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sábado, 31 de agosto de 2013

Hannah Montana está fuera de control, o las maniobras de distracción. Qué mal ejemplo

La red está que hierve desde hace unos días después de la escenita montada por Miley Cyrus en la entrega de premios de la MTV.
Para los que hayan tenido la suerte de no pasar el bochorno de ver las imágenes, Miley se dedicó a frotar las nalgas contra la pelvis de su compañero de espectáculo durante su actuación.

Los que tenemos hijos en la pubertad, junto a nuestros hijos, hemos visto crecer a Miley como Hannah Montana, popular personaje de una serie de Disney Channel. Pero Miley tiene ahora 20 años (recordemos que es menor de edad en su país), y parece ser que desde hace un tiempo se ha empeñado en borrar su imagen infantil y no quedar encasillada en el personaje de Hannah.

Y como tatuajes, piercings, cortes de pelo radicales, sospechas de anorexia por alarmantes pérdidas de peso y caminar semidesnuda por la calle no parecían ser suficiente, hace unas noches, durante su actuación, nos deleitó con una escena de frotamientos fuera de lugar, inapropiados por completo para su edad, con los que, según los analistas, pretende reafirmarse en su rebeldía y decirnos a todos que ya es mayor, y que ni siquiera su papá y representante puede pararla.

Miley ha perdido el norte.
El numerito soez cargado de fuerte contenido sexual, añadido a todo lo anterior, no la hace mayor. La hace ordinaria, indigna, provocativa; si lo que pretendía era llamar la atención, para su desgracia lo ha conseguido, y esto pasará factura a su fama y prestigio.

Porque millones de niñas de todo el mundo civilizado han tenido a Hannah Montana como un ídolo, un modelo a seguir, porque era una niña de ficción con sentido de la amistad y de la familia, sencilla a pesar de su fama y su dinero, con valores, y las que están creciendo con ella, sus fans, tienen como modelo a una niñata con ínfulas de diva que quiere llamar la atención a cualquier precio, para la que todo vale. "Que hablen de mí aunque sea bien", parece ser su lema.
Ser mayor es saber estar, saber elegir la conducta más adecuada a las circunstancias, saber usar tus recursos con inteligencia.
En lo que a mí respecta, por suerte mi hija ha pasado ya de la fase de Hannah Montana, y Miley Cyrus no está entre sus "artistas" favoritas. Pero aun así, Miley y su presencia mediática estarán vetadas en mi casa en lo sucesivo de forma indefinida. Criticaré y persguiré entre las adolescentes de mi entorno cercano cualquier actitud de imitación a su conducta o aspecto.

Y Miley, deja de frotarte contra los genitales de los demás y ponte a hacer algunas sentadillas. Que se te descolgaban los glúteos por fuera de ese short tan pequeño y tan ajustado que te pusiste para creerte mujer. Y no tienes edad ni de eso, ni de tener las carnes tan flojas.

Ahora bien...¿a qué viene lo de las maniobras de distracción? Pues a una siguiente lectura de todo el asunto. Desde que la restregadora Miley salió a escena, en Estados Unidos parecen haber olvidado el asunto Benghazi, las nuevas leyes de control de armas, el potencial ataque a Siria, la oleada de ataques racistas que asola el país y la reforma sanitaria que no llega y ya ha costado incontables millones.
Ellos tienen a Miley, y nosotros tenemos Gibraltar y sus monos, el cierre del mercado de verano de futbolistas y las vacaciones de la Duquesa de Alba y su esposo en las Islas Baleares para que nos olvidemos de hablar de "la que está cayendo".
Y con todo y con eso, creo que nosotros salimos ganando.

2 comentarios:

  1. Independientemente de que, presuntamente, Obama la haya podido llamar para que "monte" una de las suyas, como mera maniobra de distracción político-trilera (supongo que a cambio de un pellizco de esa partida presupuestaria clasificada como "Lo de Miley"), su agente le habrá dicho una mañana: "niña, a ver, dos cositas; uno, tenemos que borrar a Hanna Montana del recuerdo de la peña. Y, dos, si lo hacemos en plan provocador, enseñando carnaca a tope y con unos buenos refregones en prime-time... ¡Dirán que eres la nueva Madonna!
    En fin, que ya está todo inventado, vamos.

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  2. Fíjate que ni siquiera creo que Don Obama se haya tomado la molestia ni se haya gastado un dólar en montar el numerito de Miley... simplemente ha aprovechado el suceso para moverlo por las teles y por las redes y cada minuto que se habla de Miley en el país, no se habla de Siria (por ejemplo).
    Por otro lado es jodido que todos los que estamos hablando de Miley, hasta los que hablen bien si es que hay alguien, estamos haciéndole el juego. ¡Por lo menos no estamos en USA!

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