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miércoles, 17 de julio de 2013

Sexismo en la escuela

Estaba yo en el instituto la otra mañana, dando una charla sobre Trastornos de la Conducta Alimentaria y Alimentación Saludable a 25 alumnos de 2º de Secundaria.
La primera hora de un viernes de final de mayo puede que no sea el momento ideal, los chicos a estas alturas de curso y de semana están cansados. Pero aún así, conforme pasaban los minutos, la audiencia iba etrando en el tema y participando más.
En una de las diapositivas sobre la bulimia nerviosa, se leía que, siendo una enfermedad con un fuerte componente de pérdida del control de los impulsos, a veces asociaba otras conductas de pérdida de control de los impulsos como la promiscuidad sexual.
En esto, uno de los chicos pregunta qué significa promiscuidad sexual. Por darle una respuesta breve, ya que se salía mucho del tema, le dije que era cuando una persona tenía múltiples relaciones sexuales con múltiples parejas.
Y me contesta "vamos, un putón".
Dice otro "si es chica"
Y suena desde el fondo "o un vividor follador, si es chico", "un machote", dice otro.
Ahí saltaron todas mis alarmas. Y haciendo alarde de mi personalidad en ocasiones explosiva, me fui por completo del tema de los Trastornos de la Conducta Alimentaria.

"Así que si es chica es un putón, y si es chico es un vividor follador", "parece que teneis un doble rasero a la hora de calificar a las personas según su sexo, atendiendo a su vida sexual". "La promiscuidad sexual es un riesgo para la salud igual para chicos que para chicas, porque multiplica el riesgo de enfermedades de transmisión sexual. Ahora, a la hora de dar una calificación moral a esa conducta, es sexista considerarlo positivo para los chicos y negativo para las chicas".

Silencio en la sala. Quizá porque usé un tono un poco duro para hacer mi comentario. Quizá porque se quedaron pensando sobre ello. Para romper el hielo, o porque realmente era su preocupación, el mismo chico dice "pero ¿y si es siempre con la misma persona?" a lo que le contesto "entonces ya no estamos hablando de promiscuidad, estamos hablando de una vida sexual activa y supuestamente satisfactoria".
Ahí parece que se relajó un poco el ambiente, y pudimos seguir hablando sobre Alimentación Saludable.

Pero tras acabar la charla, me quedó un regusto amargo. A pesar de estar recibiendo la educación institucional menos sexista de la historia, los adolescentes siguen siendo sexistas, igual o más que la generación anterior. Las chicas presentes ni siquiera defendieron una postura de género en este debate paralelo que se abrió. Para los chicos, las chicas promiscuas son putones y los chicos promiscuos son vividores folladores.
¿Le echamos la culpa a la televisión? ¿A que ven programas no adecuados para su edad? ¿A que los ven solos, sin acompañamiento y crítica por parte de los mayores de su casa?
¿Es la televisión un recurso de formación de opinión más fuerte que la escuela o el hogar? ¿Son realmente la escuela y el hogar recursos de formación de opinión para el adolescente?
¿Quiénes son los modelos, las referencias de esta generación ahora adolescente?

En la parte que me corresponde, revisaré con mis compañeros el contenido del Taller de Sexualidad que se imparte a través del programa Forma Joven. Porque no sé si se aborda la sexualidad de forma amplia, si se hace algo más que explicarles cómo se pone un condón. Porque si es así, habrá que cambiar el contenido; o el nombre, y pasar la vergüenza de decir que lo que damos es un Taller de Genitalidad.
Lo que sería una completa tontería, ningún mamífero necesita lecciones sobre cómo tener un coito. Vamos hombre, digámoslo a lo basto, follar es fácil, vivir una sexualidad madura en el amplio sentido de la palabra es lo que distingue al humano. Que la sexualidad es mucho más que la relación sexual. Y que lo que sembramos hoy es la cosecha de mañana.

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