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miércoles, 25 de septiembre de 2013

Otra de faltas de respeto... y de dignidad

Ésta llevo ya rumiándola unos días. Porque aún no salgo de mi asombro.
Falta de respeto entre iguales, con fondo sexista. Falta de dignidad frente a iguales, con fondo igual de sexista pero en el sentido opuesto.
Os lo narro: voy por la playa dando un paseo, concretamente cinco km y medio entre la ida y la vuelta. Me gusta andar, me gusta la playa, me gusta la música, y voy toda feliz con los auriculares del móvil dando un paseo por la playa. Me adelanta un grupo de tres chicos de unos 16 años, calculo, riéndose, charlando. Unos metros por delante se paran a hablar con una chica en la orilla, y da la impresión de que no se conocían de antes, por la forma de saludarse, pero la chica, al parecer encantada de que "le hayan entrado", empieza a tontear con las miraditas y haciéndose rizos en el pelo.
Recuerdo en este punto que estaban unos metros por delante mía, así que esto pasa en cuestión de minutos.
Uno de los chicos queda en la conversación, los otros dos se apartan hasta que el ligón les hace una seña, y sin mediar palabra los otros sacan un móvil. El chico echa el brazo por los hombros de la chica, dejando su brazo caer por delante. A la chica se le borra la sonrisa de la cara cuando en el momento de hacer la foto, el chico le agarra toda la teta.
Señores, tal y como lo están oyendo. Le coge toda la teta para regocijo de sus amigos.

¿No es una falta de respeto, como poco?

Pero la sorpresa para mí no es solo el desparpajo del chico, sino que la chica lo mira descontenta, pero...¡no hace nada! ni se inmuta, ni le da en todos los morros, se queda quieta mientras el chico hace como se disculpa, para repetir la jugada a los 30 segundos: nueva pose para la foto, nueva agarrada de teta, los amigos se revuelcan de la risa.

La chica se da media vuelta y camina abucharada hacia su toalla. Los chicos siguen adelante, buscando una nueva víctima de sus gracias.

Y yo sigo caminando por la orilla, entre la ira y el desconcierto, sin saber si preguntar a los chicos dónde está la gracia de tocar desconsideradamente a una chica desconocida contra su voluntad, o qué raza de cerdos son; o si preguntar a la chica si se dejó la dignidad y el sentido común en la mochila del instituto, porque desde luego ese día no los llevaba a la playa.

1 comentario:

  1. Desde luego es indignante , yo como mujer me solivianto al máximo ,Es para pensar que clase de persona va en esa comitiva de cobardes puercos, .Luego me pongo a pensar que la chica, mientras reaccionó y no entre el temor a la represalia y la indecisión ni supo lo que estaba ocurriendo.

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