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sábado, 1 de febrero de 2014

Me gusta ser médico de familia

Llevo cinco años y medio trabajando en el pueblo donde trabajo ahora. Es un pueblo amable, pequeñito.
En este tiempo han nacido bastantes niños y niñas. Los he visto recién nacidos, en sus primeras otitis, sus varicelas, el que crece y el que no tanto, los piececitos.
Esta semana ha llegado una de ellas. Acompañando a su mamá, que era la que estaba enferma. Pero quería contarme que estaba muy contenta porque la han pasado al segundo libro de lectura. Y para demostrarme todo lo que está aprendiendo, comenzó a leerme.
La-pa-lo-ma, la-ma-má, el-pa-lo, la-la-na...
Le brillaban los ojitos.
Y a mí.
Es muy bonito ser parte de la vida de los niños, de sus padres, de las familias.
Me gusta pensar que de alguna manera puedo haber aportado algo positivo a la vida de ellos.

Y me la comía a besos, porque al fin y al cabo, la que estaba enferma era la madre.

Me gusta ser médico de familia. Mucho.

5 comentarios:

  1. Aunque te debo algunos comentarios, mi muy querida Pilar, no puedo aplazar el decirte que, leyéndote, a mí también me brillan los ojos hoy; y que a mí también me gustaría ser médico de familia, si se siente lo que tú sientes. Que Dios te bendiga.

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  2. Gracias a los dos. Como veis, no todo es protestar y cabrearme. De hecho, la mayoría de los días son muy gratificantes

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  3. Eres genial Pilar!!! Aunque a veces te encuentres muy saturada y estresada... no te quepa duda q haces una importantisima labor y tod@s te agradecemos q veles x nuestra salud... oleee tu!!!!

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  4. Gracias, anónimo. ¡Se hace lo que se puede!

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