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miércoles, 5 de marzo de 2014

Mi equipo

Esta entrada va dedicada a Paco.

Paco es mi enfermero. Yo le llamo así cariñosamente, igual que él dice que yo soy su médico. No es mío, de mi propiedad, lo que quiero decir es que es el enfermero de familia del cupo que yo llevo. Le nombraba hace unos días al hilo de la lectura crítica de aquella web que usamos como ejemplo.
Hace pocos días me decía que a ver si escribía algo sobre la enfermería, que no  todo es medicina. Y es verdad, que apenas escribo sobre enfermería, y no es por excluirlos, sino por no invadirlos.
Pero Paco no es de escribir, y como hace poco fue su cumpleaños (¡Felicidades de nuevo, Paco!), voy a escribir por él. O mejor dicho, de él.

Paco es mi otra mitad laboral. Me gusta trabajar con él, y no sería fácil mejorar eso. Es estudioso, está al tanto de las novedades que van apareciendo. Técnicamente es muy hábil, no recibe más que halagos por parte de compañeros y pacientes. Su dedicación es al 100%, y no tiene reloj cuando cree que no hay que tenerlo.
Tiene un alto sentido de la profesión, es muy autónomo y tiene iniciativa. Y eso lo hace a la vez compatible por completo con el trabajo en equipo: nos contamos y nos ponemos de acuerdo sobre las actuaciones que vamos a llevar a cabo con nuestros pacientes. Y a la vez, nos conocemos tan bien, que es capaz de anticiparse a mis pensamientos. Y eso sólo lo pueden hacer un par de personas en el planeta...incluído él.
Siempre está dispuesto a colaborar, a innovar, a asumir un nuevo reto, a implicarse en resumen.

Claro que no estamos solos en el mundo, en el mundo del consultorio me refiero, hay otros profesionales que hacen que el trabajo diario fluya, que salgan las cosas adelante y que salgan bien.
Pero esta entrada es mi homenaje a mi Paco, con permiso de su mujer Virginia (hola, Vir), mi enfermero, la mitad más importante de mi equipo, sin el que mi trabajo no sería lo mismo.
Y además, es mi amigo.