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sábado, 1 de diciembre de 2012

El peso de las mochilas

Esta entrada parece fuera de temporada. El tema es un clásico de Septiembre de cualquier año, pero ya se sabe que yo no voy a la moda.
Las pediatras del centro de salud de Villamartín están haciendo un estudio descriptivo sobre el peso de las mochilas de los estudiantes de Primaria de la localidad. Quiere decir, que nos van a contar cuánto pesan las mochilas de los estudiantes de Primaria de Villamartín. Sin desmerecer el estudio, voy a adelantarme a los resultados: las mochilas de los estudiantes de Primaria de cualquier parte pesan una barbaridad. Y eso se hace extensivo a los estudiantes de Secundaria también. Supongo que en Bachillerato pasará tres cuartos de lo mismo.
Los periódicos hablan, los blogs hablan, las madres en las puertas de los colegios hablan de ello. Pero, ¿hay medidas al respecto?
Se aconseja que el peso de la mochila no exceda el 15% del peso corporal del que lo carga, los médicos reducimos la cifra al 10%. Por ejemplo, un chico o una chica de 30 kg no debe cargar más de 3 kg en su espalda. ¡Cualquier mochila, a ojo, excede ese peso! Los vemos andando por la calle y parece que en cualquier momento van a caer sentados de culo.
Aconsejan que no lleven peso superfluo. Aconsejan que hagan deporte con regularidad para que sean capaces de soportar esa carga. Pero lo cierto es que la carga es excesiva sin llevar lo superfluo, porque tienen que llevarlo prácticamente todo todos los días: de cada asignatura un libro y un cuaderno grande, un estuche con lápices, bolígrafos, rotuladores, el juego de reglas, el compás, algunos días la flauta, y muchos otros, el portátil. El tentempié del recreo competa la carga diaria. Y en nuestra zona, añade las cuestas arriba y abajo, es una zona de sierra. Tendrían que hacerse culturistas para que su espalda soportara esa carga sin resentirse...¡pero no! el ejercicio con pesas no se recomienda antes de la finalización del crecimiento puesto que frena el desarrollo del hueso en longitud, así que se descarta esa opción.
Otra genial idea es la de a mochila con ruedas. Cosa que estaría bien si tu clase está en la planta baja, pero sueña con subir a peso el trolley por las escaleras del instituto una o dos plantas rodeado por una marabunta de estudiantes que se precipitan hacia sus clases... o destroza las ruedas antes del 4 de octubre, por decir algo. Igual la mochila termina bajando sola de nuevo hasta la planta baja.
No lo termino de ver. La solución ha de ser de base. Hay que reducir el peso de lo que han de llevar en la mochila.
Los libros de mi hija el año pasado venían por fascículos trimestrales. ¡Genial idea! Ya en libros iba un tercio del peso. ¿Dónde están este año? ¿Es que la idea era mala? Lo cierto es que hay una idea mejor: el libro electrónico. Más que probable que el cheque-libro cubriera el gasto del mismo, en lugar de tanto papel. Y se gasta una vez por cada estudiante, no cada año. Como con los portátiles, el que lo rompe, lo paga. Con todos los libros de texto instalados desde origen, así no hay confusiones con los libros que se encargan. Si un maestro cambia de opinión a última hora, con instalar el nuevo y desinstalar el antiguo es suficiente. ¿Y qué hacen ahora los libreros en Septiembre? ¡Pues instalar los libros en el eBook! Debidamente autorizados por la Consejería de su Comunidad Autónoma, por supuesto. Quizás con los más pequeños sería arriesgado usar este aparato, pero también sus libros son menos y más ligeros.
¿Qué hacemos con los cuadernos? No me parece tan complicado que se lleve un solo archivador de anillas con las hojas de las actividades del tema que se está dando de cada asignatura, y unas pocas hojas en blanco para el día. Si hay que entregarlas al maestro, en una subcarpeta con fasteners bien identificada estará perfecto. Y los temas terminados se guardan en casa bien ordenados.
¿En serio es tan complicado?
¿Qué hacemos ahora al respecto? Se me ocurre proponer a las AMPAs que lideren en sus respectivos centros una iniciativa para que estas medidas sean adoptadas de forma generalizada. Entonces me podré creer que en realidad la sociedad está preocupada por las espaldas de los adolescentes.
Acabo de pedir a mi hija que pese su mochila ya preparada para mañana. 7.4 kg. 10% exacto de su peso corporal (y es que mi hija ya es más grande que yo). Puedo descansar contenta, mañana cumplimos con las recomendaciones. Algunos días ha llegado a pesar más del doble.

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