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martes, 8 de noviembre de 2016

Todos los Santos, Difuntos, mes "de los muertos"... mejor celebremos la vida.

Para muchas personas, Noviembre es el mes más triste.
Porque echan de menos, aún más si cabe, a sus personas queridas que fallecieron.
Y eso les da tristeza.
Normal.

Normal, porque lo están viviendo todo desde su pérdida, y las pérdidas tienen, inevitablemente, connotaciones negativas. Hay pocas cosas que se pierdan con alegría.

Todos hemos perdido a alguien, es casi inevitable. Pero al final la vivencia depende de cómo lo enfoquemos.
Para algunos de los que han fallecido, la muerte ha sido el fin del sufrimiento, del dolor y la enfermedad. Nosotros no los tendremos al lado, pero ellos han dejado atrás la agonía. Celebremos por ellos.
Otros fallecieron de forma inesperada, algunos jóvenes. Eso nos deja más desconcertados, es más difícil aceptar. Pero es necesario hacerlo, como todo lo inevitable.
Esa aceptación nos llevará a recuperar antes la alegría y el disfrute de la vida, y de las personas queridas que sí tenemos con nosotros, y a veces ven con impaciencia y desesperación que pasa el tiempo, y algunos no avanzan a otra fase, a otra etapa de su duelo.

A los que son religiosos, la muerte de las personas queridas les duele igual, pero tienen/tenemos otra forma de consuelo añadida. La esperanza en una vida eterna le da otro enfoque al asunto, ¿o no?
Pero eso es una cuestión de fe, de creencias, muy individual.

Como todos los años, éste también han fallecido personas de mi entorno, unas más cercanas que otras. Pero por una causa que vale la pena, voy a destacar tres.
Ha fallecido uno de mis vecinos, uno de mis más queridos, y era mutuo el aprecio, a pesar de lo controvertido de su personalidad. Para mí fue una bella persona, hasta cuando se enfadaba conmigo si no estaba de acuerdo. Gracias, Rafael.
Ha fallecido el padre de una de mis primeras amigas cuando vine a vivir aquí. Me recibió siempre en su casa como si fuera de la familia, y yo siempre se lo agradecí tanto, cuando llega una sola a un sitio nuevo, unos brazos abiertos no se olvidan. Gracias, Curro.
Ha fallecido el padre de una conocida, a la vez cuñado de otro vecino. Lo que tienen los pueblos, que los parentescos se extienden. No lo conocía mucho, apenas dos veces coincidimos. Pero era un hombre alegre, vitalista, divertido. Gracias, Pepe.
Os preguntareis entonces por qué tiene unos renglones en esta entrada. Es por lo que os voy a contar.

La última vez que me tomé unas copitas de Tio Pepe y no era feria, estaba con estos tres hombres. Y con algunos más que siguen vivos, gracias a Dios. Que no me doblaban la edad, pero alguno se acercaba. Hace ya bastantes meses de eso, pero fue uno de los sábados más divertidos de aquella época.
Me reí a carcajadas que resonaban por todo "El Burlaero", me recitaron poesías, aprendí cosas de toros. Cantaron como si no hubiera mañana. Me contaron su día a día, llenos de ocupaciones y responsabilidades, inesperados quizá, para una edad a la que algunos piensan que ya no se hace más que leer el periódico y mirar obras. Mentes claras, y corazones saltarines en cuerpos que se negaban a reconocer el paso de los años. Salimos de allí a la hora de merendar, y la única que iba haciendo eses era yo... ¡estos vejestorios, qué aguante tienen!

Y hoy, cuando pienso en ellos, si vieran un atisbo de dolor en los que les conocimos, bajarían desde donde estén a sacudirnos un sopapo por perder el tiempo con pensamientos tristes. Por eso, voy a meter en la nevera una botella de Tio Pepe y mañana, cuando esté bien frío, me voy a tomar una copa pensando en ellos, en su honor, porque creo que eso es lo que les gustaría, y lo que calculo que estarán haciendo en el cielo. Habrán enredao a San Pedro para que eche la llave un poco más tarde,venga, la penúltima... con una tapa de queso y unos picos...

2 comentarios:

  1. Y cuando llegue el día del último viaje,
    y esté al partir la nave que nunca ha de tornar,
    me encontraréis a bordo, ligero de equipaje,
    casi desnudo, como los hombres de la mar.

    Antonio Machado.
    _____________
    Enhorabuena, hija, por tu preciosa entrada de hoy.

    Creo que habitualmente vamos demasiado cargados de cosas, lo que nos hace olvidar la sencillez de la vida y, sobre todo, la sencillez de la muerte, que no es sino el final de un camino que nos acerca a Dios. Ojalá seamos bien recibidos.

    Yo quiero ofrecer una oración por las almas de esas tres personas que te ayudaron a pasar un rato agradable tomando unas copas y unas tapas en su compañía. Te ofrecieron mucho más que lo que te van a ofrecer otras personas, con parafernalias más complicadas: te ofrecieron una parte, breve pero intensa y sincera, de su vida.

    Yo estoy preparándome para intentar marcharme ligero de equipaje, como D. Antonio. Me bastará un certificado de buena conducta. Y tal vez, una botella de Tío Pepe para devolverles la copa a tus amigos, ya que desearía ir a donde seguro que están ellos.

    Un beso fuerte, mi niña.

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  2. Gracias, papá! Por el comentario, por el beso. Intenta que Rafael, Curro y Pepe te esperen un poco más, porfa

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