Mirad, ya estoy harta.
Harta de ver en Facebook sobre todo, más que en otras redes sociales, falsas noticias con su barniz pseudocientífico (o sea, una basura de publicación que se disfraza de estudio científico para tener credibilidad y parecer serio) en las que se defiende que una copita no hace daño, es más, es sana, buena para la salud.
Y no. NO LO ES
NO EXISTE UN CONSUMO SEGURO DE ALCOHOL. El alcohol es una droga socialmente aceptada, pero una droga al fin y al cabo.
No me gusta ver esas cosas en redes sociales, porque no todo el mundo tiene el filtro de distinguir lo serio de lo falso.
Y me parece intolerable que se permita dar esa clase de mensajes. Creo que se debería legislar sobre ello. Lo único que puedo hacer, es intentar contrarrestar. Mejor dicho, seguir contrarrestando, porque a lo largo de los últimos años (siete ya, a lo tonto) he hablado sobre el consumo de alcohol en varias ocasiones, y desde diferentes perspectivas, pues no hay un "perfil" de bebedor, ni de persona en riesgo de convertirse en un consumidor de riesgo:
http://vitanimasporunblog.blogspot.com.es/2010/12/consumo-de-alcohol-y-drogas-entre-las.html
http://vitanimasporunblog.blogspot.com.es/2012/04/entrada-en-blog-sobre-el-consumo-de.html
http://vitanimasporunblog.blogspot.com.es/2013/01/los-cinco-motivos-de-los-jovenes-para.html
http://vitanimasporunblog.blogspot.com.es/2013/06/la-violencia-y-el-alcohol.html
http://vitanimasporunblog.blogspot.com.es/2014/06/conducir-bajo-los-efectos-del-alcohol-y.html
http://vitanimasporunblog.blogspot.com.es/2017/08/medio-millon-de-adolescentes.html
Ya veis. Seis, y hoy la séptima. Porque estamos hartos de decirlo, no hay un nivel admisible de consumo de alcohol.
El alcohol es una droga. Y como todas, si las consumes, que no sea a ciegas, asumiendo los riesgos, asumiendo los peligros, sabiendo lo que haces. Espero que si eres listo, tomes buenas decisiones, y que no sea por ignorancia.
En esta línea, y para que veais que no es mi opinión, que no soy yo sola, os dejo los enlaces donde desde las SEMFyC, sociedad científica de los médicos de familia. en muchas ocasiones también se han hecho eco de lo que hablamos hoy:
https://saludequitativa.blogspot.com.es/2017/04/semfyc-pide-al-congreso-y-senado.html
https://www.semfyc.es/el-consumo-moderado-de-alcohol-tambien-tiene-consecuencias-en-el-cerebro-como-la-degradacion-cognitiva/
http://isanidad.com/97029/semfyc-rechaza-que-haya-razones-para-un-consumo-de-alcohol-seguro-o-beneficioso-para-la-salud/
https://www.semfyc.es/el-medico-de-familia-tiene-la-obligacion-instar-sus-pacientes-reducir-el-consumo-el-papps-se-posiciona-en-contra-de-los-falsos-mitos-del-consumo-moderado-de-alcohol/
Y con esto espero haberos hecho pensar un poco sobre esto. Para vosotros, o para las personas de vuestro entorno que puedan necesitarlo. Que no lo pensamos, pero todos tenemos personas en nuestro entorno que sabemos que están bebiendo mucho.
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sábado, 30 de septiembre de 2017
martes, 27 de junio de 2017
Terapias alternativas: Medicina sólo hay una, el resto en pseudociencia
Buenos días!
¿Recordais a Irene? Irene Estrada hizo conmigo hace unos años (el tiempo vuela!) su rotatorio de Medicina Rural durante su residencia de Medicina de Familia, y desde entonces, como ambas deseamos, hemos mantenido contacto y una buena amistad. Como debe ser, la vida nos ha volteado a las dos, pero nuestra amistad y compañerismo permanecen inalterables.
Por cierto, no os creais su bio en Twitter. Ya no es residente, es especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, "especialista en personas", y completó su master en Medicina Estética. Irene, actualiza, que así no te van a encontrar!
Me disperso. En una de esas charlas, me dice Irene que le preguntan bastante en consulta por el uso de terapias distintas a la convencional. Ay... "ahí me has dao".
Los que vierais el programa La Mirada de Bea de Canal Sur en el que participé sabeis ya mi actitud ante la homeopatía, que es extensible al resto de terapias, alternativas, por llamarlo como se le llama en la calle.
Medicina no hay más que una: la que utiliza el método científico para avalar sus propiedades, su eficacia, eficiencia, efectividad, y seguridad. Por tanto, sus indicaciones. Su fin último es el mejor beneficio para el paciente, o su no maleficio si no es posible otra cosa, respaldados en el Juramento Hipocrático
Por supuesto, en el proceso médico, sanitario en general, hay beneficio económico para algunas personas. Todos, desde Hipócrates, Hygia... gustaban de comer a diario, tapar sus cuerpos con vestimenta y tener un techo bajo el que dormir. También es verdad que hay quien desea obtener un beneficio desmesurado y para ellos no miden las consecuencias, pero ello no desvirtúa la naturaleza principal del acto médico/sanitario. En todas las profesiones hay piratas.
¿Tanta introducción para qué? Para establecer la diferencia con las pseudociencias.
Porque eso es lo que son la mayoría de las llamadas terapias alterantivas. Son procedimientos, corrientes de pensamiento, filosóficas... que ofrecen una opción curativa basándose en conocimientos anticuados, ya desechados por la ciencia, o directamente erróneos, o inventados... cuya validez y seguridad además no se demuestra por el método científico, porque sus seguidores no lo acatan, y cuando se intenta, no se obtienen resultados positivos.
Hasta ahí, si se pararan ahí al obtener malos resultados bajo el prisma de la evidencia, serían hasta respetables. Al fin y al cabo, la ciencia avanza a base de ensayos, descartando los fallidos y avanzando por los aciertos.
Llega el problema con el empecinamiento en constituirse en todo un paradigma de conocimiento que lleva a sus fundadores a dar un revestimiento de jerga científica ininteligible para hacerse creíbles, y a ofrecer la curación de lo incurable a los desesperados, y la curación de lo curable a precios desorbitados a cambio de ninguna eficacia, con los riesgos que ello conlleva: alejarse o retrasar el acceso a un tratamiento realmente eficaz, con riesgo de empeoramiento o muerte, porque no todo es reversible.
Hay tantas de esas mal llamadas terapias alternativas... podemos enumerar algunas:
Homeopatía: el primero de los caballos de batalla. Por algún motivo ha ganado una gran cantidad de adeptos, tanto entre profesionales como entre la cuidadanía por todo el mundo, por suerte en nuestro país no es donde esté más generalizado, y además cada vez menos. Supongo que eso de debe a su supuesta inocuidad, ya que sus prescripciones son de productos que no contienen medicamentos (basan su eficacia en la MEMORIA DEL AGUA que ha estado en contacto con el medicamento y ha sido diluido infinitesimalmente); pero contienen excipientes, incluso alcohol, lo que puede dar problemas, aparte del ya nombrado problema general de retrasar el cumplimiento de un tratamiento contrastado. Para su eficacia, hay que creer en ello, en la memoria del agua. Sólo cinco de los productos comercializados son legales. No tienen indicación concreta, no han demostrado para qué sirven por el método científico. Sus adeptos se respaldan en la experiencia personal, como yo con mi detergente. Entre los ciudadanos, sus usuarios hablan maravillas. Claro que yo, depués de pagar 120€ por consulta también le diría a mis cuñados y mis vecinas que me va genial, sobre todo para no pasar por tonta. No es lo mismo, pero sí relacionado por algunos conceptos, el uso de Flores de Bach, que diluye y trata con sustancias vegetales en combinaciones inexplicables, y con la Homotoxicología, que basa sus creencias en que todas las enfermedades son el reflejo de la lucha del organismo contra las toxinas que nos rodean, y que la salud es la ausencia de toxinas en el entorno (de los gérmenes ni hablamos...)
Naturopatía: su terapia se basa en los hábitos de vida saludable: dieta, rechazo de tóxicos, ejercicio físico y contacto con la naturaleza. Estoy muy a favor de las actividades saludables: reducen las posibilidades de enfermar de determinadas patologías: no de todas, no con una certeza 100% (ni si me dedicara todo el tiempo del resto de mi vida a comer acelgas mientras paseo en bicicleta por el campo me salvaría de todas las enfermedades), pero no es curativo. Los buenos hábitos de vida son saludables, pero nada más.
Reiki: se supone que esta terapia, por la que te acercan las manos sin tocarte, te puede movilizar las energías del cuerpo y sanarte. Después de que ningún estudio haya conseguido demostrar que se movilice ninguna energía, y mucho menos que haya ninguna clase de beneficio para la salud, es increíble cómo se ha colado ladinamente en algunos hospitales de los países más avanzados del mundo. Desde luego, comprendo que tenga un fuerte efecto placebo, porque a mí tambien me gusta que alguien dedique un montón de minutos a mi bienestar.
PERO TENEMOS QUE RECORDAR QUE NO TODO EN LA VIDA TIENE QUE SER CURATIVO. A VECES, CON QUE SEA AGRADABLE ES SUFICIENTE PARA QUE SEA ACEPTABLE, CADA COSA EN SU SITIO.
Biomagnetismo: es una de las corrientes que basan su eficacia en un supuesto reequilibrado del organismo. Éste lo intenta con un par de imanes (si eso hiciera algún efecto en el cuerpo no se podrían hacer las resonancias), otros con manipulaciones de la columna (quiropraxia) o de cualquier hueso (osteopatía), elección de alimentos (dieta alcalina), que obvia un concepto ampliamente conocido y aceptado, que es la HOMEOSTASIS: la capacidad intrínseca del organismo de mantenerse estable ante los envites del entorno. Curiosamente además, el pH de la sangre es ligeramente alcalino, dentro de que cada órgano mantiene diferentes niveles de alcalinidad o acidez para trabajar adecuadamente y cumplir su función. No hace falta comer pensando en alcalinizarlos, hagamos lo que hagamos, el cuerpo siempre va a tender a mantener su pH natural, ya que mínimas desviaciones del mismo dan lugar a graves enfermedades o la muerte misma.
Hidroterapia de colon: tremendos enemas de agua sola o con sustancias para lavar las tripas por dentro. No olvidemos que en el colon se absorbe agua (de forma natural, se recupera el agua y se solidifican las heces), por lo que una absorción extrema de agua puede perjudicar gravemente el organismo, y desde luego afecta a la flora natural del colon (mientras que otros toman yogures de bifidus y lactobacillus para mimar su flora colónica, qué mal repartido está el mundo). Por no hablar de la dependencia a los enemas para la defecación, y del riesgo de perforación en la manipulación.
Tambíén se ha administrado Ozonoterapia por vía rectal, que se creía podía tener capacidades bactericidas, pero finalmente se sabe que no tiene ninguna utilidad, y que con facilidad se alcanzan niveles tóxicos a nivel pulmonar, y por la formación de radicales libres en la sangre.
Tóxico es también el MMS, de moda total gracias al respaldo del estafador Pamiés (o cómo llamar a un tipo que quiere vender crecepelo y es calvo, que quiere curarlo todo pero lleva gafas, y promociona el consumo de Stevia, mientras que su comercialización para uso humano es ILEGAL en nuestro país, porque además de su uso como edulcorante apto para diabéticos tiene otros compuestos con actividad farmacológica hipotensora, y afecta a la fertilidad). OJO, que sea un edulcorante apto para diabéticos no quiere decir que cure la diabetes! El aspartamo también es apto para diabéticos y nadie lo apoya como la cura de la diabetes, al contrario, es atacado como si fuera el enemigo mundial de la Salud Pública. El MMS es clorito de Sodio al 28%, que al natural es blanqueante, y acidificado es desinfectante. LEJÍA. Tóxico. Vete al super y lee la botella de lejía amarilla de limpiar el baño, pero no te la bebas.
Psicobiodescodificación: propugna que todas las enfermedades son el resultado de conflictos psicológicos no resueltos. Las Constelaciones Familiares (por cierto, nombre tan poético como inapropiado por una mala traducción del alemán), dice que son el resultado de los conflictos familiares que hasta saltan de generación, un poco esotérico e incomprensible todo. La Programación Neurolingüística dice que son las palabras las que nos enferman. La Dianética te cura mediante la exposición a los más mínimos detalles de tus recuerdos traumáticos. Estas cuatro corrientes, encima de que no te curan todas las enfermedades, y rapidito, como prometen, y retrasan más o menos tiempo el acceso a una terapia eficaz, es que encima son bastante culpabilizantes, porque somos nosotros y nuestra inmadurez psicológica para procesar nuestras experienciasvitales lo que nos enferma. Ideal de la muerte todo.
Aunque para esotérico... esotérico... la Angeloterapia. No daba crédito cuando estudiaba al respecto: la curación mediante la comunicación con los ángeles. Ángeles que sólo existen en la fe de una parte de los humanos que habitan el planeta, cada vez menos por cierto. El primero que hable con ellos, por favor, que les pregunte por lo del sexo, para salir ya de dudas y perder el tiempo hablando de otra cosa. Ah, y dice un amigo mío adventista, que si saben ya cuándo van a bajar a la Tierra a caballo al son de las trompetas para que empiece el Juicio Final. Es lo bueno que tiene poder comunicarse con los ángeles, que tienes información privilegiada.
No creo que cure nada ni siquiera el intento, ya que se demostró científicamente, esta vez sí, que la oración colectiva tampoco era útil para la curación a distancia.
Cierro esta narración ya, porque me está entrando ya el arrebato sarcástico, con la misma idea que ya adelanté en las medianías: chicos, no todos teneis que curar. La medicina cura. Otras cosas se hacen por bienestar físico, psicológico o espiritual, y está bien así.
Otras cosas no se deben siquiera hacer, por peligrosas sin aportar beneficios.
¿Recordais a Irene? Irene Estrada hizo conmigo hace unos años (el tiempo vuela!) su rotatorio de Medicina Rural durante su residencia de Medicina de Familia, y desde entonces, como ambas deseamos, hemos mantenido contacto y una buena amistad. Como debe ser, la vida nos ha volteado a las dos, pero nuestra amistad y compañerismo permanecen inalterables.
Por cierto, no os creais su bio en Twitter. Ya no es residente, es especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, "especialista en personas", y completó su master en Medicina Estética. Irene, actualiza, que así no te van a encontrar!
Me disperso. En una de esas charlas, me dice Irene que le preguntan bastante en consulta por el uso de terapias distintas a la convencional. Ay... "ahí me has dao".
Los que vierais el programa La Mirada de Bea de Canal Sur en el que participé sabeis ya mi actitud ante la homeopatía, que es extensible al resto de terapias, alternativas, por llamarlo como se le llama en la calle.
Medicina no hay más que una: la que utiliza el método científico para avalar sus propiedades, su eficacia, eficiencia, efectividad, y seguridad. Por tanto, sus indicaciones. Su fin último es el mejor beneficio para el paciente, o su no maleficio si no es posible otra cosa, respaldados en el Juramento Hipocrático
Por supuesto, en el proceso médico, sanitario en general, hay beneficio económico para algunas personas. Todos, desde Hipócrates, Hygia... gustaban de comer a diario, tapar sus cuerpos con vestimenta y tener un techo bajo el que dormir. También es verdad que hay quien desea obtener un beneficio desmesurado y para ellos no miden las consecuencias, pero ello no desvirtúa la naturaleza principal del acto médico/sanitario. En todas las profesiones hay piratas.
¿Tanta introducción para qué? Para establecer la diferencia con las pseudociencias.
Porque eso es lo que son la mayoría de las llamadas terapias alterantivas. Son procedimientos, corrientes de pensamiento, filosóficas... que ofrecen una opción curativa basándose en conocimientos anticuados, ya desechados por la ciencia, o directamente erróneos, o inventados... cuya validez y seguridad además no se demuestra por el método científico, porque sus seguidores no lo acatan, y cuando se intenta, no se obtienen resultados positivos.
Hasta ahí, si se pararan ahí al obtener malos resultados bajo el prisma de la evidencia, serían hasta respetables. Al fin y al cabo, la ciencia avanza a base de ensayos, descartando los fallidos y avanzando por los aciertos.
Llega el problema con el empecinamiento en constituirse en todo un paradigma de conocimiento que lleva a sus fundadores a dar un revestimiento de jerga científica ininteligible para hacerse creíbles, y a ofrecer la curación de lo incurable a los desesperados, y la curación de lo curable a precios desorbitados a cambio de ninguna eficacia, con los riesgos que ello conlleva: alejarse o retrasar el acceso a un tratamiento realmente eficaz, con riesgo de empeoramiento o muerte, porque no todo es reversible.
Hay tantas de esas mal llamadas terapias alternativas... podemos enumerar algunas:
Homeopatía: el primero de los caballos de batalla. Por algún motivo ha ganado una gran cantidad de adeptos, tanto entre profesionales como entre la cuidadanía por todo el mundo, por suerte en nuestro país no es donde esté más generalizado, y además cada vez menos. Supongo que eso de debe a su supuesta inocuidad, ya que sus prescripciones son de productos que no contienen medicamentos (basan su eficacia en la MEMORIA DEL AGUA que ha estado en contacto con el medicamento y ha sido diluido infinitesimalmente); pero contienen excipientes, incluso alcohol, lo que puede dar problemas, aparte del ya nombrado problema general de retrasar el cumplimiento de un tratamiento contrastado. Para su eficacia, hay que creer en ello, en la memoria del agua. Sólo cinco de los productos comercializados son legales. No tienen indicación concreta, no han demostrado para qué sirven por el método científico. Sus adeptos se respaldan en la experiencia personal, como yo con mi detergente. Entre los ciudadanos, sus usuarios hablan maravillas. Claro que yo, depués de pagar 120€ por consulta también le diría a mis cuñados y mis vecinas que me va genial, sobre todo para no pasar por tonta. No es lo mismo, pero sí relacionado por algunos conceptos, el uso de Flores de Bach, que diluye y trata con sustancias vegetales en combinaciones inexplicables, y con la Homotoxicología, que basa sus creencias en que todas las enfermedades son el reflejo de la lucha del organismo contra las toxinas que nos rodean, y que la salud es la ausencia de toxinas en el entorno (de los gérmenes ni hablamos...)
Naturopatía: su terapia se basa en los hábitos de vida saludable: dieta, rechazo de tóxicos, ejercicio físico y contacto con la naturaleza. Estoy muy a favor de las actividades saludables: reducen las posibilidades de enfermar de determinadas patologías: no de todas, no con una certeza 100% (ni si me dedicara todo el tiempo del resto de mi vida a comer acelgas mientras paseo en bicicleta por el campo me salvaría de todas las enfermedades), pero no es curativo. Los buenos hábitos de vida son saludables, pero nada más.
Reiki: se supone que esta terapia, por la que te acercan las manos sin tocarte, te puede movilizar las energías del cuerpo y sanarte. Después de que ningún estudio haya conseguido demostrar que se movilice ninguna energía, y mucho menos que haya ninguna clase de beneficio para la salud, es increíble cómo se ha colado ladinamente en algunos hospitales de los países más avanzados del mundo. Desde luego, comprendo que tenga un fuerte efecto placebo, porque a mí tambien me gusta que alguien dedique un montón de minutos a mi bienestar.
PERO TENEMOS QUE RECORDAR QUE NO TODO EN LA VIDA TIENE QUE SER CURATIVO. A VECES, CON QUE SEA AGRADABLE ES SUFICIENTE PARA QUE SEA ACEPTABLE, CADA COSA EN SU SITIO.
Biomagnetismo: es una de las corrientes que basan su eficacia en un supuesto reequilibrado del organismo. Éste lo intenta con un par de imanes (si eso hiciera algún efecto en el cuerpo no se podrían hacer las resonancias), otros con manipulaciones de la columna (quiropraxia) o de cualquier hueso (osteopatía), elección de alimentos (dieta alcalina), que obvia un concepto ampliamente conocido y aceptado, que es la HOMEOSTASIS: la capacidad intrínseca del organismo de mantenerse estable ante los envites del entorno. Curiosamente además, el pH de la sangre es ligeramente alcalino, dentro de que cada órgano mantiene diferentes niveles de alcalinidad o acidez para trabajar adecuadamente y cumplir su función. No hace falta comer pensando en alcalinizarlos, hagamos lo que hagamos, el cuerpo siempre va a tender a mantener su pH natural, ya que mínimas desviaciones del mismo dan lugar a graves enfermedades o la muerte misma.
Hidroterapia de colon: tremendos enemas de agua sola o con sustancias para lavar las tripas por dentro. No olvidemos que en el colon se absorbe agua (de forma natural, se recupera el agua y se solidifican las heces), por lo que una absorción extrema de agua puede perjudicar gravemente el organismo, y desde luego afecta a la flora natural del colon (mientras que otros toman yogures de bifidus y lactobacillus para mimar su flora colónica, qué mal repartido está el mundo). Por no hablar de la dependencia a los enemas para la defecación, y del riesgo de perforación en la manipulación.
Tambíén se ha administrado Ozonoterapia por vía rectal, que se creía podía tener capacidades bactericidas, pero finalmente se sabe que no tiene ninguna utilidad, y que con facilidad se alcanzan niveles tóxicos a nivel pulmonar, y por la formación de radicales libres en la sangre.
Tóxico es también el MMS, de moda total gracias al respaldo del estafador Pamiés (o cómo llamar a un tipo que quiere vender crecepelo y es calvo, que quiere curarlo todo pero lleva gafas, y promociona el consumo de Stevia, mientras que su comercialización para uso humano es ILEGAL en nuestro país, porque además de su uso como edulcorante apto para diabéticos tiene otros compuestos con actividad farmacológica hipotensora, y afecta a la fertilidad). OJO, que sea un edulcorante apto para diabéticos no quiere decir que cure la diabetes! El aspartamo también es apto para diabéticos y nadie lo apoya como la cura de la diabetes, al contrario, es atacado como si fuera el enemigo mundial de la Salud Pública. El MMS es clorito de Sodio al 28%, que al natural es blanqueante, y acidificado es desinfectante. LEJÍA. Tóxico. Vete al super y lee la botella de lejía amarilla de limpiar el baño, pero no te la bebas.
Psicobiodescodificación: propugna que todas las enfermedades son el resultado de conflictos psicológicos no resueltos. Las Constelaciones Familiares (por cierto, nombre tan poético como inapropiado por una mala traducción del alemán), dice que son el resultado de los conflictos familiares que hasta saltan de generación, un poco esotérico e incomprensible todo. La Programación Neurolingüística dice que son las palabras las que nos enferman. La Dianética te cura mediante la exposición a los más mínimos detalles de tus recuerdos traumáticos. Estas cuatro corrientes, encima de que no te curan todas las enfermedades, y rapidito, como prometen, y retrasan más o menos tiempo el acceso a una terapia eficaz, es que encima son bastante culpabilizantes, porque somos nosotros y nuestra inmadurez psicológica para procesar nuestras experienciasvitales lo que nos enferma. Ideal de la muerte todo.
Aunque para esotérico... esotérico... la Angeloterapia. No daba crédito cuando estudiaba al respecto: la curación mediante la comunicación con los ángeles. Ángeles que sólo existen en la fe de una parte de los humanos que habitan el planeta, cada vez menos por cierto. El primero que hable con ellos, por favor, que les pregunte por lo del sexo, para salir ya de dudas y perder el tiempo hablando de otra cosa. Ah, y dice un amigo mío adventista, que si saben ya cuándo van a bajar a la Tierra a caballo al son de las trompetas para que empiece el Juicio Final. Es lo bueno que tiene poder comunicarse con los ángeles, que tienes información privilegiada.
No creo que cure nada ni siquiera el intento, ya que se demostró científicamente, esta vez sí, que la oración colectiva tampoco era útil para la curación a distancia.
Cierro esta narración ya, porque me está entrando ya el arrebato sarcástico, con la misma idea que ya adelanté en las medianías: chicos, no todos teneis que curar. La medicina cura. Otras cosas se hacen por bienestar físico, psicológico o espiritual, y está bien así.
Otras cosas no se deben siquiera hacer, por peligrosas sin aportar beneficios.
martes, 13 de junio de 2017
Antivacunas... atención que vienen curvas
Dejamos caer ese nombre en la última entrada: ANTIVACUNAS
¿quiénes son? ¿dónde van? ¿de dónde vienen?
Voy a intentar explicarlo, aunque me brote la vena sarcástica, y no consiga, esta vez, hacerlo desde un punto de vista neutral puramente informativo. Conforme avance la entrada comprendereis por qué.
Los movimientos antivacunas son una corriente de opinión que, como su mismo nombre indica, no son partidarios del cumplimiento del calendario vacunal, por motivos dispares (lo que ya de por sí los hace poco creíbles). De hecho, más allá de la opinión, cuando la vacunación no es obligatoria, deciden de forma unilateral no poner las vacunas a sus hijos.
No van a ninguna parte. En mi opinión. Por un motivo que se va haciendo evidente conforme pasan los años en los que estos movimientos y estas personas han tenido permitido decidir: porque las consecuencias de sus actos está llevando en diferentes países a modificaciones en la ley que los van cercando, y limitando sus posibilidades. Sigamos con la historia, para que todo esto cobre sentido.
Si esto fuera una peli, aquí habría un subtítulo que pusiera "Londres, 19 años antes"...
Como os adelantaba en la entrada anterior, vivía por entonces un tal Dr. Wakefield que publicó en la afamada y reconocida revista Lancet un artículo en el que hablaba de la relación entre el mercurio contenido en la vacuna triple vírica y la aparición de autismo.
Como es natural cundió el pánico, pues las consecuencias, en caso de haber sido verdad, hubieran sido catastróficas.
Entonces, ligado a esto, aparecieron los primeros movimientos antivacunas, bajo el auspicio de Wakefield y encabezados por padres de niños diagnosticados de autismo (eso era entonces, el a actualidad ese vínculo esta casi totalmente desaparecido).
Al cabo de unos años se descubrió el pastel, como hablamos, cuando se comprobó que Wakefield falseó los datos de su estudio, y se ganaba la vida con la administración de supuestas vacunas alternativas y costosas terapias para los niños autistas. Wakefield fue sancionado y perdió el título y con él la licencia para ejercer la medicina, y Lancet pidió disculpas por la responsabilidad de haber dado sitio a tal publicación.
¡Ajá! Wakefield se estaba enriqueciendo a costa de las consecuencias de la publicación de su artículo.
En los años siguientes, y hasta la actualidad, se han publicado multitud de estudios que descartan cualquier clase de relación entre vacuna triple vírica, o cualquier otra, y autismo.
Se da la triste coincidencia que la edad a la que se administra la vacuna es la edad a la que comienzan a aparecer los síntomas del autismo, para colmo de males.
Wakefield encabezaba el movimiento antivacunas con el único interés económico. No niego que haya otros, es más que probable, que hicieran lo mismo. Deleznable, intolerable. Pero al menos se puede comprender por qué lo hicieron, aunque el motivo sea rechazable.
Vamos a pararnos a pensar ahora. Bueno, si esto entonces ya se conoce que es así, ¿cómo es que sigue habiendo grupos antivacunas, personas antivacunas, es más, minoritariamente gracias a Dios, sanitarios antivacunas?
Lo único que me lo puede explicar, siquiero ser bondadosa en mis pensamientos, es la desinformación, la ignorancia más o menos voluntaria. Hay quien ha oído campanas, pero no sabe dónde. Se ha quedado con una información a medias, sin profundizar siquiera en internet, sin preguntar a sus profesionales de referencia, nada. Han oído que las vacunas son malas y deciden no ponerlas a sus hijos. Escudan sus argumentos en la existencia de errores, y de fallos, cuando ellos son la excepción, e inevitables dada la imperfección de toda actividad humana, y en el condenado artículo de Wakefield en Lancet, ignorando todo el resto de publicaciones posteriores.
Y no será porque falte información, porque en internet, más que el movimiento antivacunas, predomina el movimiento PROVACUNAS, el contrario, que intenta argumentar científicamente y convencer a las personas con el conocimiento actual completo sobre los beneficios de cumplir el calendario vacunal infantil. Entre los profesionales sanitarios, la inmensa mayoría somos partidarios de la vacunación obligatoria infantil.
Y hay un tercer grupo de antivacunas, que son los que de verdad me sacan de mis casillas. Son los antivacunas "CHIC". Son los papás y mamás de nivel económico alto, en ocasiones con formación universitaria (lo de nuevo demuestra que no garantiza nada, por desgracia), que, sin ninguna clase de filtro intelectual, adoptan la corriente antivacunas porque les parece molón. Porque ellos, los "chic", son unos librepensadores, y tienen inteligencia y formación suficiente para no dejarse llevar por el miedo social que impone la industria farmacéutica con el beneplácito de los gobiernos, que seguro que también están sacando tajada de eso. Ellos no son sensibles a las presiones de la industria farmacéutica, que lo que hacen es enriquecerse inventando enfermedades para darnos medicinas que no necesitamos. Qué mala gente, los de la industria farmacéutica.
Así que ellos, muy chic y molones, se benefician de la inmunidad de rebaño, de grupo, que genera la panda de borregos que somos los demás dejándonos llevar hacia la vacunación de nuestros cachorros, dado que hasta ahora la mayoría de la población estaba vacunada. Pero en las zonas donde el movimiento antivacunas es más importante, aparecen brechas en esta inmunidad de rebaño que deja expuestos a los más frágiles (inmunodeprimidos por enfermedad o medicación, enfermos de cáncer, no vacunados) y empiezan a aparecen casos de enfermedades que estaban casi desaparecidas, que llevaban años sin darse, hasta el extremo que algunos médicos que estamos aún lejos de la edad de jubilación no hemos visto un solo enfermo en nuestro recorrido profesional.
Y además algunos se mueren.
Pero a esas personas que decidieron no poner vacunas a sus hijos, y con ello perjudicarlos a ellos, y a la sociedad en la que viven, y de la que se benefician, a esas personas no se les pide ninguna clase de responsabilidad, y yo no lo entiendo. Creo que están cometiendo un delito contra la salud pública, y en el caso de haber enfermos, un delito de lesiones, o de homicidio no voluntario.
Porque el resultado es un enfermo, o un muerto.
Y no sé si me cabrea más que sea por ignorancia, habiendo información, o si es por postureo.
Sí, me cabrea más el postureo. En líneas generales, el postureo saca de mí lo peor de mi vocabulario, y me estoy conteniendo.
Me pregunto si tienen esa misma actitud de resistencia contra las presiones de otras industrias, pero creo que no. No se hacen su propia ropa con sacos de arpillera con la única intención de tapar su cuerpo, sino que se compran ropa en las tiendas de moda, a veces gastando un pastizal en ser chic. Es que la vida de la gente chic no es fácil. No caminan, se compran coches. Y a veces muy caros, sólo por el prestigio que da una determinada marca. Hablan por el móvil, y participan en redes sociales troleando a los tuiteros provacunas y en general en los blogs en los que se expresan opiniones opuestas a las suyas, aunque sean vertidas por personas con mucho más criterio profesional que ellos. Y oye, con moviles de más de 500€, mucho más a veces.
Más postureo. Pero mira, ese no mata a nadie, así que me la pela en qué se gasten su dinero y cómo de chic quieran aparentar, mientras que se dejen de gilipolleces y de hablar de lo que no saben y cumplan con el calendario vacunal.
Ojalá tengamos pronto en este país leyes en las que sea obligatoria la vacunación para acceder a la escolarización, para tener beneficios sociales, leyes que hagan obligatorio el cumplimiento del calendario vacunal infantil, y su incumplimiento, un delito. Leyes por las que la introducción de vacunas en el calendario se rija sólo por motivos científicos, y no económicos o políticos. Un calendario vacunal único para todo el país, por fin, ya era hora, y si fuera posible, los más parecido posible entre los países del mismo entorno, que el mundo global es una realidad.
¿quiénes son? ¿dónde van? ¿de dónde vienen?
Voy a intentar explicarlo, aunque me brote la vena sarcástica, y no consiga, esta vez, hacerlo desde un punto de vista neutral puramente informativo. Conforme avance la entrada comprendereis por qué.
Los movimientos antivacunas son una corriente de opinión que, como su mismo nombre indica, no son partidarios del cumplimiento del calendario vacunal, por motivos dispares (lo que ya de por sí los hace poco creíbles). De hecho, más allá de la opinión, cuando la vacunación no es obligatoria, deciden de forma unilateral no poner las vacunas a sus hijos.
No van a ninguna parte. En mi opinión. Por un motivo que se va haciendo evidente conforme pasan los años en los que estos movimientos y estas personas han tenido permitido decidir: porque las consecuencias de sus actos está llevando en diferentes países a modificaciones en la ley que los van cercando, y limitando sus posibilidades. Sigamos con la historia, para que todo esto cobre sentido.
Si esto fuera una peli, aquí habría un subtítulo que pusiera "Londres, 19 años antes"...
Como os adelantaba en la entrada anterior, vivía por entonces un tal Dr. Wakefield que publicó en la afamada y reconocida revista Lancet un artículo en el que hablaba de la relación entre el mercurio contenido en la vacuna triple vírica y la aparición de autismo.
Como es natural cundió el pánico, pues las consecuencias, en caso de haber sido verdad, hubieran sido catastróficas.
Entonces, ligado a esto, aparecieron los primeros movimientos antivacunas, bajo el auspicio de Wakefield y encabezados por padres de niños diagnosticados de autismo (eso era entonces, el a actualidad ese vínculo esta casi totalmente desaparecido).
Al cabo de unos años se descubrió el pastel, como hablamos, cuando se comprobó que Wakefield falseó los datos de su estudio, y se ganaba la vida con la administración de supuestas vacunas alternativas y costosas terapias para los niños autistas. Wakefield fue sancionado y perdió el título y con él la licencia para ejercer la medicina, y Lancet pidió disculpas por la responsabilidad de haber dado sitio a tal publicación.
¡Ajá! Wakefield se estaba enriqueciendo a costa de las consecuencias de la publicación de su artículo.
En los años siguientes, y hasta la actualidad, se han publicado multitud de estudios que descartan cualquier clase de relación entre vacuna triple vírica, o cualquier otra, y autismo.
Se da la triste coincidencia que la edad a la que se administra la vacuna es la edad a la que comienzan a aparecer los síntomas del autismo, para colmo de males.
Wakefield encabezaba el movimiento antivacunas con el único interés económico. No niego que haya otros, es más que probable, que hicieran lo mismo. Deleznable, intolerable. Pero al menos se puede comprender por qué lo hicieron, aunque el motivo sea rechazable.
Vamos a pararnos a pensar ahora. Bueno, si esto entonces ya se conoce que es así, ¿cómo es que sigue habiendo grupos antivacunas, personas antivacunas, es más, minoritariamente gracias a Dios, sanitarios antivacunas?
Lo único que me lo puede explicar, siquiero ser bondadosa en mis pensamientos, es la desinformación, la ignorancia más o menos voluntaria. Hay quien ha oído campanas, pero no sabe dónde. Se ha quedado con una información a medias, sin profundizar siquiera en internet, sin preguntar a sus profesionales de referencia, nada. Han oído que las vacunas son malas y deciden no ponerlas a sus hijos. Escudan sus argumentos en la existencia de errores, y de fallos, cuando ellos son la excepción, e inevitables dada la imperfección de toda actividad humana, y en el condenado artículo de Wakefield en Lancet, ignorando todo el resto de publicaciones posteriores.
Y no será porque falte información, porque en internet, más que el movimiento antivacunas, predomina el movimiento PROVACUNAS, el contrario, que intenta argumentar científicamente y convencer a las personas con el conocimiento actual completo sobre los beneficios de cumplir el calendario vacunal infantil. Entre los profesionales sanitarios, la inmensa mayoría somos partidarios de la vacunación obligatoria infantil.
Y hay un tercer grupo de antivacunas, que son los que de verdad me sacan de mis casillas. Son los antivacunas "CHIC". Son los papás y mamás de nivel económico alto, en ocasiones con formación universitaria (lo de nuevo demuestra que no garantiza nada, por desgracia), que, sin ninguna clase de filtro intelectual, adoptan la corriente antivacunas porque les parece molón. Porque ellos, los "chic", son unos librepensadores, y tienen inteligencia y formación suficiente para no dejarse llevar por el miedo social que impone la industria farmacéutica con el beneplácito de los gobiernos, que seguro que también están sacando tajada de eso. Ellos no son sensibles a las presiones de la industria farmacéutica, que lo que hacen es enriquecerse inventando enfermedades para darnos medicinas que no necesitamos. Qué mala gente, los de la industria farmacéutica.
Así que ellos, muy chic y molones, se benefician de la inmunidad de rebaño, de grupo, que genera la panda de borregos que somos los demás dejándonos llevar hacia la vacunación de nuestros cachorros, dado que hasta ahora la mayoría de la población estaba vacunada. Pero en las zonas donde el movimiento antivacunas es más importante, aparecen brechas en esta inmunidad de rebaño que deja expuestos a los más frágiles (inmunodeprimidos por enfermedad o medicación, enfermos de cáncer, no vacunados) y empiezan a aparecen casos de enfermedades que estaban casi desaparecidas, que llevaban años sin darse, hasta el extremo que algunos médicos que estamos aún lejos de la edad de jubilación no hemos visto un solo enfermo en nuestro recorrido profesional.
Y además algunos se mueren.
Pero a esas personas que decidieron no poner vacunas a sus hijos, y con ello perjudicarlos a ellos, y a la sociedad en la que viven, y de la que se benefician, a esas personas no se les pide ninguna clase de responsabilidad, y yo no lo entiendo. Creo que están cometiendo un delito contra la salud pública, y en el caso de haber enfermos, un delito de lesiones, o de homicidio no voluntario.
Porque el resultado es un enfermo, o un muerto.
Y no sé si me cabrea más que sea por ignorancia, habiendo información, o si es por postureo.
Sí, me cabrea más el postureo. En líneas generales, el postureo saca de mí lo peor de mi vocabulario, y me estoy conteniendo.
Me pregunto si tienen esa misma actitud de resistencia contra las presiones de otras industrias, pero creo que no. No se hacen su propia ropa con sacos de arpillera con la única intención de tapar su cuerpo, sino que se compran ropa en las tiendas de moda, a veces gastando un pastizal en ser chic. Es que la vida de la gente chic no es fácil. No caminan, se compran coches. Y a veces muy caros, sólo por el prestigio que da una determinada marca. Hablan por el móvil, y participan en redes sociales troleando a los tuiteros provacunas y en general en los blogs en los que se expresan opiniones opuestas a las suyas, aunque sean vertidas por personas con mucho más criterio profesional que ellos. Y oye, con moviles de más de 500€, mucho más a veces.
Más postureo. Pero mira, ese no mata a nadie, así que me la pela en qué se gasten su dinero y cómo de chic quieran aparentar, mientras que se dejen de gilipolleces y de hablar de lo que no saben y cumplan con el calendario vacunal.
Ojalá tengamos pronto en este país leyes en las que sea obligatoria la vacunación para acceder a la escolarización, para tener beneficios sociales, leyes que hagan obligatorio el cumplimiento del calendario vacunal infantil, y su incumplimiento, un delito. Leyes por las que la introducción de vacunas en el calendario se rija sólo por motivos científicos, y no económicos o políticos. Un calendario vacunal único para todo el país, por fin, ya era hora, y si fuera posible, los más parecido posible entre los países del mismo entorno, que el mundo global es una realidad.
sábado, 10 de junio de 2017
Si lo dice un famoso...
Acabo de leer esta frase en Facebook. La comparte un amigo, hablando de lo mismo.
Si lo dice un famoso, es falso, es caro o es malo para la salud.
En este caso, dos de tres.
Estamos hablando de la reciente metedura de pata de Javier Cárdenas en la radio.
¿Que no lo habeis oido? Yo os lo cuento.
El otro día Javier Cárdenas se puso a hablar de vacunas en la radio.
Un tema al que todos somos sensibles, pues se trata de la salud de nuestros niños. Y de nuestros mayores, que la inmunidad dura toda la vida y se puede uno coger una infección en cualquier momento, pero vaya, de forma inminente, hablamos de la salud de nuestros niños.
No se le ocurre otra cosa que decir más que "por culpa de las vacunas han aumentado en un 78% los casos de autismo en Estados Unidos". Dejando caer, además, en la misma conversación, unas pinceladas de paranoia farmacéutica y cómo esos lobbies de la industria nos enferman a todos queriendo, para luego hacerse de oro curándonos de enfermedades que no tendríamos si no fuera por ellos.
Como es natural, la comunidad médica, sanitaria en general, montó en cólera y Twitter ardía en críticas a la difusión de tal mensaje por un medio de comunicación.
¿Por qué nos ponemos de esa manera? Porque basta un mensaje de esa forma para que se cargue la labor informativa que podemos hacer desde las consultas durante años.
La verdad de esta historia, el montaje y desmontaje de este bulo lo podeis leer en el enlace que os dejo más abajo a la carta de Lucía a Javier Cárdenas, y en el enlace al audio de las palabras del mismo.
Para los que lo prefirais, os lo resumo aquí. Esa falsa relación entre las vacunas y el autismo fue propagada por un médico inglés que publicó en la prestigiosa revista Lancet en los años ochenta. Años después fue descubierto el pastel, tal médico tenía un negocio montado sacándole los cuartos a los padres de niños autistas, es decir, haciendo justamente lo que Cárdenas acusa a la industria farmacéutica de hacer con sus vacunas;
Entonces ese tipo (tampoco es un señor) perdió su licencia (dejó de ser un doctor, así que se queda sin título) y la revista Lancet pidió disculpas por haber hecho tal publicación (el doctorcito estafador se las dio a ellos con queso como a los demás, pero supieron, al contrario que Javier Cárdenas, reconocer el error, disculparse y compensar a los perjudicados).
Por ahí queda desmontado el bulo de la relación entre vacunas, mercurio y autismo.
Por otro lado es cierto que han aumentado el número de niños diagnosticados de trastornos del espectro autista. ¿Por qué? También os lo explico. Hubo una modificación de los criterios diagnósticos, es decir, de las características que un determinado paciente debe cumplir para ser diagnosticado de alguna enfermedad. Tras esta modificación, se diagnosticaban de TEA (trastornos del espectro autista) a pacientes que anteriormente eran calificados como trastornos de la personalidad de diferentes clases, o retraso mental directamente (por ejemplo, una de las más conocidas es el síndrome de Asperger). Podríamos decir entonces que, a la vez que han aumentado los casos diagnosticados de autismo, también han disminuido los de trastornos de la personalidad, o los de retraso mental, y a ningún gurú se le ha ocurrido decir que las vacunas hacen a los niños más inteligentes, o menos "raritos". Es que eso no es tan morboso como para salir en la tele... o en la radio...
Pero no quedó ahí la cosa. Ante tal avalancha de críticas, el tal Cárdenas (que no, que no le pongo señor, que eso hay que ganárselo) no sólo no se informa aunque sea tarde, recula y pide disculpas, que es lo que pegaba, sino que se empecina y declara que nuestas críticas, la de los sanitarios, son "manipulativas". No sé qué se cree que manipulamos, porque el audio de sus palabras está ahí.
Un paso más alla, Lucía Galán, @luciapediatra en Twitter, reconocida pediatra, bloguera y escritora, con la mente mucho más fría que yo ahora mismo, desde su blog le escribió una carta abierta para actualizar su información, completamente errónea y escandalosamente peligrosa, argumentando todo suficientemente, y aportando además la bibliografía en la que se basan sus palabras, como debe hacerse de forma profesional, en lugar de la maliciosa palabrería que se regodea en la polémica y en el miedo con las que Cárdenas inició esta reacción común.
Ya el prestigio de Cárdenas a estas alturas estaba que se recogía con la mopa, pero todavía podía empeorar: tiene una segunda oportunidad y todavía exige que Lucía le pida disculpas por criticarle. ¿hasta dónde va a llegar la cosa? ¿No se hablaba de que había una ley que prohibía que no sanitarios hablaran de salud? ¿Ahora que Montero se ha quedado en su rincón rodeada de cáscaras de limón vamos a tener que bregar con Cárdenas y su mercurio? ¿Significa entonces que un periodista que (atentos al audio) no es capaz de construir una frase sintácticamente correcta puede hablar de vacunas, pero una médica, pediatra además, no? Como diría mi amiga Ana, "esto es pa mear y no echar gota".
No. Los sanitarios vamos a seguir defendiendo que las declaraciones en medios de comunicación relativas a la salud queden en manos de profesionales, sean supervisadas, incluso reguladas por ley para evitar que se informe inadecuadamente a la población. Hablar de salud es hablar de vida, y de muerte, y si Cárdenas y los que le apoyan (porque esta demanda de disculpa de la Dra. Galán está apoyada y fortalecida por colectivos antivacunas) no se dan cuenta por las buenas, habrán de acatar la norma, o atenerse a las consecuencias en su caso.
Antivacunas... ¿de ellos ya hemos hablado antes en este blog? ¿no? Pero podemos. Otro día.
Si lo dice un famoso, es falso, es caro o es malo para la salud.
En este caso, dos de tres.
Estamos hablando de la reciente metedura de pata de Javier Cárdenas en la radio.
¿Que no lo habeis oido? Yo os lo cuento.
El otro día Javier Cárdenas se puso a hablar de vacunas en la radio.
Un tema al que todos somos sensibles, pues se trata de la salud de nuestros niños. Y de nuestros mayores, que la inmunidad dura toda la vida y se puede uno coger una infección en cualquier momento, pero vaya, de forma inminente, hablamos de la salud de nuestros niños.
No se le ocurre otra cosa que decir más que "por culpa de las vacunas han aumentado en un 78% los casos de autismo en Estados Unidos". Dejando caer, además, en la misma conversación, unas pinceladas de paranoia farmacéutica y cómo esos lobbies de la industria nos enferman a todos queriendo, para luego hacerse de oro curándonos de enfermedades que no tendríamos si no fuera por ellos.
Como es natural, la comunidad médica, sanitaria en general, montó en cólera y Twitter ardía en críticas a la difusión de tal mensaje por un medio de comunicación.
¿Por qué nos ponemos de esa manera? Porque basta un mensaje de esa forma para que se cargue la labor informativa que podemos hacer desde las consultas durante años.
La verdad de esta historia, el montaje y desmontaje de este bulo lo podeis leer en el enlace que os dejo más abajo a la carta de Lucía a Javier Cárdenas, y en el enlace al audio de las palabras del mismo.
Para los que lo prefirais, os lo resumo aquí. Esa falsa relación entre las vacunas y el autismo fue propagada por un médico inglés que publicó en la prestigiosa revista Lancet en los años ochenta. Años después fue descubierto el pastel, tal médico tenía un negocio montado sacándole los cuartos a los padres de niños autistas, es decir, haciendo justamente lo que Cárdenas acusa a la industria farmacéutica de hacer con sus vacunas;
Entonces ese tipo (tampoco es un señor) perdió su licencia (dejó de ser un doctor, así que se queda sin título) y la revista Lancet pidió disculpas por haber hecho tal publicación (el doctorcito estafador se las dio a ellos con queso como a los demás, pero supieron, al contrario que Javier Cárdenas, reconocer el error, disculparse y compensar a los perjudicados).
Por ahí queda desmontado el bulo de la relación entre vacunas, mercurio y autismo.
Por otro lado es cierto que han aumentado el número de niños diagnosticados de trastornos del espectro autista. ¿Por qué? También os lo explico. Hubo una modificación de los criterios diagnósticos, es decir, de las características que un determinado paciente debe cumplir para ser diagnosticado de alguna enfermedad. Tras esta modificación, se diagnosticaban de TEA (trastornos del espectro autista) a pacientes que anteriormente eran calificados como trastornos de la personalidad de diferentes clases, o retraso mental directamente (por ejemplo, una de las más conocidas es el síndrome de Asperger). Podríamos decir entonces que, a la vez que han aumentado los casos diagnosticados de autismo, también han disminuido los de trastornos de la personalidad, o los de retraso mental, y a ningún gurú se le ha ocurrido decir que las vacunas hacen a los niños más inteligentes, o menos "raritos". Es que eso no es tan morboso como para salir en la tele... o en la radio...
Pero no quedó ahí la cosa. Ante tal avalancha de críticas, el tal Cárdenas (que no, que no le pongo señor, que eso hay que ganárselo) no sólo no se informa aunque sea tarde, recula y pide disculpas, que es lo que pegaba, sino que se empecina y declara que nuestas críticas, la de los sanitarios, son "manipulativas". No sé qué se cree que manipulamos, porque el audio de sus palabras está ahí.
Un paso más alla, Lucía Galán, @luciapediatra en Twitter, reconocida pediatra, bloguera y escritora, con la mente mucho más fría que yo ahora mismo, desde su blog le escribió una carta abierta para actualizar su información, completamente errónea y escandalosamente peligrosa, argumentando todo suficientemente, y aportando además la bibliografía en la que se basan sus palabras, como debe hacerse de forma profesional, en lugar de la maliciosa palabrería que se regodea en la polémica y en el miedo con las que Cárdenas inició esta reacción común.
Ya el prestigio de Cárdenas a estas alturas estaba que se recogía con la mopa, pero todavía podía empeorar: tiene una segunda oportunidad y todavía exige que Lucía le pida disculpas por criticarle. ¿hasta dónde va a llegar la cosa? ¿No se hablaba de que había una ley que prohibía que no sanitarios hablaran de salud? ¿Ahora que Montero se ha quedado en su rincón rodeada de cáscaras de limón vamos a tener que bregar con Cárdenas y su mercurio? ¿Significa entonces que un periodista que (atentos al audio) no es capaz de construir una frase sintácticamente correcta puede hablar de vacunas, pero una médica, pediatra además, no? Como diría mi amiga Ana, "esto es pa mear y no echar gota".
No. Los sanitarios vamos a seguir defendiendo que las declaraciones en medios de comunicación relativas a la salud queden en manos de profesionales, sean supervisadas, incluso reguladas por ley para evitar que se informe inadecuadamente a la población. Hablar de salud es hablar de vida, y de muerte, y si Cárdenas y los que le apoyan (porque esta demanda de disculpa de la Dra. Galán está apoyada y fortalecida por colectivos antivacunas) no se dan cuenta por las buenas, habrán de acatar la norma, o atenerse a las consecuencias en su caso.
Antivacunas... ¿de ellos ya hemos hablado antes en este blog? ¿no? Pero podemos. Otro día.
sábado, 11 de marzo de 2017
El enemigo del mes: el aceite de palma
Efectivamente, a finales del pasado mes de febrero recién acabado, hemos pasado unos días que parece que no se hablaba de otra cosa que del aceite de palma en las redes sociales, en la calle, en las tiendas.
De repente... ¡todo el mundo sabe lo que es el aceite de palma! Pues qué bien, porque ya sabemos que las opiniones son como el culo, que cada uno tiene el suyo. Detractores, y no tan detractores. No claramente personas apoyando el uso del aceite de palma, porque eso son ganas de polemizar; pero detrás de tanto cuñadismo...
¿alguien sabe de verdad por qué la polémica con el aceite de palma?
Hay varios frentes abiertos: el del uso en los alimentos infantiles, a lo que contestan los que alegan que hasta en la leche materna hay ácido palmítico.
Otro: el del uso de esta grasa en alimentos de consumo frecuente.
El no va más: el aceite de palma provoca cáncer.
A ver si es posible que desenredemos todo esto, sin usar demasiada palabrería técnica.
El aceite de palma es perjudicial porque de sus ácidos grasos, casi la mitad son grasas saturadas. De las malas, ¿vale? como ya hemos hablado otras veces. Las malas, porque son las que asocian el riesgo cardiovascular: el riesgo de sufrir una angina de pecho, un infarto, un ictus, una trombosis venosa profunda o un embolismo pulmonar. Enfermedades que matan, todas ellas. Hay muchas clases de grasas saturadas, también es cierto, más o menos perjudiciales según su estructura química, y resulta que el ácido palmítico es de las peorcitas.
Para completar el cuadro, el aceite de palma al natural es de color rojizo y de penetrante olor, por lo que para hacerlo más apto para su uso alimentario, se le somete a un procesamiento por altas temperaturas, a las que aparecen sustancias que son carcinogénicas (provocan cáncer), y de las que no existen establecido un nivel que se considere seguro: es decir, no se sabe a partir de cuánto es malo, o hasta cuánto se puede tomar sin poner en peligro la salud.
Ahora la pregunta del millón: ¿Por qué se usa de esa forma tan abundante en los alimentos?
El aceite de palma es casi generalizado en los alimentos procesados. Da textura, y un paladar agradable a los alimentos, mejora la digestibilidad incluso.
Se usa de forma generalizada, más que otros aceites, otras grasas de perfil metabólico más saludable, porque es más barato. De hecho es el segundo aceite en producción en el mundo, por detrás del aceite de soja, pero es que China es China y los chinos son un montón.
Constituyen la principal industria en muchos países, que lo exportan y lo venden a las grandes multinacionales de la alimentación. Como es legal, lo pueden hacer; y con costes más baratos, más beneficios. Que son una empresa, y están para ganar dinero.
¿Es que no les preocupa nuestra salud?
Pues no. A ellos les preocupa su negocio, y ganar dinero. Tu salud te tiene que preocupar a ti, y te lo voy a poner fácil, porque el consejo es el mismo de siempre: evitar en lo posible los alimentos procesados.
Mientras más natural, más reconocible, más sano te resultará un alimento. Evita freir en la preparación, usa aceite de calidad, de oliva virgen extra.
Los alimentos procesados tienen todos muchas grasas, y grasas de las malas, pero eso ya lo sabes hace tiempo. Ahora sabes que se llama ácido palmítico, pero eso no cambia la realidad. Pero además tienen una barbaridad de hidratos de carbono refinados, y azúcares, con lo cual las grasas no son el único perjuicio.
Ah, y deja de fumar. Como os dije cuando hablamos de las carnes rojas procesadas en relación a esta misma polémica con las grasas saturadas, si vas a seguir fumando, come lo que te dé la gana. Pero no des la brasa con las salchichas! Claro, que ya el colmo de la incoherencia sería salir a fumar a la puerta de la hamburguesería de los arcos dorados... por poner un ejemplo.
Esto sólo desde el punto de vista de la salud. El cultivo de la palma es polémico y tiene muchos detractores por otros motivos, como el impacto medioambiental del cultivo masivo que ha dado al traste con otras especies autóctonas en los países de origen; o la contaminación química que genera la extracción y procesado del aceite. Más las noticias referidas a la explotación infantil en esta industria, y el abuso de la pobreza generalizada en muchos de estos países que hace que usen a las personas como mano de obra barata sin respetarse mínimos derechos.
En fin, espero haber ayudado a que te formes tu propia opinión sobre el consumo de aceite de palma. Hay muchos motivos para eliminarlo o limitarlo en lo posible: la salud, el medio ambiente o motivos éticos. O decidir consumirlo libremente sin limitaciones, allá cada uno. Pero con conocimiento de causa, que no digas cuando salgas de que te hagan un cateterismo "si yo lo hubiera sabido..."
Se me entiende, ¿no?
Un abrazo
De repente... ¡todo el mundo sabe lo que es el aceite de palma! Pues qué bien, porque ya sabemos que las opiniones son como el culo, que cada uno tiene el suyo. Detractores, y no tan detractores. No claramente personas apoyando el uso del aceite de palma, porque eso son ganas de polemizar; pero detrás de tanto cuñadismo...
¿alguien sabe de verdad por qué la polémica con el aceite de palma?
Hay varios frentes abiertos: el del uso en los alimentos infantiles, a lo que contestan los que alegan que hasta en la leche materna hay ácido palmítico.
Otro: el del uso de esta grasa en alimentos de consumo frecuente.
El no va más: el aceite de palma provoca cáncer.
A ver si es posible que desenredemos todo esto, sin usar demasiada palabrería técnica.
El aceite de palma es perjudicial porque de sus ácidos grasos, casi la mitad son grasas saturadas. De las malas, ¿vale? como ya hemos hablado otras veces. Las malas, porque son las que asocian el riesgo cardiovascular: el riesgo de sufrir una angina de pecho, un infarto, un ictus, una trombosis venosa profunda o un embolismo pulmonar. Enfermedades que matan, todas ellas. Hay muchas clases de grasas saturadas, también es cierto, más o menos perjudiciales según su estructura química, y resulta que el ácido palmítico es de las peorcitas.
Para completar el cuadro, el aceite de palma al natural es de color rojizo y de penetrante olor, por lo que para hacerlo más apto para su uso alimentario, se le somete a un procesamiento por altas temperaturas, a las que aparecen sustancias que son carcinogénicas (provocan cáncer), y de las que no existen establecido un nivel que se considere seguro: es decir, no se sabe a partir de cuánto es malo, o hasta cuánto se puede tomar sin poner en peligro la salud.
Ahora la pregunta del millón: ¿Por qué se usa de esa forma tan abundante en los alimentos?
El aceite de palma es casi generalizado en los alimentos procesados. Da textura, y un paladar agradable a los alimentos, mejora la digestibilidad incluso.
Se usa de forma generalizada, más que otros aceites, otras grasas de perfil metabólico más saludable, porque es más barato. De hecho es el segundo aceite en producción en el mundo, por detrás del aceite de soja, pero es que China es China y los chinos son un montón.
Constituyen la principal industria en muchos países, que lo exportan y lo venden a las grandes multinacionales de la alimentación. Como es legal, lo pueden hacer; y con costes más baratos, más beneficios. Que son una empresa, y están para ganar dinero.
¿Es que no les preocupa nuestra salud?
Pues no. A ellos les preocupa su negocio, y ganar dinero. Tu salud te tiene que preocupar a ti, y te lo voy a poner fácil, porque el consejo es el mismo de siempre: evitar en lo posible los alimentos procesados.
Mientras más natural, más reconocible, más sano te resultará un alimento. Evita freir en la preparación, usa aceite de calidad, de oliva virgen extra.
Los alimentos procesados tienen todos muchas grasas, y grasas de las malas, pero eso ya lo sabes hace tiempo. Ahora sabes que se llama ácido palmítico, pero eso no cambia la realidad. Pero además tienen una barbaridad de hidratos de carbono refinados, y azúcares, con lo cual las grasas no son el único perjuicio.
Ah, y deja de fumar. Como os dije cuando hablamos de las carnes rojas procesadas en relación a esta misma polémica con las grasas saturadas, si vas a seguir fumando, come lo que te dé la gana. Pero no des la brasa con las salchichas! Claro, que ya el colmo de la incoherencia sería salir a fumar a la puerta de la hamburguesería de los arcos dorados... por poner un ejemplo.
Esto sólo desde el punto de vista de la salud. El cultivo de la palma es polémico y tiene muchos detractores por otros motivos, como el impacto medioambiental del cultivo masivo que ha dado al traste con otras especies autóctonas en los países de origen; o la contaminación química que genera la extracción y procesado del aceite. Más las noticias referidas a la explotación infantil en esta industria, y el abuso de la pobreza generalizada en muchos de estos países que hace que usen a las personas como mano de obra barata sin respetarse mínimos derechos.
En fin, espero haber ayudado a que te formes tu propia opinión sobre el consumo de aceite de palma. Hay muchos motivos para eliminarlo o limitarlo en lo posible: la salud, el medio ambiente o motivos éticos. O decidir consumirlo libremente sin limitaciones, allá cada uno. Pero con conocimiento de causa, que no digas cuando salgas de que te hagan un cateterismo "si yo lo hubiera sabido..."
Se me entiende, ¿no?
Un abrazo
martes, 29 de noviembre de 2016
También es noviembre el mes de... "deja a mi próstata en paz"
No, técnicamente es el mes de la concienciación sobre el cáncer de próstata, el mes de la salud masculina, le llaman eufemísticamente.
Pero por desgracia, acogidos a esta campaña de concienciación, se plantean actitudes e intervenciones con las que no concuerdo, por ser más dañinas que beneficiosas.
Una, el "análisis de la próstata". Así llaman de forma coloquial al PSA, antígeno específico prostático. El uso de este marcador tiene su sitio, y no es la detección precoz o cribado del cáncer de próstata.
Porque puede estar normal, y aun así haber un cáncer de próstata. Y puede estar elevado, y no haberlo. En hombres sin síntomas, estamos hablando.
Con eso, si del resultado no voy a deducir nada firme, ¿para qué vale hacerlos? Para nada. Por eso han dejado de hacerse. O deben dejar de hacerse, en hombres asintomáticos, con intención de detección precoz. Ya hace un tiempo os hablaba sobre esto. Y también hace más tiempo todavía.
Dos, "chequeos" de salud. Los chequeos de salud son cosa del siglo pasado, chicos. Ni previenen nada, ni curan nada, ni anticipan nada. Pero un chequeo preventivo que incluya un tacto rectal es el colmo de los colmos. Porque en líneas generales, es desagradable para los hombres, incluso lo perciben como una cosa agresiva (ojo, que a las mujeres tampoco les gusta, pero estamos hoy con la próstata); y su utilidad es bastante cuestionable, ya que es poco sensible y específico (detecta poco un tumor que esté, y en demasiadas ocasiones detecta como patológicas próstatas normales), y eso en condiciones óptimas, lo que no siempre ocurre ya que hay una alta dependencia de la pericia del médico explorador.
¿Qué tiene todo esto de malo?
Bueno, efectivamente es posible que se retrase el diagnóstico de un cáncer de próstata hasta que comience a dar síntomas, lo que no suele tener tantas consecuencias ya que es un tumor de crecimiento lento, que responde muy bien a los tratamientos quirúrgicos y de radioterapia, cuando son necesarios, ya que, en ocasiones, lo adecuado es una actitud expectante: vigilar síntomas antes de decidirse por un tratamiento u otro.
Pero también puede ocurrir que estas exploraciones y pruebas den lugar a una sospecha que dé lugar a hacer más pruebas, más agresivas, con más riesgos, algunos de ellos de cierta gravedad, para llegar al final a comprobar que no había ningún cáner de próstata. Incluso, a operarse de tumores que nunca le iban a dar problemas a su portador a lo largo de su vida.
Es lo que se llama sobrediagnóstico, y sobretratamiento. Y puede ser tanto o más dañino que el retraso diagnóstico.
Por eso, ya hace muchas entradas, os contaba qué es la Prevención Cuaternaria, y la importancia de no dañar por excedernos en nuestros cuidados.
Pero por desgracia, acogidos a esta campaña de concienciación, se plantean actitudes e intervenciones con las que no concuerdo, por ser más dañinas que beneficiosas.
Una, el "análisis de la próstata". Así llaman de forma coloquial al PSA, antígeno específico prostático. El uso de este marcador tiene su sitio, y no es la detección precoz o cribado del cáncer de próstata.
Porque puede estar normal, y aun así haber un cáncer de próstata. Y puede estar elevado, y no haberlo. En hombres sin síntomas, estamos hablando.
Con eso, si del resultado no voy a deducir nada firme, ¿para qué vale hacerlos? Para nada. Por eso han dejado de hacerse. O deben dejar de hacerse, en hombres asintomáticos, con intención de detección precoz. Ya hace un tiempo os hablaba sobre esto. Y también hace más tiempo todavía.
Dos, "chequeos" de salud. Los chequeos de salud son cosa del siglo pasado, chicos. Ni previenen nada, ni curan nada, ni anticipan nada. Pero un chequeo preventivo que incluya un tacto rectal es el colmo de los colmos. Porque en líneas generales, es desagradable para los hombres, incluso lo perciben como una cosa agresiva (ojo, que a las mujeres tampoco les gusta, pero estamos hoy con la próstata); y su utilidad es bastante cuestionable, ya que es poco sensible y específico (detecta poco un tumor que esté, y en demasiadas ocasiones detecta como patológicas próstatas normales), y eso en condiciones óptimas, lo que no siempre ocurre ya que hay una alta dependencia de la pericia del médico explorador.
¿Qué tiene todo esto de malo?
Bueno, efectivamente es posible que se retrase el diagnóstico de un cáncer de próstata hasta que comience a dar síntomas, lo que no suele tener tantas consecuencias ya que es un tumor de crecimiento lento, que responde muy bien a los tratamientos quirúrgicos y de radioterapia, cuando son necesarios, ya que, en ocasiones, lo adecuado es una actitud expectante: vigilar síntomas antes de decidirse por un tratamiento u otro.
Pero también puede ocurrir que estas exploraciones y pruebas den lugar a una sospecha que dé lugar a hacer más pruebas, más agresivas, con más riesgos, algunos de ellos de cierta gravedad, para llegar al final a comprobar que no había ningún cáner de próstata. Incluso, a operarse de tumores que nunca le iban a dar problemas a su portador a lo largo de su vida.
Es lo que se llama sobrediagnóstico, y sobretratamiento. Y puede ser tanto o más dañino que el retraso diagnóstico.
Por eso, ya hace muchas entradas, os contaba qué es la Prevención Cuaternaria, y la importancia de no dañar por excedernos en nuestros cuidados.
martes, 18 de octubre de 2016
Clásicos del otoño
La vida es monótona y variada a la vez. Hay cosas que se repiten cíclicamente, pero en lugar de suponer una monotonía, un aburrimiento, son simplemente la confirmación de que todo vuelve.
Como vuelven las consultas por caída de cabello.
Como vuelven los consejos sobre la prevención del contagio de piojos.
Como vuelven los resfriados. No, lo siento. No hemos inventado nada nuevo este año tampoco. Los resfriados siguen siendo enfermedades víricas leves que sólo precisan el tratamiento de los síntomas si son muy antipáticos, para lo que el farmacéutico puede ayudaros; y paciencia, que es desagradable pero leve. No precisan tratamiento con antibióticos.
Como vuelve la campaña de vacunación de la gripe. Este año parece que las vacunas retrasan su llegada a los centros de salud, pero ya no pueden tardar mucho. De todas formas calma, que el verano ha sido muy largo este año. La vacuna protege de la gripe, no de los catarros, ¿vale? Son infecciones diferentes.
La gripe también es una enfermedad vírica que no se trata con antibióticos. Sólo sus complicaciones, a veces, necesitan tratamiento antibiótico, cuando aparecen; no valen tampoco para prevenir la aparición de estas complicaciones. Ah, y su indicación es potestad del médico, que es quien conoce cuándo hace falta: no los vecinos, ni las suegras, ni los cuñados. Por eso no debeis usar antibióticos que tengais en casa por vuestra cuenta, y por eso en la farmacia no se venden antibióticos sin recetas.
Con la gripe vienen los consejos de la televisión y otros medios de comunicación. Ningún alimento previene de los catarros o la gripe. Son saludables, eso es todo. Productos de herboristería y de homeopatía no tienen eficacia demostrada científicamente, con lo que no se puede decir si son útiles o no. Algunos argumentan para su uso que tampoco haen daño, lo que no es verdadero. Pueden dañar por sí mismos, o por omitir tratamientos que sí serían eficaces.
Es posible que este año nos libremos del marujeo sanitario televisivo, ya que está prohibido que den consejos de salud quienes no sean profesionales sanitarios.
Vuelven las consultas para justificar las ausencias a clase. No me repito, ya he hablado mucho sobre ello. Este año tenemos un documento informativo para que los padres lleven al colegio cuando se les exija la presentación de justificante médico. Por fin vamos a acabar definitivamente con esa polémica ancestral entre médicos y directores de centros escolares.
Aún los días son templados. Pero con el frío vendrán las reagudizaciones de la bronquitis crónica, de la insuficiencia cardíaca, del dolor articular. Cuidense del frío, que a nada favorece.
Como vuelven las consultas por caída de cabello.
Como vuelven los consejos sobre la prevención del contagio de piojos.
Como vuelven los resfriados. No, lo siento. No hemos inventado nada nuevo este año tampoco. Los resfriados siguen siendo enfermedades víricas leves que sólo precisan el tratamiento de los síntomas si son muy antipáticos, para lo que el farmacéutico puede ayudaros; y paciencia, que es desagradable pero leve. No precisan tratamiento con antibióticos.
Como vuelve la campaña de vacunación de la gripe. Este año parece que las vacunas retrasan su llegada a los centros de salud, pero ya no pueden tardar mucho. De todas formas calma, que el verano ha sido muy largo este año. La vacuna protege de la gripe, no de los catarros, ¿vale? Son infecciones diferentes.
La gripe también es una enfermedad vírica que no se trata con antibióticos. Sólo sus complicaciones, a veces, necesitan tratamiento antibiótico, cuando aparecen; no valen tampoco para prevenir la aparición de estas complicaciones. Ah, y su indicación es potestad del médico, que es quien conoce cuándo hace falta: no los vecinos, ni las suegras, ni los cuñados. Por eso no debeis usar antibióticos que tengais en casa por vuestra cuenta, y por eso en la farmacia no se venden antibióticos sin recetas.
Con la gripe vienen los consejos de la televisión y otros medios de comunicación. Ningún alimento previene de los catarros o la gripe. Son saludables, eso es todo. Productos de herboristería y de homeopatía no tienen eficacia demostrada científicamente, con lo que no se puede decir si son útiles o no. Algunos argumentan para su uso que tampoco haen daño, lo que no es verdadero. Pueden dañar por sí mismos, o por omitir tratamientos que sí serían eficaces.
Es posible que este año nos libremos del marujeo sanitario televisivo, ya que está prohibido que den consejos de salud quienes no sean profesionales sanitarios.
Vuelven las consultas para justificar las ausencias a clase. No me repito, ya he hablado mucho sobre ello. Este año tenemos un documento informativo para que los padres lleven al colegio cuando se les exija la presentación de justificante médico. Por fin vamos a acabar definitivamente con esa polémica ancestral entre médicos y directores de centros escolares.
Aún los días son templados. Pero con el frío vendrán las reagudizaciones de la bronquitis crónica, de la insuficiencia cardíaca, del dolor articular. Cuidense del frío, que a nada favorece.
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lunes, 28 de marzo de 2016
Las alergias primaverales, en el Club de la Buena Gente de 8tvSierra
Hace unos días salió a antena la nueva edición de "El Club de la Buena Gente", el programa con el que colaboro desde hace un par de meses. En esta ocasión, hablamos de las alergias primaverales.
La primavera, aunque algunos días parezca que ya ha llegado,
por este invierno tan templado que estamos teniendo, aún no lo ha hecho. Está a
la vuelta de la esquina, eso sí, con sus temperaturas marcadamente más
elevadas, sus lluvias intempestivas, sus adolescentes con el pavo subido, y sus
poetas inspirados.
Y sus alergias. Son muchas las personas que sufren alergias
en primavera exclusivamente, debido a la sensibilidad que tienen a pólenes de
plantas que están en el aire en esta estación, y que les llegan a través de la
respiración; sus organismos las identifican como sustancias extrañas y
agresivas a través de su sistema inmunitario, y reacciona contra ellas: en
forma de lagrimeo, de picor, de congestión nasal y de garganta, de afonía o, en
los peores casos, en forma de crisis asmática.
Hay otras clases de alergias no estacionales, es decir, que
ocurren durante todo el año, respiratorias o no: las alergias a los ácaros del
polvo, a la humedad, a alimentos, a metales o a medicamentos. Ocurren por el
mismo mecanismo, pero no sólo en primavera.
Todas ellas son, finalmente, una clase de reacción
inflamatoria de las mucosas del aparato respiratorio, mediada por el mecanismo
alérgico, que dan los diferentes síntomas según el órgano al que resulten
afectar: conjuntivitis, rinitis, faringitis, otitis media serosa, laringitis o
asma. Todas ellas son desagradables, pero por suerte, no suelen ser graves,
salvo las crisis asmáticas, que son las que tienen más riesgo de complicarse y
necesitar tratamiento urgente, incluso hospitalario a veces.
Estas alergias se diagnostican “por etapas”, por decirlo de
alguna forma: primero, se sospechan por la forma en que se presentan los
síntomas. A veces parecen un catarro, pero suelen durar más, y no se acompañan
de tanto malestar. Suele ser la duración lo que hace acudir al médico, ya
extrañados de que “este catarro no se me termina de pasar”. La simple sospecha
por los síntomas es suficiente para iniciar tratamiento, si el médico lo
considera, para aliviar los síntomas.
A veces es preciso, en caso de dudas, confirmar o descartar
el mecanismo alérgico por medio de un análisis de sangre, que se hace en tu
centro de salud. No son necesarias radiografías ni ninguna otra prueba agresiva
para diagnosticar la alergia.
En caso de asma, es probable que tu médico quiera que te
hagas una espirometría, también en tu centro de salud, para valorar la función
respiratoria. Es una prueba en la que tienes que soplar por un tubo conectado a
una maquinita que hace las valoraciones pertinentes.
Nada más. Ninguna otra prueba es necesaria, ni hace falta
saber a qué polen se es alérgico concretamente, salvo que se esté planeando
iniciar un tratamiento de vacunas para desensibilización. Estas pruebas ya
resultan más agresivas, no todas son inofensivas, y han de hacerse en el
hospital.
Esta vacunación y su estudio previo tienen sentido si, para
empezar, los síntomas son suficientemente importantes, ya que es un tratamiento
caro y prolongado (de 3 a 5 años), y en ocasiones inyectado, para más inri; y
no tiene sentido hacerlo si los síntomas que se presentan son leves y se
controlan bien con el tratamiento farmacológico.
Vaya, que sería matar moscas a cañonazos.
Lo más habitual, por tanto, es necesitar durante algunas
semanas, algún tratamiento que ayude a controlar los síntomas:
Tratamientos locales, es decir, aplicados sobre el órgano
que presentan los síntomas: colirios, inhaladores nasales, inhaladores
bronquiales en sus diferentes formatos.
Tratamientos orales, en forma de comprimidos (jarabes en el
caso de niños pequeños) que reducen la reactividad alérgica: antihistamínicos,
a veces son necesarios los glucocorticoides en caso de crisis importante, y
cuando hay asma, otros medicamentos como el montelukast.
Otros tratamientos caseros, a base de hierbas o alimentos; o
con sustancias poco claras como tratamientos homeopáticos, medicina tradicional
china, etc.; o sin sustancias, como el reiki y la reprogramación, en la
actualidad carecen de estudios científicos suficientes que avalen su eficacia ni
su seguridad, por lo que desde aquí no los recomendamos como sustitutos de los
tratamientos médicos occidentales, conocidos y avalados por el método
científico, que se han nombrado anteriormente.
Os dejo el enlace, espero que os guste. Os recuerdo que podeis llamar al programa para hacer vuestros comentarios y sugerencias!
sábado, 12 de marzo de 2016
El Club de la Buena Gente, VIH-SIDA
Como siempre, deseosa de oir y leer comentarios y sugerencias! Un saludo!
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