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martes, 3 de mayo de 2016

Quiero presentaros a Gloria Mestre

¡Buenos días!

Hoy tenemos una invitada en el blog. Se llama Gloria Mestre, es médico de familia, y está participando (con gran éxito, ahora que ella no me lee, lo digo) en el curso "Desenredándote en la web 2.0" que estamos impartiendo desde el grupo de Nuevas Tecnologías de SAMFYC, eSAMFYC.

Entre tantas y tantas cosas de las que hablamos en los foros, se habló de blogs, y Gloria quiere profundizar en su vocación literaria. Doy fe de que es una buena comunicadora, y le ofrecí la posibilidad de escribir como invitada para vosotros y así comprobar cómo se sentía al escribir una entrada, pues está pensando en abrir blog propio.

Estoy segura de que para ella va a ser toda una experiencia, y me gustaría que la animarais con vuestros comentarios y opiniones.

Por anticipado, ¡muchas gracias a todos!

Os dejo con lo que Gloria Mestre quiere deciros.



Actualmente vivimos en una sociedad en la que se intenta que todas las personas sean iguales, que todas actuemos en función de un “guión predeterminado”, nos comparamos con los demás o nos regimos por los cánones de la sociedad sobre qué aspecto debemos tener, cómo debemos vivir nuestras vidas o incluso qué rasgos de personalidad tenemos que tener. De esta manera, conseguimos integrarnos y ser aceptados.
Debido a ello, las personas que no encajan con esto estándares, se sienten mal, no se aceptan como son o se sienten inferiores. Si no tienen pareja, si tienen pocos o ningún amigo, si tienen altibajos emocionales, si tienen algún trastorno o problema psicológico, si son homosexuales o pertenecen a cualquier otra minoría, si no les gusta lo que parece gustarle a la mayoría…son considerados como “bichos raros” que no se integran en nuestra sociedad.
Pero esto es paradójico porque son precisamente todas estas cosas las que hacen que una persona sea única, especial y diferente, aportando esa diversidad tan necesaria para una sociedad que es ya, de por sí, demasiado conservadora, demasiado resistente al cambio. Todas estas diferencias  deberían enorgullecerles  y no hacerles sentir mal, esa falta de autoaceptación que sienten muchas personas cuando no son como “deberían” según los estándares sociales predominantes, tendrían que  servir como acicate para ellas. Lo cierto es que no existen diferencias negativas o positivas, aquellos rasgos que  parecen ahora tan negativos no lo son en realidad; no son ni buenos ni malos, o son buenos y malos simultáneamente, depende con el cristal con que se miren.
El “quid” de la cuestión está  en convencerles de que deben aceptarse tal y como son, con sus inseguridades,  sus trastornos emocionales, o su físico, porque todo eso es lo que les hacen ser  personas especiales y diferentes. Y las diferencias son las que salvan a la humanidad de convertirse en robots clónicos. Esas diferencias nos hacen pensar, nos incomodan porque nos hacen despertar del sueño de la inmovilidad cómoda, nos sorprenden y nos hacen pensar, nos hacen cuestionarnos nuestras propias ideas y nuestras propias vidas, nos hacen vivir toda la variedad de emociones humanas, tan necesarias para crecer como personas.
Y parafraseando a Samuel Johnson: “El éxito en la vida consiste en seguir siempre adelante”.

1 comentario:

  1. Siempre adelante, desde luego que esa debe ser "nuestra línea de juego"
    Un abrazo y te animamos a seguir en esta línea

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