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sábado, 15 de junio de 2013

La violencia y el alcohol

Ayer leía que el 80% de los casos de violencia doméstica y de género están relacionados con el consumo de alcohol y/o drogas.
No me resulta muy sorprendente, la verdad. Primero, porque el consumo de alcohol es generalizado y socialmente aceptado en nuestro país desde siempre; y segundo porque en general las personas minusvaloran la cantidad de alcohol que se bebe, en muchas ocasiones, a diario. No hay tantos consumidores de otras drogas, pero cualquier cantidad son muchos.

Volviendo al tema del alcohol, que es de lo que quiero que hablemos hoy, parece que las personas no se paran a pensar en la cantidad de alcohol que beben. Me remito a una conversación clásica de consulta:

-¿Bebe usted alcohol?
-Bueno, un poco, lo normal.
-¿Cuánto es lo normal para usted? Porque lo normal para mí es menos de cinco veces al año.
-Jeejee (risa con sordina y terminada en carraspeo nervioso). Bueno, yo que sé, bebo lo que cualquiera, un carajillo o dos por la mañana para quitarme el frío, una cerveza de litro, pero con dos amigos, ¿eh? antes de comer, dos botellines comiendo, o algunas veces dos o tres vasos de vino; y ya nada hasta por la noche, que me tomo unas pocas de copas de tio pepe con los parroquianos en el bar viendo el fútbol, y otros dos botellines en mi casa con la cena.
Total, ¿eso no es mucho no? que yo alcohol fuerte no bebo nada más que en las celebraciones, que yo soy sólo de vino y cerveza.

Mientras va hablando, intento ir haciendo la cuenta de memoria, pero es que sin calculadora científica me pierdo en las cifras grandes. ¿Eso es una cantidad normal?

Pues no señores, no es una cantidad normal. Si quieren, llámenle una cantidad habitual, porque por desgracia es bastante frecuente encontrar esta respuesta. Pero eso es una barbaridad de alcohol, diaria, así porque sí, sin siquiera estar en una celebración.
Y como no les salga en la analítica que tiene alguna clase de alteración, entonces se sienten reforzados, porque aunque su familia y su médico insista en que está bebiendo una cantidad exagerada de alcohol, "a él no le está afectando".
¿Seguro? ¿Quieres otra opoortunidad para reflexionar sobre eso?

Tu hígado aún no está dando señales de ello en la analítica, si es el caso, pero eso no quiere decir que no esté dañando. Sólo que el daño aún no se refleja en la analítica.

Tu bolsillo se está dañando, porque las copas no las regalan. Lo que te estás gastando en alcohol no está beneficiando a tu familia ni a ti mismo en forma de otros bienes o satisfacción de necesidades, en los tiempos que corren. Igual tu familia está sufriendo necesidades porque te estás gastando el dinero en el bar.

El tiempo que pasas bebiendo no lo estás pasando en casa, y las relaciones familiares se deterioran. Ellos están preocupados por lo que bebes y el tiempo que pasas en el bar, y tú no le das importancia y te irritas porque te dan la brasa, empiezan las discusiones, y para huir de las discusiones te vuelves al bar.

Como tus relaciones de pareja se están estropeando tanto y hace mil años que no haces nada con tu mujer, pues no te has dado cuenta de que "ya no es lo que era". La disfunción eréctil está a la vuelta de la esquina.

Y te pongas como te pongas, el alcohol es tóxico, es dañino para el cerebro, altera la conducta, y un día te la altera tanto que empiezas por insultar y amenazar, y terminas por golpear a tu pareja. O a tus hijos. Y esa situación quizás continúe hasta que alguno de ellos tenga el valor de denunciarte, entonces irás a la cárcel, perderás el trabajo y a tu familia porque eres un adicto. Entonces ya no serán copitas arropado por los colegas, serás un paria social y familiar.

¿Quieres ahora volver a pensar la respuesta antes de decir que "el alcohol no te está afectando"?

2 comentarios:

  1. Tema muy serio ,lo as tocado con mucha suavidad yo creo que produce aun muchos mas problemas(en la vida de los hijo, por falta de valores para afrontar la vida ) .

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  2. Sí es posible que esté tocado con mucha suavidad. A lo mejor he intentado cazar moscas con miel. No está dicho ni mucho menos todos los problemas que genera el alcoholismo o el abuso de alcohol en los hijos, en la familia.
    En este caso, sólo era una pincelada sobre los problemas que le genera el alcohol AL QUE BEBE: hacer de abogado del diablo del que dice que el alcohol no le está perjudicando.
    Podemos hablar en otra entrada de los problemas que el alcohol genera en el entorno del bebedor. Y eso da para varias...
    Un beso, Feli

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