se ofende? y si denuncia y va a peor? y si después quita la denuncia y dice que yo miento? y si él viene a por mí como represalia? y qué puedo hacer yo?), a nuestras resistencias (aquí eso se hace así, eso no es mi responsabilidad, eso es un asunto judicial no sanitario, lo que tiene que hacer ella es denunciar, la culpa es de ella por no haber hecho algo antes, cómo voy a implicarme de esa manera), a la memoria de nuestras experiencias personales o familiares (que nos hace sufrir, proyectar en otros nuestros miedos, nuestras frustraciones y nuestros rencores): lo que cada uno tenga. El que más y el que menos, con suerte, lo que tiene miedo es a hacerlo mal y empeorar la cosa, o a ofender a la mujer, encima, a la que sentimos tan frágil, en un momento que nos está exponiendo lo peor de su vida, lo más amargo que hay en su alma.
Para conseguirlo, no podemos pasar de puntillas, ni por encima ni por debajo de estos cursos: hay que pasar por ellos a través de ellos, con todo lo que tenemos: mente, alma, corazón, cuerpo. Es necesario un, a veces, duro trabajo interior para trabajar con nuestras emociones y que no nos sobrepasen cuando la mujer que tenemos enfrente ha roto sus defensas para abrirnos su corazón destrozado y su vida arriesgada, y espera de nosotros no sabe qué, y nosotros también tenemos que aprender lo que podemos dar.
En ello estamos. Porque en esto, como en todo lo demás, nunca se deja de aprender.
Gracias Pilar, por todo lo que me enseñas y por poder siempre contar contigo. Gracias por tu valentía, por tu alegría y tu ejemplo.
Gracias Mª Ángeles por todo lo que me enseñas, y por la serenidad que me transmites, a veces tan necesaria. Dale duro a los almacenamientos en la nube!
Gracias Rafael por ayudarme y apoyarme siempre. Tiene más mérito cuanto más te cuesta comprenderme. Gracias por no dejar de intentarlo, y por seguir aprendiendo juntos de tantas cosas. Perdóname cuando me pongo obtusa, porque de ello también hemos conseguido a veces grandes logros.
Gracias Paco, por estar siempre ahí, y siempre con los ojos abiertos. Gracias por ofrecerte a cuidar de mí. Gracias por hacerlo hasta cuando no sé que lo estás haciendo.
Gracias a Mª José y a Maribel, dos recientes hallazgos en los que tengo puestas muchas esperanzas. Breves conversaciones que me han hecho darme cuenta del potencial que tenemos. Estoy segura de que juntas vamos a hacer grandes cosas.
Gracias a mi familia por intentar redimirme. No me sale aún perdonar a las ratas maltratadoras, supongo que se retrasa la íntima alegría que decís que hay en recrearse en el perdón. Pero seguid insistiendo, por si acaso llega.
Gracias a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, especialmente a los de mi pueblo. Especialmente gracias a Gonzalo y a Juanma, por seguir mis intuiciones y creer en mí.
A todos, y especialmente a todas:
ojos abiertos a los #micromachismos
#niunamenos



martes, 8 de noviembre de 2016

Todos los Santos, Difuntos, mes "de los muertos"... mejor celebremos la vida.

Para muchas personas, Noviembre es el mes más triste.
Porque echan de menos, aún más si cabe, a sus personas queridas que fallecieron.
Y eso les da tristeza.
Normal.

Normal, porque lo están viviendo todo desde su pérdida, y las pérdidas tienen, inevitablemente, connotaciones negativas. Hay pocas cosas que se pierdan con alegría.

Todos hemos perdido a alguien, es casi inevitable. Pero al final la vivencia depende de cómo lo enfoquemos.
Para algunos de los que han fallecido, la muerte ha sido el fin del sufrimiento, del dolor y la enfermedad. Nosotros no los tendremos al lado, pero ellos han dejado atrás la agonía. Celebremos por ellos.
Otros fallecieron de forma inesperada, algunos jóvenes. Eso nos deja más desconcertados, es más difícil aceptar. Pero es necesario hacerlo, como todo lo inevitable.
Esa aceptación nos llevará a recuperar antes la alegría y el disfrute de la vida, y de las personas queridas que sí tenemos con nosotros, y a veces ven con impaciencia y desesperación que pasa el tiempo, y algunos no avanzan a otra fase, a otra etapa de su duelo.

A los que son religiosos, la muerte de las personas queridas les duele igual, pero tienen/tenemos otra forma de consuelo añadida. La esperanza en una vida eterna le da otro enfoque al asunto, ¿o no?
Pero eso es una cuestión de fe, de creencias, muy individual.

Como todos los años, éste también han fallecido personas de mi entorno, unas más cercanas que otras. Pero por una causa que vale la pena, voy a destacar tres.
Ha fallecido uno de mis vecinos, uno de mis más queridos, y era mutuo el aprecio, a pesar de lo controvertido de su personalidad. Para mí fue una bella persona, hasta cuando se enfadaba conmigo si no estaba de acuerdo. Gracias, Rafael.
Ha fallecido el padre de una de mis primeras amigas cuando vine a vivir aquí. Me recibió siempre en su casa como si fuera de la familia, y yo siempre se lo agradecí tanto, cuando llega una sola a un sitio nuevo, unos brazos abiertos no se olvidan. Gracias, Curro.
Ha fallecido el padre de una conocida, a la vez cuñado de otro vecino. Lo que tienen los pueblos, que los parentescos se extienden. No lo conocía mucho, apenas dos veces coincidimos. Pero era un hombre alegre, vitalista, divertido. Gracias, Pepe.
Os preguntareis entonces por qué tiene unos renglones en esta entrada. Es por lo que os voy a contar.

La última vez que me tomé unas copitas de Tio Pepe y no era feria, estaba con estos tres hombres. Y con algunos más que siguen vivos, gracias a Dios. Que no me doblaban la edad, pero alguno se acercaba. Hace ya bastantes meses de eso, pero fue uno de los sábados más divertidos de aquella época.
Me reí a carcajadas que resonaban por todo "El Burlaero", me recitaron poesías, aprendí cosas de toros. Cantaron como si no hubiera mañana. Me contaron su día a día, llenos de ocupaciones y responsabilidades, inesperados quizá, para una edad a la que algunos piensan que ya no se hace más que leer el periódico y mirar obras. Mentes claras, y corazones saltarines en cuerpos que se negaban a reconocer el paso de los años. Salimos de allí a la hora de merendar, y la única que iba haciendo eses era yo... ¡estos vejestorios, qué aguante tienen!

Y hoy, cuando pienso en ellos, si vieran un atisbo de dolor en los que les conocimos, bajarían desde donde estén a sacudirnos un sopapo por perder el tiempo con pensamientos tristes. Por eso, voy a meter en la nevera una botella de Tio Pepe y mañana, cuando esté bien frío, me voy a tomar una copa pensando en ellos, en su honor, porque creo que eso es lo que les gustaría, y lo que calculo que estarán haciendo en el cielo. Habrán enredao a San Pedro para que eche la llave un poco más tarde,venga, la penúltima... con una tapa de queso y unos picos...

martes, 18 de octubre de 2016

Clásicos del otoño

La vida es monótona y variada a la vez. Hay cosas que se repiten cíclicamente, pero en lugar de suponer una monotonía, un aburrimiento, son simplemente la confirmación de que todo vuelve.

Como vuelven las consultas por caída de cabello.

Como vuelven los consejos sobre la prevención del contagio de piojos.

Como vuelven los resfriados. No, lo siento. No hemos inventado nada nuevo este año tampoco. Los resfriados siguen siendo enfermedades víricas leves que sólo precisan el tratamiento de los síntomas si son muy antipáticos, para lo que el farmacéutico puede ayudaros; y paciencia, que es desagradable pero leve. No precisan tratamiento con antibióticos.

Como vuelve la campaña de vacunación de la gripe. Este año parece que las vacunas retrasan su llegada a los centros de salud, pero ya no pueden tardar mucho. De todas formas calma, que el verano ha sido muy largo este año. La vacuna protege de la gripe, no de los catarros, ¿vale? Son infecciones diferentes.
La gripe también es una enfermedad vírica que no se trata con antibióticos. Sólo sus complicaciones, a veces, necesitan tratamiento antibiótico, cuando aparecen; no valen tampoco para prevenir la aparición de estas complicaciones. Ah, y su indicación es potestad del médico, que es quien conoce cuándo hace falta: no los vecinos, ni las suegras, ni los cuñados. Por eso no debeis usar antibióticos que tengais en casa por vuestra cuenta, y por eso en la farmacia no se venden antibióticos sin recetas.

Con la gripe vienen los consejos de la televisión y otros medios de comunicación. Ningún alimento previene de los catarros o la gripe. Son saludables, eso es todo. Productos de herboristería y de homeopatía no tienen eficacia demostrada científicamente, con lo que no se puede decir si son útiles o no. Algunos argumentan para su uso que tampoco haen daño, lo que no es verdadero. Pueden dañar por sí mismos, o por omitir tratamientos que sí serían eficaces.
Es posible que este año nos libremos del marujeo sanitario televisivo, ya que está prohibido que den consejos de salud quienes no sean profesionales sanitarios.

Vuelven las consultas para justificar las ausencias a clase. No me repito, ya he hablado mucho sobre ello. Este año tenemos un documento informativo para que los padres lleven al colegio cuando se les exija la presentación de justificante médico. Por fin vamos a acabar definitivamente con esa polémica ancestral entre médicos y directores de centros escolares.

Aún los días son templados. Pero con el frío vendrán las reagudizaciones de la bronquitis crónica, de la insuficiencia cardíaca, del dolor articular. Cuidense del frío, que a nada favorece.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Reflexiones playeras

¡Buenos días a todos de nuevo!
El blog se ha quedado de vacaciones algunas semanas más que yo, ya que he estado dedicada a poner en orden algunas cosas de mi cabeza y de mi vida 1.0, y con esto la inspiración ha estado también a la fuga.
A la fuga, pero yo corro más, así que ya estamos de vuelta. Durante todas estas semanas ha estado rondando por mi cabeza esta entrada que ahora escribo, en la que os quiero contar ideas, pensamientos que he ido atesorando durante mis muchos y largos paseos por la playa.
Me gusta andar, los que me conocen saben que soy una andarina habitual aunque confieso que he dejado de monitorizar, y debería volver a hacerlo porque es motivador. Y andar por la playa lo hace doblemente placentero. Durante esos paseos ha lugar a observar a nuestro alrededor. No sólo el mar, las gaviotas, el paisaje del pinar protegido, sino las personas.
La playa va cambiando conforme avanzan las horas. Si sales bien temprano, sólo encuentras a los que pasean a sus perros y a los muchos deportistas, todos sorteando las máquinas y el personal de mantenimiento municipal de la playas y el paseo marítimo. Andarines, corredores, ciclistas, la mayoría; los menos, haciendo katas de alguna disciplina de artes marciales, o ejercicios de resistencia. Los andarines van a buen paso, los corredores tienen buena técnica, y se los ve mayoritariamente muy bien equipados de ropa deportiva y dispositivos de monitorización.
Los hay de todas las edades, y confieso que me resultan más admirables los niños que aceptan levantarse temprano para hacer deporte, y las personas mayores que superan sus dificultades físicas para mantenerse en forma.
A media mañana va apretando el calor, y ya no es hora de ejercicio intenso. Los deportistas escasean, y son sustituidos por los turistas, y veraneantes. Muchos pasean por la orilla, otros se van distribuyendo por la arena. Y yo los miro.
Miro a los paseantes, y pocos de ellos llevan un ritmo como para poder llamarlo deporte. Y me pregunto si ellos creen que están haciendo deporte, si se han informado sobre cómo hacer ejercicio; o si a la contra, simplemente están dando un placentero paseo. Recuerdo a mis pacientes paseantes, y cómo algunos se sorprendían cuando les preguntaba cuánto recorrían y la duración de sus paseos, para aproximar la velocidad; mientras otros me sorprendían a mí enseñándome sus aplicaciones de monitorización en el móvil, incluso algún monitor de frecuencia cardiaca. Si es que los setentañeros de la sierra están de los más “in”…
Los hombres mayores tienden a caminar solos o en pareja, y las mujeres con amigas o en pareja. Me resulta curioso. Me pregunto cuántos de esos hombres han sido andarines desde siempre, y cuántos de ellos han comenzado a andar después de sufrir un evento cardiovascular. Se va formando en mi cabeza la idea del paseo en prevención primaria y en prevención secundaria.
He observado la diferencia del brillo satinado del que lleva actualizada su protección solar. Con satisfacción de que la mayoría de las personas la usan, con el desespero de que no se vuelve a aplicar conforme avanza la jornada. Mamás que embadurnan a sus niños hasta que parecen muñecos de nieve, pero luego ellas no se ponen protección solar. Sin valor estadístico, y sin querer generalizar, observo que a los pelirrojos es a los que menos les brilla el protector solar en la piel, siendo como es una piel de alto riesgo.
Pienso que aún no lo estamos haciendo suficientemente bien en cuanto a prevención y cuidados de la piel.
Veo a una embarazada untándose la enorme barriga con aceite de bebés, y me entran ganas de correr hacia ella gritando ¡insensata!…pero me contengo. Está bien que a mi edad empiece a aprender a contenerme.
Veo como con los cambios de quincena las historias se repiten…definitivamente, no lo estamos haciendo bien.
Veo abuelos cuidando a sus nietos pequeños: los vigilan en la orilla mientras se bañan, juegan con ellos a las palas, y hacen castillos. Veo abuelas que, además, embadurnan de blanco a los niños con crema y les dicen que se bañen pero que el agua no les cubra más que a medio muslo. Lo que me hace sonreir recordando mi propia infancia…
Y veo nietos mayores cuidando a sus abuelos. Los acompañan bajo la sombrilla estratégicamente orientada para que no se quemen , les ofrecen su brazo mientras se acercan a la orilla para remojarse, les traen agua fresca del chiringuito. Algunos tienen suerte de tener un nieto lo bastante fuerte como para cargarlos en peso hasta meterlos en el agua y darse un auténtico baño con pelo y todo. Me parece muy emotiva la dedicación de esos jóvenes a sus mayores, que no todos y no siempre andan con los amigos y de botellón.
Veo algunas personas con graves minusvalías físicas, ante las que no se rinden y a pesar de las dificultades buscan la manera de poder disfrutar de la playa. Con lo difícil que es rodar sobre la arena, andar con muletas por la arena. O siendo ciegos. Admiro su espíritu de superación, de corazón.
Siempre me ha gustado jugar a inventarme la historia de los desconocidos que veo desde la distancia. Una mezcla de imaginación e interpretación del lenguaje corporal. Veo parejas que se sonríen y charlan entre ellos, o hacen crucigramas a medias, juegan a algo como parchís y eso sobre una tumbona. Sus sillas tienen una orientación convergente, o paralela en el peor de los casos. Y veo otras que sus sillas divergentes hablan por ellos, ya que ellos no lo hacen y probablemente no lo harán en el resto del día, salvo para acordar recoger y subir a comer. Si uno lee, el otro dormita; uno al sol, otro a la sombra; a veces una silla vacía dice mucho, una vez tras otra. Silencios playeros en unos días que sólo les recuerda lo que les separa y diferencia, y dicen las estadísticas que algunos de ellos no se comerán juntos el turrón.
Veo muchos lectores, muchos. Más mujeres que hombres, hay que decirlo. Lectores de libros, no de periódicos o revistas, me refiero. Y libros de papel, pero muchos más libros electrónicos que en los años pasados. La tecnología ha llegado a la playa para quedarse, los móviles también están presentes, pero la verdad, menos de lo que creí. Al menos no parecen tener a la población playera alienada y ausente de sus semejantes. Me pregunto cuántos de ellos están geolocalizados en redes sociales, publicando fotos de sus hijos en bañador o “avisando” a los cacos del día que vuelven a casa porque se acaban las vacaciones; cuántos de los chicos de las pandillas se han conocido por internet, cuántos dejan público su número de teléfono para socializar por whatsapp sin pensar que a la vez se están exponiendo a cualquier desaprensivo que, con suerte, sólo quiera gastarle una mala jugada aunque lo que se merezcan, por temerarios, sea que les den un buen susto que les valga de escarmiento.
Pero algunas cosas no cambian, como la megafonía llamando a los familiares de los niños perdidos, dando la hora y los avisos de bandera amarilla.
Personalmente, me encanta la playa. Y las personas.
Y creo que, de todas estas cosas que he visto en la playa, podremos ir hablando en las entradas sucesivas. ¿Os parece?

martes, 24 de junio de 2014

Felicidades, abuela

Esta semana la entrada del miércoles va a ser adelantada al martes. Porque hoy es 24 de junio, San Juan por cierto, felicidades a todos los Juanes y Juanas, pero antes que eso es el cumpleaños de mi abuela Matilde.
Mi abuela murió hace ya bastantes años, así que no sé si tengo que decir que es o que era su cumpleaños. Es, porque se conmemora los años que hace que nació, pero era, porque ya no los está cumpliendo.
Mi abuela, además de eso, era mi madrina. Era una mujer llena de virtudes y defectos, como todos los demás, y yo la quería un montón. Me acuerdo de ella, quizá no diario, pero sí bastante a menudo.
Mi abuela murió demenciada, y creemos que bastante tranquila, por su expresión. Una cosa mala de la demencia es que no sabemos, al menos yo no lo sé, qué pensaba de su vida, si es que pensaba algo, cómo se sentía respecto a los extraños en que todos nos habíamos convertido.
La demencia me da mucha inquietud, tengo que reconocerlo. Personal y profesionalmente, no sé cuándo lo estoy haciendo lo mejor para la persona. Y para su familia.
No me despedí de mi abuela. No pude, ya vivía lejos cuando murió y tampoco nos lo esperábamos.
No sé si mejor así, desde el punto de vista egoísta. Unos años antes mi abuelo Pedro murió estando yo a su lado, en otras circunstancias totalmente distintas, de las que me costó algún tiempo recuperarme a pesar de que haya quien piensa que los médicos, los sanitarios en general, como estamos acostumbrados a convivir con la muerte, no nos afecta. Chorrada magna, nos afecta la muerte de nuestros pacientes, así que imagina la de un familiar. Como a cualquiera o más, que la ignorancia es muy feliz, y hablar es gratis.
Debe ser que el cumpleaños de mi abuela ha amanecido plomizo y lloviendo a cántaros, y así me he levantado esta mañana. Mientras terminaba el café del desayuno he recordado a otra abuela, no mía, que con su asombroso parecido a la abuela Matilde, físico y de personalidad, me inspiraba mucha ternura, que murió más recientemente. A ella sí la vi escasas horas antes de fallecer, y aún recuerdo su serena caída de ojos en la última mirada que me dedicó, que parecía decir “ay, hija, qué cansada estoy, es hora de irse a descansar”. Y con el último trago de café me he preguntado, tantos meses después, por primera vez, si no fue aquello una oportunidad que me dio la vida de mandar a mi abue el último beso y el último pellizquito en la mejilla. Y ¿sabéis qué? Que ha sido un pensamiento dulce.
Feliz cumpleaños, abuela

sábado, 24 de mayo de 2014

Los profesionales y los Cuidados Paliativos (y III)

A lo largo de las dos entradas anteriores sobre los Cuidados Paliativos, hemos nombrado en repetidas ocasiones a los “profesionales sanitarios”.
Son los profesionales en el ámbito de la salud que están implicados en la atención a las personas en el proceso de la muerte.
En el domicilio del paciente, los profesionales de referencia son los del Centro de Salud: tu médico y tu enfermero de Familia.
Si lo necesitan, ellos se pueden apoyar, y se apoyarán, en las unidades de Cuidados Paliativos, o en los equipos de soporte de Cuidados Paliativos. También hay recursos para la atención Urgente que se haga necesaria; y a veces es necesario o adecuado el ingreso hospitalario.
Además de estas unidades, hay otros profesionales de apoyo, que son los enfermeros gestores de casos y los trabajadores sociales, que gestionan y proporcionan ayudas técnicas, y otras como la Tarjeta +Cuidados, que acreditan a las cuidadoras y cuidadores como beneficiarios de ciertas ventajas que facilitan su labor y sus vidas.
Sin olvidar otras fuentes de apoyo importantes:
Los Talleres para Cuidadoras que se realizan en tu Centro de Salud
La Escuela de Pacientes, (@escpacientes en Twitter) (y en Facebook) mediante la realización de talleres o por su web, a la que también puedes acceder mediante el Portal de Salud de la Junta de Andalucía.
Salud Responde (902505060)
Ley de Dependencia
Servicio de Respiro Familiar
Programas de voluntariado (asociaciones, ONG)

En fin. Hay mucho que hacer y mucho que mejorar respecto a los cuidados paliativos. Espero que con esta información hayas aprendido que ya se han dado muchos pasos importantes, y que no estáis solos. En estos momentos, tristes, menos que nunca.
Espero que te haya ayudado, y que podamos ayudarte aún más.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Más conceptos relacionados con los Cuidados Paliativos(II)

Dejamos pendiente el sábado, para continuar hoy, hablando sobre la Declaración de Voluntades Vitales Anticipadas. ¿´Qué es eso?
La Declaración de Voluntades Vitales Anticipadas es un documento en el que se recogen las voluntades, valores, deseos e instrucciones de una persona sobre las actuaciones sanitarias que se quieren o no recibir en el futuro, en el fin de la vida. Da además la oportunidad de nombrar a un representante en caso de que uno mismo no pueda pronunciarse.
Este documento se inscribe en el Registro creado al efecto, y ha de ser consultado por los profesionales sanitarios llegado el momento. Este registro de momento tiene validez en Andalucía, hasta que se conecte definitivamente con el registro nacional.
Puedes consultar más información en la web del Servicio Andaluz de Salud, que te llevará si lo deseas al Registro de Voluntades Vitales Anticipadas de la Consejería de Igualdad, Salud y Políticas Sociales.

Vamos a ir pasando a otras cosas. Por ejemplo, la valoración sanitaria que hacen los profesionales.
Se valoran por supuesto los síntomas que presenta el paciente, la evolución y el pronóstico: de una manera general, vamos a entendernos, no se puede predecir el pronóstico de vida; pero también la funcionalidad (las capacidades y limitaciones), el grado de conocimiento de la enfermedad que tiene la persona y la familia, y otras necesidades: emocionales, espirituales, existenciales (cuerpo y alma son indivisibles, finalmente, y todo hay que cuidarlo), y el entorno sociofamiliar: apoyo, recursos, cuidadores, conocimientos, actitudes, necesidades.
Con todos esos datos se hace un Plan de actuación: Quién hace qué cosa, dónde (domicilio, hospital, residencia sociosanitaria), y cuáles son las necesidades más urgentes, para priorizar.
Los síntomas más frecuentes son relacionados con la propia enfermedad, o en ocasiones con la situación de encamamiento a la que la misma lleva a la persona. Son el DOLOR, el INSOMNIO, las NÁUSEAS, los VÓMITOS, el ESTREÑIMIENTO, la ANOREXIA, la CONFUSIÓN, la DEBILIDAD, la ASFIXIA, la DEPRESIÓN y la ANSIEDAD. Además, todo empeora por el temor, la ansiedad y la depresión.
Los pacientes y sus familias también necesitan apoyo psicoemocional.
Además, hay algunas medidas sencillas, como la postura, tener la cama limpia, el uso de almohadas, los masajes, que pueden ayudar mucho a mejorar la calidad de vida de nuestras personas queridas tan enfermas.
Pero a pesar de todo, puede llegar el momento en que los síntomas se hagan refractarios, es decir, que no se pueden controlar: para reducir el sufrimiento, se puede hacer una reducción del estado de conciencia, es lo que llamamos la “sedación paliativa”. Puede ser temporal, o al contrario, mantenerse hasta el final. Depende, dentro de las preferencias de la persona y/o la familia, de las necesidades valoradas por los profesionales y de las diferentes opciones disponibles: es decir, tras la valoración de los síntomas como refractarios por parte de los profesionales, se valoran las opciones teniendo en cuenta y respetando la voluntad del paciente, expresada verbalmente o mediante la declaración de Voluntades Vitales Anticipadas; o en su defecto, la de sus familiares.

sábado, 17 de mayo de 2014

¿Qué son los Cuidados Paliativos? (I)

Los cuidados paliativos son la atención sanitaria que se presta al final de la vida, para mejorar la calidad de vida del paciente y de sus familiares ante una enfermedad terminal.
Digamos, de forma coloquial, “para que no lo pasen mal, o tan mal, dentro de lo posible”.
Es un área de la atención sanitaria que hasta ahora no ha tenido mucha visibilidad, con la labor tan importante, sacrificada y abnegada que se hace, y por suerte eso va cambiando: tanto entre los profesionales como en la población general los profesionales que se dedican a los Cuidados Paliativos han de dejar de ser desconocidos o temidos, y es que a veces resulta difícil acercarse a la reflexión sobre la muerte por los sentimientos que genera: dolor, pérdida, miedo incluso.
Y por eso hoy quiero hablar de ello, para hacerlo más cercano y conocido.
Vamos a comenzar hoy explicando algunos conceptos importantes para poder hacernos una idea de conjunto.
Enfermedad terminal es una enfermedad incurable, avanzada, progresiva, sin posibilidad razonable de respuesta a tratamiento curativo y pronóstico de vida limitado. Puede ser de cualquier causa, ocurrir a cualquier edad, y encontrarse el paciente y su familia en cualquier lugar.
Por ello, los equipos de Cuidados Paliativos hacen una valoración de las necesidades para establecer un plan individualizado, y flexible en el tiempo para atender nuevas necesidades que surjan, siempre respetando los deseos del paciente y de la familia.
La familia es el pilar básico de los cuidados. Trabajan con él, sufren por y con él, y temen a la vez la pérdida. Esto afecta a su salud física y emocional, tanto en la enfermedad como posteriormente en el duelo. Por eso la atención no es sólo para el enfermo, sino para su familia y cuidadores, que también nos necesitarán antes y después del inevitable fallecimiento.
Hay leyes que regulan el derecho a los Cuidados Paliativos: el Derecho a la Dignidad en el Proceso de Morir: cuidados integrales, atención al dolor y sedación paliativa. En este aspecto, es fundamental la información y comunicación para la participación en la toma de decisiones. Estas leyes existen para velar por el cumplimiento de los derechos y deberes tanto de los afectados como de los profesionales implicados, y es importante conocerlas.
El enfermo puede recibir toda la información que precise, desee o demande; y tiene derecho a no recibir información si no quiere. Pero ocultar o falsear información es perjudicial, si la persona desea recibirla, para tomar sus decisiones no sólo en cuanto a la atención sanitaria, sino familiar, emocional, espiritual, económica, etc. Es verdad que es difícil y duro a veces dar malas noticias y hablar de asuntos que pueden resultar dolorosos, pero también  resulta doloroso para la persona que además de estar enferma, se ve rodeado del silencio cómplice de los que le rodean y le dejan en la oscuridad del desconocimiento sobre su propia salud y su vida contra su voluntad.
Entonces, la información ha de ser clara, cercana y comprensible; y continua a lo largo del tiempo. Y la decisión tomada ha de ser respetada, y nunca suponer la interrupción de la atención sanitaria.
La persona puede decidir aceptar o rechazar el tratamiento, en cualquier caso: salvo que ello suponga un riesgo para la Salud Pública, o suponga una urgencia no demorable sin que haya conocimiento de las preferencias de la persona.
También puede decidirse por una limitación en el esfuerzo terapéutico: significa retirar o no usar medidas de soporte que prolongan el tiempo de vida sin una expectativa razonable de mejoría.
Estas decisiones se toman según los datos clínicos y la opinión del afectado o sus familiares en caso de que no pueda o no se quiera pronunciar, si la ha expresado o si ha hecho Declaración de Voluntades Vitales Anticipadas.
Sobre la Declaración de Voluntades Vitales Anticipadas y otros temas relacionados, seguiremos comentando en las próximas entradas.
¡Espero que os resulte útil!

miércoles, 16 de abril de 2014

Evitar las caídas a las personas mayores

Cierto es que todos debemos evitar caernos, mayores, medianos y chicos. Si nos caemos, nos podemos hacer daño.
Pero al hilo de lo que recientemente hablábamos sobre la osteoporosis, las consecuencias de una caída en una persona mayor tienen probabilidad de ser más graves. Porque sus huesitos, más frágiles, tienen más facilidad para romperse.
No podemos evitar la edad de la persona, ni la fragilidad que ya tiene. Ni dónde vive. Pero sí hay algunas cosas que se pueden hacer para reducir al mínimo el riesgo de caerse.
Una fundamental, de la que algunas personas parecen no acordarse, es VER BIEN. Porque si ves mal, es más fácil tropezar, o resbalar. Como el resto del cuerpo, el cristalino, que es la lente natural del ojo, también envejece: se pone opaca, eso es la CATARATA. Y como está opaca en vez de transparente, no nos deja ver bien. Si no ves bien, acude a tu médico, para que si tienes cataratas, ponga en marcha todo el mecanismo que lleve a que te operen y recuperes una visión nítida.
Yendo al otro extremo del cuerpo, los pies, hemos de fijarnos en los zapatos. Los zapatos han de quedar bien, ni grandes ni chicos; y acompañar al pie en su movimiento, nada de ir chancleteando. Amarrado con hebillas, cordones o velcros, queda al gusto de la persona, y, ATENTOS, a la capacidad de inclinarse para amarrarlos. Si no puedes inclinarte hacia los pies, o levantar los pies, o por artrosis u otros motivos no tienes habilidad o fuerza en las manos y los dedos, mejor es usar un zapato sin amarres y ponérselo con un CALZADOR. Hay en en mercado calzadores con el mango muy largo para que no tengas que agacharte mucho.


Fundamental es que los zapatos tengan la suela de goma, para que no resbalen, y en el caso de las señoras, que no tengan demasiado tacón para que sea más fácil conservar el equilibrio.
Hablando de equilibrio, hay pocas cosas mejores que el ejercicio físico para mantener un buen equilibrio y coordinación de movimientos, para estar ágiles.

Pero no se queda atrás una alimentación adecuada, y evitar el consumo de alcohol y fármacos que nos reduzcan los reflejos o nos hagan estar somnolientos, como los sedantes nocturnos, los relajantes musculares…

Con todo y con eso, podemos hacer adaptaciones del domicilio para hacerlo más seguro:




El baño y la cocina se conocen como las habitaciones más peligrosas de la casa. No deben faltan alfombrillas o antideslizantes en el plato de ducha, que siempre será mejor que una bañera porque de ellos es más fácil entrar y salir.

Una alfombra resbaladiza no se queda atrás. Han de estar sujetas con las patas de los muebles, o con adherentes que se fijan al suelo y evita que se deslicen al pisarlas.
El suelo ha de estar bien seco todo el tiempo posible. Claro que hay que limpiar, pero no hay que inundar la casa para pasar la fregona. Hay dispositivos para escurrirla mejor con poco esfuerzo, y si friegas con agua caliente, se seca antes.
También hay en el mercado antideslizantes para los escalones. Es inevitable si vives en una casa de dos o más plantas, pero hay que buscarse truquillos para la vida diaria, de forma que se suban y bajen las escaleras el menor número de veces posible. Quien evita la ocasión, evita el peligro.
Aunque suponga meterse en obras, si se puede, siempre aconsejaré cambiar la bañera por un plato de ducha, con mampara mejor que con cortina, y aprovechar para fijar asideros en la pared. Y cuidar que el suelo esté bien nivelado, sin losetas rotas, sueltas, salientes, ni irregularidades en la unión entre diferentes tipos de suelo. Siempre que fuera posible, eliminar los escalones en el paso de una habitación a otra, y cuidar de que toda la casa tenga una iluminación suficiente.
Y si las necesitamos…dejémonos de coqueterías temerarias, y no renunciemos a apoyarnos en un bastón, en una muleta o en un andador. Siempre es mejor andar con ellos que no andar.
  
Y por supuesto, aunque parezca que no hay que decirlo, ser prudentes. Aceptar que hay algunas cosas que uno no puede hacer con seguridad, como montarse en columpios, ir en bicicleta, cargar pesos, bajar las escaleras corriendo, ponerse tacones… según las posibilidades reales de cada uno.
Y, para más prudente, estar acompañado el máximo tiempo posible, de forma que, si finalmente ocurre la caída a pesar de todas las precauciones, porque es que los accidentes ocurren, al menos tengamos ayuda cercana.

Y como hoy es Miércoles Santo, a estas alturas algunas de las calles de cuidades y pueblos están cubiertas de cera de los cirios de los penitentes. LA CERA RESBALA. Todos, mayores, jóvenes, niños, estamos en riesgo de caída. Doble precaución por tanto en la calle estos días.
Y con esto me despido hasta la semana que viene, el sábado no hay entrada: minivacaciones blogueras de Semana Santa.

miércoles, 12 de marzo de 2014

La menopausia no es una enfermedad

No, no lo es.
La menopausia no es una enfermedad. Es una etapa de la vida de la mujer.
Una etapa que puede resultar molesta, cierto. Desagradable, en ocasiones. Y que supone algunos cambios en los riesgos de sufrir enfermedades, con lo que hay que cuidarse de diferente forma.

Pero no es una enfermedad. No hay que tratar la menopausia.

La menopausia comienza con la desaparición definitiva de la menstruacción. Bajan los niveles de las hormonas femeninas en la sangre, porque los ovarios dejan de fabricarlas. Eso ocurre poco a poco, hasta que llega un momento en que no son suficientes y no hay ovulación, y por lo tanto no hay regla. Vale, es una explicación simple, pero para qué aturrullar con ochenta nombres difíciles de pronunciar.

A veces eso da sofocos. Lamentablemente, no hay tratamientos con eficacia contrastada contra los sofocos.
Al reducirse las hormonas, desaparece el efecto protector que tienen sobre las enfermedades cardiovasculares: puede subir la tensión arterial, los niveles de colesterol, y con ellos aumenta el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Si antes había que cuidarse del tabaquismo, alcoholismo, con una dieta mediterránea y ejercicio moderado regular, ahora más aún. No digo más, ya hemos hablado antes de los riesgos cardiovasculares y no quiero resutar repetitiva.

A partir de la menopausia empieza a descalcificarse el hueso. Eso lo hace más frágiles, hay que cuidar aún más de no caerse. Pero me parece que este tema merece tema aparte, como ya antes hemos tratado los riesgos cardiovasculares.

También ocurre que hay más sequedad vaginal. Y eso pica, incluso puede doler en las relaciones sexuales. Pero nada que no se quite con un hidratante vaginal, ahora que no hay que preocuparse por la posibilidad de un embarazo no deseado.
Pero es que a veces también disminuye en deseo sexual...es cierto. También disminuye la testosterona, que a pesar de ser una hormona de las llamadas "masculinas", también tenemos las mujeres y es responsable de la libido. Claro que que  menores cantidades que en los hombres, todo hay que decirlo. Pero a veces no es hormonal, es una actitud aprendida, es cultural, asumir que la no fertilidad es equivalente a la asexualidad. Como no hay reglas, se acabó lo que se daba. ¿Cómo? ¿Por qué? Y además, que la sexualidad no tiene nada que ver con la genitalidad, ni con los coitos con penetración. No seamos reduccionistas, por favor.

La menopausia no da depresión. Los cambios hormonales pueden influir en cierta manera en el ánimo, pero no causar una depresión. Ocurre también que en muchas ocasiones coincide con una época en que los hijos se van independizando, y sobreviene el "síndrome del nido vacío". En la casa vive menos gente, no hay a quien cuidar, pero no por ello se es menos madre. Ni menos esposa, ni menos mujer. A lo mejor, si no se fuera antes tan "gallinita", no se temería tanto que se vaciara el "nido". Al fin y al cabo los hijos no son una propiedad, no son nuestros aunque los hayamos parido, los traemos al mundo y los criamos para que se hagan mayores y vivan sus vidas de la mejor manera posible. Lo natural es que eso ocurra. Cuando se hacen mayores e independientes no nos "abandonan", simplemente es lo natural. No necesitan que los arropemos, los abriguemos, los alimentemos, cambia la maternidad hacia una menos protectora y con menos responsabilidades. A ver, señoras, qué tiene eso de malo. ¡Lo que tendrían es que estar orgullosas porque han logrado su objetivo! Y ahora tienen más tiempo para ustedes mismas, para sus intereses, su relación de pareja, sus amigas, sus aficiones.

Lo que es verdad es que, independientemente de que la menopausia venga con más o menos molestias, la menopausia es como una se la tome. Como de todo en la vida, tiene cosas negativas, y tiene cosas positivas. Disfrutar de las positivas ayuda a tolerar con mejor talante las negativas, no hay que victimizarse ni vivir como enfermas, si no se tienen otras enfermedades.

Ahora que me doy cuenta, no me parece casual que hoy sea mi cumpleaños. No creo en las casualidades. Me refiero a cuando se va a publicar, no cuando lo estoy escribiendo, cosa que hago con cierta anticipación. Calculo que para cuando se publique, estaré en el mejor sitio que se puede estar, con una sonrisa de oreja a oreja. Cumplo 44 años. No tengo ni he tenido nunca ningún problema con decir mi edad. Son años que he vivido, estoy contenta con ellos. Me ponen un año más cerca de mi propia menopausia, por eso es que lo refiero ahora. Pero de momento me levanto y no me duele nada, me acuesto y tampoco me duele nada. Tengo alegría y energía para llevar mi estilo de vida, y mejorarlo si puedo. Espero llegar a la menopausia con esa misma actitud. Si no lo hago, teneis permiso para recordarme esta entrada y hacerme reflexionar.