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miércoles, 16 de abril de 2014

Evitar las caídas a las personas mayores

Cierto es que todos debemos evitar caernos, mayores, medianos y chicos. Si nos caemos, nos podemos hacer daño.
Pero al hilo de lo que recientemente hablábamos sobre la osteoporosis, las consecuencias de una caída en una persona mayor tienen probabilidad de ser más graves. Porque sus huesitos, más frágiles, tienen más facilidad para romperse.
No podemos evitar la edad de la persona, ni la fragilidad que ya tiene. Ni dónde vive. Pero sí hay algunas cosas que se pueden hacer para reducir al mínimo el riesgo de caerse.
Una fundamental, de la que algunas personas parecen no acordarse, es VER BIEN. Porque si ves mal, es más fácil tropezar, o resbalar. Como el resto del cuerpo, el cristalino, que es la lente natural del ojo, también envejece: se pone opaca, eso es la CATARATA. Y como está opaca en vez de transparente, no nos deja ver bien. Si no ves bien, acude a tu médico, para que si tienes cataratas, ponga en marcha todo el mecanismo que lleve a que te operen y recuperes una visión nítida.
Yendo al otro extremo del cuerpo, los pies, hemos de fijarnos en los zapatos. Los zapatos han de quedar bien, ni grandes ni chicos; y acompañar al pie en su movimiento, nada de ir chancleteando. Amarrado con hebillas, cordones o velcros, queda al gusto de la persona, y, ATENTOS, a la capacidad de inclinarse para amarrarlos. Si no puedes inclinarte hacia los pies, o levantar los pies, o por artrosis u otros motivos no tienes habilidad o fuerza en las manos y los dedos, mejor es usar un zapato sin amarres y ponérselo con un CALZADOR. Hay en en mercado calzadores con el mango muy largo para que no tengas que agacharte mucho.


Fundamental es que los zapatos tengan la suela de goma, para que no resbalen, y en el caso de las señoras, que no tengan demasiado tacón para que sea más fácil conservar el equilibrio.
Hablando de equilibrio, hay pocas cosas mejores que el ejercicio físico para mantener un buen equilibrio y coordinación de movimientos, para estar ágiles.

Pero no se queda atrás una alimentación adecuada, y evitar el consumo de alcohol y fármacos que nos reduzcan los reflejos o nos hagan estar somnolientos, como los sedantes nocturnos, los relajantes musculares…

Con todo y con eso, podemos hacer adaptaciones del domicilio para hacerlo más seguro:




El baño y la cocina se conocen como las habitaciones más peligrosas de la casa. No deben faltan alfombrillas o antideslizantes en el plato de ducha, que siempre será mejor que una bañera porque de ellos es más fácil entrar y salir.

Una alfombra resbaladiza no se queda atrás. Han de estar sujetas con las patas de los muebles, o con adherentes que se fijan al suelo y evita que se deslicen al pisarlas.
El suelo ha de estar bien seco todo el tiempo posible. Claro que hay que limpiar, pero no hay que inundar la casa para pasar la fregona. Hay dispositivos para escurrirla mejor con poco esfuerzo, y si friegas con agua caliente, se seca antes.
También hay en el mercado antideslizantes para los escalones. Es inevitable si vives en una casa de dos o más plantas, pero hay que buscarse truquillos para la vida diaria, de forma que se suban y bajen las escaleras el menor número de veces posible. Quien evita la ocasión, evita el peligro.
Aunque suponga meterse en obras, si se puede, siempre aconsejaré cambiar la bañera por un plato de ducha, con mampara mejor que con cortina, y aprovechar para fijar asideros en la pared. Y cuidar que el suelo esté bien nivelado, sin losetas rotas, sueltas, salientes, ni irregularidades en la unión entre diferentes tipos de suelo. Siempre que fuera posible, eliminar los escalones en el paso de una habitación a otra, y cuidar de que toda la casa tenga una iluminación suficiente.
Y si las necesitamos…dejémonos de coqueterías temerarias, y no renunciemos a apoyarnos en un bastón, en una muleta o en un andador. Siempre es mejor andar con ellos que no andar.
  
Y por supuesto, aunque parezca que no hay que decirlo, ser prudentes. Aceptar que hay algunas cosas que uno no puede hacer con seguridad, como montarse en columpios, ir en bicicleta, cargar pesos, bajar las escaleras corriendo, ponerse tacones… según las posibilidades reales de cada uno.
Y, para más prudente, estar acompañado el máximo tiempo posible, de forma que, si finalmente ocurre la caída a pesar de todas las precauciones, porque es que los accidentes ocurren, al menos tengamos ayuda cercana.

Y como hoy es Miércoles Santo, a estas alturas algunas de las calles de cuidades y pueblos están cubiertas de cera de los cirios de los penitentes. LA CERA RESBALA. Todos, mayores, jóvenes, niños, estamos en riesgo de caída. Doble precaución por tanto en la calle estos días.
Y con esto me despido hasta la semana que viene, el sábado no hay entrada: minivacaciones blogueras de Semana Santa.

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