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miércoles, 15 de mayo de 2013

¡Váyase a freir espárragos!

Pues sí, no literalmente, debería, usted que me está leyendo, porque el espárrago es una de las mejores verduras que se pueden comer.

Con un altísimo contenido de agua, mayor al 90%, y de fibra, es una verdura muy saciante con muy pocas calorías, lo que la convierte en excelente para las dietas de adelgazamiento, y para los problemas de estreñimiento de los que hablábamos en la entrada pasada.

Son además una rica fuente de vitaminas variadas: del grupo B, C, A, E, K y de minerales, como el potasio (previene los calambres y ayuda a bajar la tesión arterial tanto como reducir el sodio) y el zinc (fundamental para piel, pelo, uñas y para la cicatrización). Mención especial para el aporte de ácido fólico, sobre todo para la mujer que está planificando un embarazo o está en las primeras semanas de gestación, períodos en los que el organismo gasta cantidades industriales de ácido fólico en la formación del tubo neural del feto, y con los espárragos ayudamos a prevenir estas malformaciones tan graves; también para personas con enfermedades reumáticas en tratamiento con un medicamento llamado metotrexate, que consume igualmente el ácido fólico del organismo. Incluso algunas formas de demencia se asocian al déficit de vitamina B12 y ácido fólico, con lo que su aporte beneficia para los síntomas mentales de estas personas, casi siempre mayores.

Es de los vegetales que más proteínas aportan, que junto al magnesio, son fundamentales para el músculo, y como el potasio previene los calambres, son un excelente alimento para deportistas en la recuperación tras la sesión de entrenamiento.

Se le han atribuido beneficios sexuales, por una parte por la vitamina E, y también como afrodisíaco debido a su forma fálica, pero ya sabemos que los alimentos afrodisíacos no existen, que todo está en el cerebro. Y ahora, que cada uno juegue a comerse los espárragos como quiera...

Uno de sus componentes, la asparragina, además tiene propiedades duiréticas, con lo que colabora a luchar contra la hipertensión y la retención de líquidos, y ayuda a controlar la diabetes. Incluso se habla de que colaboran a la disolución de cálculos renales, pero eso está aún sin demostrar, así que no nos anticipemos.

Sólo una salvedad, una limitación: al ser ricos en vitamina K, su consumo debe ser muy limitado en personas que tomen Sintrom (R), ya que la vitamina K interfiere en su acción anticoagulante y en estos casos podrían ser perjudiciales para la salud.






Hay varios tipos de espárragos fundamentalmente: los verdes y los blancos. No son especies distintas, son los mismos, sólo que los blancos han crecido bajo tierra, y al no estar expuestos a la luz no sintetizan clorofila y no se ponen verdes. Si los sacáramos, primero se pondrían rosas y ya después virarían a verdes igualmente. Nutricionalmente hablando, condiciona que sean algo más pobres que los verdes en todos sus componentes, pero hay quien los prefieren al ser más suaves de sabor. Yo personalmente son una fan del espárrago verde, tanto del silvestre como del cultivado, tallo grueso o tallo fino...

Lo de ir a freir espárragos era una broma para llamar vuestra atención. Nada de freir, que cogen mucha grasa y perdemos los beneficios para la salud de los que hablamos. A la plancha, en revuelto con huevos, en guiso con bacalao o merluza, con jamón, como guarnición, hervidos con o sin mayonesa... ¿quieres compartir tu receta?

Y si no tienes ganas de cocinar, date una vuelta un día por Alcalá del Valle, donde se producen más de un millón de kilos de espárragos todos los años, y sus bares y restaurantes te pueden ofrecer una variada carta de especialidades cocinadas con este manjar. ¡Altamente recomendable!

 http://t.co/4ALzdz9G1l

Un poquito de información a este respecto en este blog, para los que no conozcais Alcalá del Valle.
¡A disfrutar! 


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